Share

Renací: esta vez no seré su prometida
Renací: esta vez no seré su prometida
Author: Lucía Monteverde

Capítulo 1

Author: Lucía Monteverde
Yo y Sebastián crecimos juntos. Nuestras familias eran cercanas, del mismo nivel social. Éramos la pareja perfecta que todos admiraban.

Hasta que, en el último año de preparatoria, llegó una nueva alumna al salón: Camila Ríos.

Delicada, frágil… pero con una fortaleza que despertó en él su necesidad de protegerla.

Tres meses después, Sebastián habló conmigo.

—Valeria, terminemos el compromiso. Camila me necesita. Sin mí, es incapaz de seguir viviendo.

No pude aceptarlo e hice un escándalo. El resultado fue devastador: A Sebastián lo encerraron en casa. Y a Camila, mi familia la trasladó a otra ciudad, a una escuela mejor.

Un mes después, Camila se suicidó lanzándose de lo alto de un edificio. No soportó el acoso escolar.

Cuando Sebastián se enteró, fue como si algo dentro de él muriera, como un cuerpo sin alma. Dejó de hablar, de comer, dejó de vivir su vida.

En cambio, yo, por amor… y por culpa… me quedé a su lado.

Con paciencia, amor y una voz suave le hablaba todos los días. Le daba de comer, cucharada por cucharada, le rogaba que siguiera viviendo.

Dos meses después, planeé bien todo y lo llevé al lugar que siempre soñó conocer: una montaña nevada.

Cuando el primer rayo de sol atravesó las nubes e iluminó la montaña cubierta de nieve, aquella luz dorada pareció colarse también en sus ojos vacíos. Giró lentamente hacia mí, y sonrió con dulzura.

—Valeria… gracias por todo este tiempo.

En ese momento creí que había logrado apartar su tristeza y que había traído de vuelta al chico del que me enamoré.

Con el tiempo nos casamos. Tuvimos dos hijos maravillosos, una niña y un niño.

Pero cuando ellos tenían diez años, enfermé gravemente. Hasta el punto que me quedé paralizada en la cama, incapaz incluso de moverme. Ese mismo día, Sebastián entró a casa… tomado de la mano de Camila, la Camila que supuestamente se había suicidado y estaba muerta.

Nunca me lo habría imaginado, estaba sorprendida de que siguiera con vida. Y lo peor… mis hijos corrieron hacia ella, felices.

—¡Mamá!

El mundo se me vino abajo, apenas podía decir una palabra. Sebastián me miró desde arriba, frío como el hielo.

—Tus hijos murieron el día que nacieron. Estos dos son mis propios hijos con Camila. Tú solo fuiste la niñera durante años.

Cada palabra fue un golpe.

—Tú destruiste nuestra vida. Tu familia la obligó a desaparecer. Me casé contigo soportando asco durante años, solo para ver llegar este momento.

Respiró hondo. Y remató:

—No estarás sola por mucho tiempo, tus padres pronto te acompañarán. Nadie que haya separado a Camila de mí quedará impune.

Después de mi muerte, cumplió su promesa. Hizo que mis padres y los suyos terminaron en prisión… y luego, orquestó una serie de accidentes que acabaron con sus vidas, uno tras otro.

Y entonces… abrí los ojos otra vez. Había vuelto al día en que Sebastián me confesó que estaba enamorado de Camila.
Continue to read this book for free
Scan code to download App

Latest chapter

  • Renací: esta vez no seré su prometida   Capítulo 9

    Aquella silueta alejándose le era demasiado familiar. Dos años atrás, Sebastián también había visto partir así a Valeria, sin poder hacer absolutamente nada para detenerla.Los fuertes brazos del personal de seguridad del aeropuerto lo sujetaban con firmeza. Mientras que a su alrededor, los demás pasajeros lo observaban con miradas de sorpresa, mezcladas con un leve desprecio.Sebastián forcejeaba, gritaba el nombre de Valeria hasta quedarse ronco, pero solo pudo mirar, impotente, cómo aquella figura tan conocida desaparecía al final del pasillo, sin una pizca de vacilación.—¡Valeria…!Al final, lo echaron fuera del interior del aeropuerto. Quedó de pie, desorientado, en medio de la avenida abarrotada de gente.El sol de comienzos de otoño en su ciudad seguía siendo cálido, pero al caer sobre él solo le provocaba un frío que calaba hasta los huesos. Ella realmente se había ido.Más tarde, cuando llegó el momento de presentarse en el Tec de Monterrey, fue su familia quien práctic

  • Renací: esta vez no seré su prometida   Capítulo 8

    La vida en Grandoria era agitada, pero plena.El entorno desconocido, la carga académica pesada y los compañeros provenientes de todas partes del mundo hacían que todo me resultara abrumador, pero también me obligaban a crecer rápido.Me esforzaba por aprender el idioma, pasaba horas en la biblioteca y participaba en discusiones grupales. Mis días estaban completamente llenos. A veces, en medio de la noche, recordaba cosas del pasado, pero ese dolor ya se iba volviendo cada vez más leve.Cuanto más aprendía, más convencida estaba de que quería ser periodista. Aunque no exactamente como mi mamá, yo quería convertirme en corresponsal de guerra, para revelar el lado más oscuro del mundo.Hasta que llegó un fin de semana cualquiera. Salí de la biblioteca con algunos compañeros y nos disponíamos a ir a sentarnos a una cafetería del centro de la ciudad. El cielo de San Alda siempre estaba cubierto de nubes grises; el viento, cargado con la humedad de los canales golpeaba mi rostro, hacía

  • Renací: esta vez no seré su prometida   Capítulo 7

    Sobre el escritorio todavía había una caja elegante y delicada. Dentro estaban algunos pequeños detalles que Sebastián me había regalado a lo largo de estos años, junto con un grueso montón de cartas que me había escrito.Abrí la caja, le eché un vistazo y, sin dudarlo, la tomé entre mis brazos. Caminé hasta el basurero del patio y lo boté todo. .—¿Valeria, tú…?Mamá estaba parada en la puerta, mirándome sorprendida.—Son cosas inútiles, es mejor botarlas.Me sacudí las manos y lo dije como si no fuera nada. En ese instante, mi mamá se acercó y me abrazó suavemente.—Hiciste bien, ahora hay que seguir adelante.Los días antes de viajar a Europa pasaron volando. Aproveché el tiempo para reunirme con amigos, acompañé a mi familia y además preparé el equipaje.A propósito, evitaba enterarme de cualquier cosa relacionada con Sebastián y Camila. Solo supe que Sebastián intentó comunicarse conmigo muchas veces, pero siempre sin éxito.El día que se enteró de que había tirado los reg

  • Renací: esta vez no seré su prometida   Capítulo 6

    ¿Quieren que haga de niñera, igual que en mi vida pasada? Ni lo sueñen.Pensando eso, me lancé hacia adelante y, frente a Sebastián, le di a Camila una bofetada brutal. Luego los clavé con la mirada y les dije:—Recuérdenlo bien, ahora sí lo hice yo.Esa bofetada, la descargué con toda la fuerza de mi rabia, hizo que la mejilla de Camila se hinchara de inmediato. El dolor fue tan intenso que su cuerpo entero comenzó a temblar sin control.—¡Valeria, tú…!La voz de Sebastián estaba cargada de una ira incrédula.—¿Cómo te atreves? ¿Delante de mí ya ni te molestas en fingir, verdad?Respiré hondo y hablé con calma:—¿Fingir qué? Yo solo la golpeé de forma clara y directa, delante de tus ojos. Ya que igual iba a ser acusada injustamente, mejor hacerlo realidad.Me incliné, recogí mi mochila, le sacudí el polvo y me la colgué al hombro.—Sebastián, llévate a tu Camila y manténganse lejos de mí.Le dije mirándolo fijamente a los ojos. —Con solo verlos me dan ganas de vomitar.D

  • Renací: esta vez no seré su prometida   Capítulo 5

    Tal vez mis palabras sí habían surtido efecto. Sebastián no volvió a buscarme.Aunque solo durante unos días. Después volvió a insistir en pasarme sus apuntes, e incluso se quedaba, terco, para enseñarme ejercicios.—¿No ibas a estudiar Finanzas conmigo en el Tac de Monterrey? Tu matemática todavía está floja.Por primera vez, no le llevé la contraria. Claro… En su mundo, yo seguía siendo esa niña que lo seguía incondicionalmente, hiciera lo que hiciera.Quizá, en esta nueva vida, aunque no pudiéramos ser pareja, al final podríamos llegar a ser simples amigos.Pero cada vez que levantaba la vista tras horas de estudio, siempre encontraba la mirada resentida de Camila clavada en mí.Hasta que, un mes antes de los exámenes finales. Apenas salí de la escuela y me dirigía a la librería del frente para comprar unos libros de apoyo, cuando vi a Sebastián acercarse directamente hacia mí, cargando a Camila en brazos. Estaba pálida, con nieve aún sobre su ropa.Antes de que pudiera reacc

  • Renací: esta vez no seré su prometida   Capítulo 4

    Me levanté más temprano de lo habitual. A propósito quería evitar a Sebastián, evitar la rutina de que pasara por mí para ir juntos a la preparatoria. Cuando llegué al salón me senté y comencé a repasar el vocabulario en silencio. Al terminar de repasarme la primera hoja, escuché pasos en la puerta. No tuve que levantar la vista para saber quién era.Alcé la mirada, y ahí estaba Sebastián, detrás de él… Camila. Ella estaba mordiendo un pan dulce. Era mi pan favorito.Sebastián notó mi mirada y pareció incómodo.—Escuché a tu chofer decir que llegaste temprano, así que compré un pan dulce para ti —explicó—, pero Camila tenía hambre…Tranquila volví a bajar la vista al libro, y pasar la hoja. —No pasa nada.A pasos silenciosos Sebastián se acercó hacia mí.—No te enfades, ¿quieres que vaya a comprarte uno nuevamente?Él aún cree que yo soy aquella niña con mal carácter que se enoja fácilmente. Pero habiendo vivido ya otra vida, solo pude negar con la cabeza.—No estoy enojad

More Chapters
Explore and read good novels for free
Free access to a vast number of good novels on GoodNovel app. Download the books you like and read anywhere & anytime.
Read books for free on the app
SCAN CODE TO READ ON APP
DMCA.com Protection Status