Share

Renací y Dejé de Amarte
Renací y Dejé de Amarte
Author: Josefina Márquez

Capítulo 1

Author: Josefina Márquez
Al enterarse de que Bruno había muerto, Ximena, que nunca me dejaba tocarla, fue quien se acercó a mí por primera vez por iniciativa propia. En nuestro camarote, vestida con un camisón provocador, me dijo:

—Esta noche haz lo que quieras. Solo no me lastimes.

En el momento de mayor intimidad, murmuró una frase:

—En la próxima vida, no volvamos a vernos.

A la mañana siguiente, Ximena se lanzó por la borda y puso fin a su vida.

Fue entonces cuando entendí que ella nunca había logrado olvidar a Bruno.

Cuando volví a nuestra juventud, ella me soltó la mano sin dudarlo y caminó directo hacia Bruno.

Yo los vi alejarse y luego me di la vuelta.

Desde ese momento, nuestras vidas serían como dos líneas paralelas que jamás volverían a cruzarse.

Diez años después, nos reencontramos en una recepción en San Camilo.

Ella ya se había convertido en una figura emergente de la alta sociedad y apareció tomada del brazo de Bruno, con un gesto íntimo y cariñoso.

Al verme entrar en la recepción para buscar a alguien, no pudo evitar soltarme:

—¿Por qué sigues tan aferrado a mí? Aunque lleves diez años esperándome, jamás voy a enamorarme de ti.

No le hice caso.

Solo fui hasta un rincón y saqué de ahí a mi hijo, que estaba comiéndose a escondidas un pedazo de pastel.

De pronto, a Ximena se le humedecieron los ojos y me sujetó la mano con fuerza.

—Lo haces para provocarme, ¿verdad? ¿No dijiste que en esta vida solo me amarías a mí?

***

Jamás imaginé que en esta vida volvería a encontrarme con Ximena.

En una recepción de la élite de San Camilo, ella estaba de pie entre la multitud, tomada del brazo de Bruno. Su sonrisa era elegante y distinguida, sin dejar rastro de la muchacha que había sido años atrás.

Las personas a su alrededor la rodeaban con sonrisas y halagos.

—Señorita Campos, usted sí que es impresionante. Tan joven y ya consiguió un proyecto de alcance regional. Tiene un futuro enorme por delante. ¿El caballero a su lado es su pareja? Hacen una pareja muy bonita.

Bruno miró a Ximena con profunda ternura y dijo en voz suave:

—Tenemos pensado casarnos a finales de año. Si tienen tiempo, serán bienvenidos a la boda.

Alrededor volvieron a escucharse felicitaciones. Entonces, no sé quién preguntó:

—Escuché que llevan diez años juntos. ¿Por qué se casan hasta ahora?

Yo también sentí un poco de curiosidad.

En mi vida anterior, Ximena amó tanto a Bruno que estuvo dispuesta a morir por él.

Después de volver a esta vida, también terminó conmigo de inmediato.

Yo creí que se casarían apenas se graduaran, pero no esperaba que hasta ahora siguieran sin casarse oficialmente.

Al escuchar esa pregunta, el rostro de Ximena se tensó apenas por un instante. Luego sonrió, como si quisiera disimularlo.

—Primero quería consolidar mi carrera y después formar una familia.

Lo miró con una dulzura que no podía ocultar.

En mi vida anterior, cuando estaba conmigo, le pedí matrimonio varias veces.

Solo cuando su familia empezó a presionarla, Ximena aceptó a regañadientes casarse conmigo.

Resultaba que amar o no amar a alguien podía ser así de evidente.

Estaba a punto de apartarme de esa zona para seguir buscando cuando, por el rabillo del ojo, vi pasar una figura pequeña. Mi cuerpo reaccionó antes que mi mente y la seguí de inmediato.

Había salido tan de prisa a buscar a mi hijo que ni siquiera alcancé a cambiarme; todavía llevaba la pijama arrugada.

De pronto, choqué con un mesero y varias copas de champán cayeron al suelo. Él me miró con evidente molestia.

—¿De dónde saliste tú? ¿No ves por dónde vas?

No lo dijo precisamente en voz baja, así que atrajo las miradas de todos alrededor.

Al verme la cara, Ximena se quedó atónita.

—Ethan, ¿qué haces aquí?

Agaché la mirada y me disculpé con el mesero.

—Vine a buscar a alguien.

Alguien preguntó con curiosidad:

—Señorita Campos, ¿lo conoce?

Ximena apretó la copa entre los dedos. Su mirada se endureció.

—Sí. Es mi exnovio.

No sé quién soltó sin pensar desde un lado:

—Como llevan diez años juntos, yo pensé que ustedes dos habían sido el primer amor del otro.

La sonrisa de Bruno se apagó un poco. Tomó la mano de Ximena y dijo con aparente calma:

—Éramos jóvenes. Tuvimos una pelea y nos separamos por un tiempo. ¿Quién no se equivoca cuando es joven?

Ximena no dijo nada. Su mirada pasó por encima de mí y se dirigió al mesero.

—Cárgalo a mi cuenta. Déjalo ir.

Ella estaba ahí de pie, con una expresión tranquila. Aparte de la sorpresa del primer momento, parecía no tener ningún interés en dedicarme ni una mirada más de la necesaria.

Por lo visto, delante de Bruno, quería marcar distancia de mí, ese error de juventud que ahora prefería dejar atrás.

El mesero se apresuró a sujetarme del brazo para llevarme hacia la salida.

—La señorita Campos tuvo la amabilidad de pagar los daños por ti, pero que no se repita.

Me miró de arriba abajo, deteniéndose en mi pijama arrugada, y dijo con desprecio:

—Este no es un lugar para ti. Ya vete.

Me solté de su mano y expliqué con calma:

—Vine a buscar a alguien. Cuando lo encuentre, me iré por mi cuenta.

El mesero chasqueó la lengua y puso los ojos en blanco.

—He visto demasiados como tú: gente que se cuela para codearse con los ricos. ¿De verdad crees que tienes derecho a entrar a una recepción como esta? Si sigues aquí, llamo a seguridad.

—Espera.

La voz de Ximena sonó detrás de él.

Ella levantó apenas el ruedo de su vestido, me miró y suspiró con impotencia.

—Vino a buscarme a mí. Déjame hablar con él.

Bruno se quedó a su lado y le rodeó los hombros con un brazo, como si estuviera marcando territorio.

—Ethan, Ximena y yo estamos a punto de casarnos. Alguien con un mínimo de dignidad no vendría a buscar a su ex en un momento así.

El rostro de Ximena se ensombreció un poco. No pudo evitar reprocharme:

—¿Por qué sigues tan aferrado a mí? Aunque lleves diez años esperándome, jamás voy a enamorarme de ti. Lo que tuve contigo fue un error. Ahora que por fin pude corregir ese error, espero que tú también puedas dejar atrás el pasado cuanto antes.

Bruno me observó de arriba abajo, con burla en el fondo de los ojos.

—También puedo entender que insistas en buscar a Ximena. Después de todo, las cosas ya no son como antes. Ahora ella es una empresaria prometedora, y nunca falta gente que quiere acercarse para sacar provecho.

Quizá mi ropa sencilla y arrugada lo hizo sentirse superior, porque Bruno levantó el mentón con arrogancia.

—Tú también saliste de una universidad prestigiosa. ¿Cómo terminaste así? Si yo fuera tú, me daría vergüenza salir a la calle.

Ximena frunció el ceño, sacó el celular y habló con un rastro de impaciencia en la voz.

—Si crees que te debo algo por haber terminado contigo, ahora puedo darte una compensación. ¿Una transferencia te parece suficiente?

Abrió la aplicación del banco para transferirme el dinero, pero se quedó rígida al ver que ya no podía encontrarme.

—¿Me bloqueaste?

Continue to read this book for free
Scan code to download App

Latest chapter

  • Renací y Dejé de Amarte   Capítulo 7

    Después de eso, Ximena no volvió a mencionar el pasado.Por su parte, Laura me preguntó varias veces sobre ella. Se notaba que mi exnovia le inquietaba bastante.Laura siempre había sido celosa, así que le conté lo del encuentro en el parque. Después de tranquilizarla durante un buen rato, por fin dejamos el asunto atrás.Aun después de aquel encuentro en el parque, Ximena siguió con Bruno. Meses después, me enteré de que su empresa había quebrado.Solo entonces supe que Bruno le había ocultado que se había vuelto adicto a las apuestas.Bruno siempre había sido un tipo problemático. Antes ya estaba metido en todo tipo de vicios, y cuando tuvo dinero, se volvió todavía más desenfrenado.Ximena solía consentirlo demasiado. Incluso, a petición de él, le dejó manejar las finanzas de la empresa.Y en cuanto lo hizo, empezó el desastre.Desde hacía tiempo, alguien ya tenía en la mira a ese hombre ingenuo, ambicioso y corto de miras, y le tendió una trampa a la medida.Después de aquella pele

  • Renací y Dejé de Amarte   Capítulo 6

    Pensé que aquella recepción sería el último encuentro entre Ximena y yo.No esperaba volver a encontrarla en una salida para tomar fotos.Ese día, Ximena llevaba un vestido blanco. Iba sin maquillaje y se parecía mucho a la chica que había sido en la universidad.Al verme aparecer, se levantó de inmediato.—Ethan, sabía que vendrías aquí.Se mordió el labio. Tenía los ojos llenos de dolor e incertidumbre.—Es evidente que no has olvidado el pasado. Todavía me amas, ¿verdad?Di dos pasos hacia atrás por instinto y miré a mi alrededor. Solo entonces me di cuenta de que ese parque era el mismo por el que solíamos pasear antes.Ese día había ido a tomar fotos junto al lago, así que elegí ese lugar por cercanía. No esperaba que Ximena también estuviera allí.Por la forma en que estaba esperándome, parecía haber venido a propósito.Me invadió una sensación de cansancio. No entendía por qué seguía sin rendirse.—Ximena, el pasado ya pasó. No entiendo qué buscas viniendo a verme. ¿Solo quieres

  • Renací y Dejé de Amarte   Capítulo 5

    Aquellas últimas palabras le cayeron a Ximena como un golpe seco y la dejaron sin poder reaccionar.Me miró aturdida, y de pronto, se le llenaron los ojos de lágrimas.—¿De verdad olvidaste todo nuestro pasado? No lo creo. Estuvimos juntos tanto tiempo. Tú me amabas tanto.El disgusto en el rostro de Laura se volvió cada vez más evidente. Soltó una risa fría.—¿Tanto tiempo? Fue solo un mes. ¿Acaso duró más que nuestro matrimonio?Yo sabía que Ximena hablaba de la vida anterior, de esos diez años en los que permanecí a su lado.Pero aunque se lo explicara a Laura, ella no lo creería.Negué con la cabeza e interrumpí a Ximena.—No es que lo haya olvidado. Es que lo dejé atrás. Ya no me importa. En esta vida, tú y yo elegimos caminos distintos. Eso demuestra que ese pasado ya no significa nada.Le devolví las mismas palabras que ella me había dicho antes.—Ximena, ¿por qué sigues aferrada? Lo nuestro ya terminó por completo hace mucho.Apenas terminé de hablar, los ojos de Ximena se enro

  • Renací y Dejé de Amarte   Capítulo 4

    Le jalé la oreja y dije con tono severo:—¿Ya olvidaste lo que dijo el dentista? Tienes caries y todavía andas comiendo dulces a escondidas.Al ver que mi hijo hacía una mueca de dolor, Bruno se apresuró a acusarme.—Si quiere comer, déjalo comer. ¿Quién eres tú para controlarlo?Respondí con calma:—Soy su papá. ¿Por qué no podría ponerle límites?Solo entonces Bruno cayó en cuenta de lo que mi hijo acababa de llamarme.Se quedó sin voz, mirando una y otra vez entre mi hijo y yo.Lo solté. Mi hijo se me pegó de inmediato y puso cara de inocente para que lo perdonara.—Papá, solo comí un poquito. No me van a salir más caries.La crema que traía en la cara terminó embarrándome toda la ropa.Lo aparté con disgusto y dije de mal humor:—Cuando tu mamá se entere, no voy a defenderte si te regaña.A mi hijo se le estaban cayendo los dientes de leche y, además, le encantaban los dulces. Ya tenía varias caries.Cada vez que le dolía una muela, Laura sufría más que nadie. Pero tampoco podía re

  • Renací y Dejé de Amarte   Capítulo 3

    Que me gustara la fotografía no significaba que todavía extrañara a Ximena.De hecho, en mi vida anterior, en cuanto vi aquella carta de despedida, ya había perdido por completo la esperanza.Solo que, al volver a esta vida, descubrí que ya había gastado todo ese dinero en equipo fotográfico.Puse el equipo a la venta en plataformas de segunda mano, pero nadie lo compró. Así que no me quedó más remedio que quedármelo y empezar a usarlo.Y al final, terminé enamorándome de verdad de la fotografía.En esta vida, ya no era para complacer a nadie más.Era solo para mí.Volví a rechazar a Ximena con educación, con una voz cortés pero distante.—Lo que gano con mi pasatiempo me alcanza para cubrir mis gastos. Gracias por preocuparte.Al ver que no aceptaba su buena voluntad, una chispa de enojo cruzó por el rostro de ella.—Te estoy dando una oportunidad y no la quieres. Después no vengas llorando a pedirme ayuda.No dije nada.Tampoco le conté que, hoy por hoy, mis fotografías se publicaban

  • Renací y Dejé de Amarte   Capítulo 2

    Me sentí algo confundido. No entendía por qué reaccionaba así.Después de terminar una relación, lo normal era borrar el contacto de la otra persona.Además, mi esposa actual era celosa. Si se enteraba de que todavía conservaba el número de mi ex, quién sabe cuánto escándalo me armaría.—¿No fuiste tú quien dijo que, después de terminar, esperabas que no volviera a buscarte?El rostro de Ximena se enfrió. Parecía querer decir algo, pero al final no abrió la boca.Con tono tranquilo, añadí:—No necesito ninguna compensación. No me hace falta.Tras tantos desaires, la expresión de Ximena empeoró aún más. Dijo con frialdad:—¿Para qué sigues fingiendo conmigo? Si no fuera porque te ves hecho un desastre, ni siquiera tendría ganas de hablarte.Bruno la consoló con suavidad.—Ximena, es que tú eres demasiado buena. Si me preguntas a mí, ¿para qué ocuparte de un hombre así? Míralo, con ese aspecto tan descuidado. Es un caso perdido.Su tono era despectivo. Parecía haber olvidado que, diez añ

More Chapters
Explore and read good novels for free
Free access to a vast number of good novels on GoodNovel app. Download the books you like and read anywhere & anytime.
Read books for free on the app
SCAN CODE TO READ ON APP
DMCA.com Protection Status