تسجيل الدخولDespués de eso, Ximena no volvió a mencionar el pasado.Por su parte, Laura me preguntó varias veces sobre ella. Se notaba que mi exnovia le inquietaba bastante.Laura siempre había sido celosa, así que le conté lo del encuentro en el parque. Después de tranquilizarla durante un buen rato, por fin dejamos el asunto atrás.Aun después de aquel encuentro en el parque, Ximena siguió con Bruno. Meses después, me enteré de que su empresa había quebrado.Solo entonces supe que Bruno le había ocultado que se había vuelto adicto a las apuestas.Bruno siempre había sido un tipo problemático. Antes ya estaba metido en todo tipo de vicios, y cuando tuvo dinero, se volvió todavía más desenfrenado.Ximena solía consentirlo demasiado. Incluso, a petición de él, le dejó manejar las finanzas de la empresa.Y en cuanto lo hizo, empezó el desastre.Desde hacía tiempo, alguien ya tenía en la mira a ese hombre ingenuo, ambicioso y corto de miras, y le tendió una trampa a la medida.Después de aquella pele
Pensé que aquella recepción sería el último encuentro entre Ximena y yo.No esperaba volver a encontrarla en una salida para tomar fotos.Ese día, Ximena llevaba un vestido blanco. Iba sin maquillaje y se parecía mucho a la chica que había sido en la universidad.Al verme aparecer, se levantó de inmediato.—Ethan, sabía que vendrías aquí.Se mordió el labio. Tenía los ojos llenos de dolor e incertidumbre.—Es evidente que no has olvidado el pasado. Todavía me amas, ¿verdad?Di dos pasos hacia atrás por instinto y miré a mi alrededor. Solo entonces me di cuenta de que ese parque era el mismo por el que solíamos pasear antes.Ese día había ido a tomar fotos junto al lago, así que elegí ese lugar por cercanía. No esperaba que Ximena también estuviera allí.Por la forma en que estaba esperándome, parecía haber venido a propósito.Me invadió una sensación de cansancio. No entendía por qué seguía sin rendirse.—Ximena, el pasado ya pasó. No entiendo qué buscas viniendo a verme. ¿Solo quieres
Aquellas últimas palabras le cayeron a Ximena como un golpe seco y la dejaron sin poder reaccionar.Me miró aturdida, y de pronto, se le llenaron los ojos de lágrimas.—¿De verdad olvidaste todo nuestro pasado? No lo creo. Estuvimos juntos tanto tiempo. Tú me amabas tanto.El disgusto en el rostro de Laura se volvió cada vez más evidente. Soltó una risa fría.—¿Tanto tiempo? Fue solo un mes. ¿Acaso duró más que nuestro matrimonio?Yo sabía que Ximena hablaba de la vida anterior, de esos diez años en los que permanecí a su lado.Pero aunque se lo explicara a Laura, ella no lo creería.Negué con la cabeza e interrumpí a Ximena.—No es que lo haya olvidado. Es que lo dejé atrás. Ya no me importa. En esta vida, tú y yo elegimos caminos distintos. Eso demuestra que ese pasado ya no significa nada.Le devolví las mismas palabras que ella me había dicho antes.—Ximena, ¿por qué sigues aferrada? Lo nuestro ya terminó por completo hace mucho.Apenas terminé de hablar, los ojos de Ximena se enro
Le jalé la oreja y dije con tono severo:—¿Ya olvidaste lo que dijo el dentista? Tienes caries y todavía andas comiendo dulces a escondidas.Al ver que mi hijo hacía una mueca de dolor, Bruno se apresuró a acusarme.—Si quiere comer, déjalo comer. ¿Quién eres tú para controlarlo?Respondí con calma:—Soy su papá. ¿Por qué no podría ponerle límites?Solo entonces Bruno cayó en cuenta de lo que mi hijo acababa de llamarme.Se quedó sin voz, mirando una y otra vez entre mi hijo y yo.Lo solté. Mi hijo se me pegó de inmediato y puso cara de inocente para que lo perdonara.—Papá, solo comí un poquito. No me van a salir más caries.La crema que traía en la cara terminó embarrándome toda la ropa.Lo aparté con disgusto y dije de mal humor:—Cuando tu mamá se entere, no voy a defenderte si te regaña.A mi hijo se le estaban cayendo los dientes de leche y, además, le encantaban los dulces. Ya tenía varias caries.Cada vez que le dolía una muela, Laura sufría más que nadie. Pero tampoco podía re
Que me gustara la fotografía no significaba que todavía extrañara a Ximena.De hecho, en mi vida anterior, en cuanto vi aquella carta de despedida, ya había perdido por completo la esperanza.Solo que, al volver a esta vida, descubrí que ya había gastado todo ese dinero en equipo fotográfico.Puse el equipo a la venta en plataformas de segunda mano, pero nadie lo compró. Así que no me quedó más remedio que quedármelo y empezar a usarlo.Y al final, terminé enamorándome de verdad de la fotografía.En esta vida, ya no era para complacer a nadie más.Era solo para mí.Volví a rechazar a Ximena con educación, con una voz cortés pero distante.—Lo que gano con mi pasatiempo me alcanza para cubrir mis gastos. Gracias por preocuparte.Al ver que no aceptaba su buena voluntad, una chispa de enojo cruzó por el rostro de ella.—Te estoy dando una oportunidad y no la quieres. Después no vengas llorando a pedirme ayuda.No dije nada.Tampoco le conté que, hoy por hoy, mis fotografías se publicaban
Me sentí algo confundido. No entendía por qué reaccionaba así.Después de terminar una relación, lo normal era borrar el contacto de la otra persona.Además, mi esposa actual era celosa. Si se enteraba de que todavía conservaba el número de mi ex, quién sabe cuánto escándalo me armaría.—¿No fuiste tú quien dijo que, después de terminar, esperabas que no volviera a buscarte?El rostro de Ximena se enfrió. Parecía querer decir algo, pero al final no abrió la boca.Con tono tranquilo, añadí:—No necesito ninguna compensación. No me hace falta.Tras tantos desaires, la expresión de Ximena empeoró aún más. Dijo con frialdad:—¿Para qué sigues fingiendo conmigo? Si no fuera porque te ves hecho un desastre, ni siquiera tendría ganas de hablarte.Bruno la consoló con suavidad.—Ximena, es que tú eres demasiado buena. Si me preguntas a mí, ¿para qué ocuparte de un hombre así? Míralo, con ese aspecto tan descuidado. Es un caso perdido.Su tono era despectivo. Parecía haber olvidado que, diez añ