Durante cinco años, Santiago Rodríguez y Valeria Núñez vivieron juntos bajo un matrimonio por conveniencia. Incluso después de descubrir que él tenía una amante, ella decidió aguantar la situación con paciencia. Pero todo cambió cuando se dio cuenta de que el niño que había estado criando como suyo era, en realidad, fruto de la relación entre Santiago y su amante. En ese momento, entendió que su matrimonio había sido una farsa desde el primer día. La amante, actuando como si fuera la esposa legítima, se presentó en su casa con los documentos de divorcio que Santiago había redactado. Justo ese día, Valeria se enteró de su embarazo. Si su esposo había sido corrompido, ya no tenía sentido estar con él. Y si el niño era de la amante, entonces debía dejárselo. Valeria, terminando con el amor y las emociones, reveló su verdadera naturaleza y se enfocó en prosperar económicamente. Aquellas personas que la maltrataron anteriormente se iban a lamentar de sus acciones e iban a luchar entre sí para ganar su perdón. Los jóvenes ricos, que se burlaron de ella por ascender socialmente mediante un hombre, se arrepentían y le ofrecían grandes sumas de dinero buscando su amor. Y el pequeño que había sido influenciado por la otra mujer se lamentaba rogándole que fuera su mamá mientras lloraba. * A altas horas de la noche, Valeria atendió una llamada de un número desconocido. Por el auricular escuchó la voz de Santiago, era evidente que estaba borracho. —Valeria, no debes aceptar esa propuesta de matrimonio. En cuanto a los documentos de divorcio… No los he firmado.
Lihat lebih banyakDesde ese día, ni Santiago ni Nicolás volvieron a molestar a Valeria. Por fin su vida estaba más tranquila. Durante estos días se la había pasado en casa haciendo compras en línea. Todo lo que compraba eran cosas necesarias para embarazadas, además de algunos libros sobre el embarazo y la crianza de bebés.Considerando que estaba esperando gemelos, Valeria decidió quedarse con Carmen. Ella se sorprendió cuando se enteró del embarazo, pero también se alegró por Valeria, y como se sentía culpable por lo de Yolanda, la cuidaba con aún más dedicación.¡Valeria le pidió a Carmen que mantuviera en secreto lo del embarazo! Ya tenía planes para el futuro. En dos meses organizaría todo en el estudio, posiblemente le transferiría parte de las acciones a algunos de los maestros veteranos de la tienda, ella sería la jefa desde las sombras, y después se iría a Ciudad Estelar. Allí tenía a Felipe y María que la cuidarían, allá pasaría el embarazo y daría a luz, y muy probablemente se establecería pe
Se abrió la puerta del carro y Valeria y Nicolás se bajaron. Del lado del Mercedes se abrió la puerta del conductor y el asistente Daniel se acercó rápidamente.—Señorita Núñez, disculpe, lamento las molestias.Daniel no sabía que Santiago y Valeria habían estado casados en secreto. A Valeria no le importaba su actitud, después de entregarle a Nicolás se dio la vuelta y subió al edificio. Rafael se bajó del carro y corrió unos pasos para alcanzarla.Nicolás iba de la mano de Daniel hacia el Mercedes, cuando volteó justamente vio a Rafael y Valeria entrando juntos al elevador. Arrugó la frente y en sus ojotes se asomó cierto resentimiento.---En Villa Esperanza, el Mercedes negro se detuvo en el patio. Daniel se bajó, fue hasta la puerta trasera, la abrió y cargó a Nicolás. Mariana escuchó el ruido del carro y salió inmediatamente a recibirlos.Daniel tenía a Nicolás en brazos, cuando él la vio, resopló con desdén, volteó la cabeza hacia el hombro de Daniel y no quiso hacerle caso. Mar
—Nicolás, tu papá y yo ya nos divorciamos.—¡No es cierto! —Nicolás arrugó la frente y dijo muy en serio—: Papá me dijo que ustedes todavía no han sacado el acta de divorcio, y si no tienen el acta de divorcio, entonces siguen siendo esposos, ¡y nosotros seguimos siendo una familia!Valeria arrugó la frente, le molestaba mucho que Santiago le enseñara esas cosas al niño. ¡Testarudo como un maleante de barrio! En ese momento, viendo la carita seria e inocente de Nicolás, Valeria sintió que por más que le explicara no serviría de nada. Rafael acercó el carro, y ella se adelantó a abrir la puerta trasera.—Súbete.Nicolás se subió contentísimo. Valeria, pensando en la seguridad, decidió acompañar a Nicolás en el asiento trasero. Se cerró la puerta y el Land Rover arrancó. Rafael miró a Valeria por el espejo retrovisor.—¿Qué hacemos con este niño?Valeria apenas iba a hablar cuando le vibró el celular. Era Santiago llamando. Se imaginó que llamaba por lo de Nicolás. Contestó la llamada y
—¡Mi papá me dijo que él y mamá todavía no se han divorciado! ¡Mamá sigue siendo la esposa de papá! ¡Y sigue siendo mi mamá!Nicolás abrazó a Valeria, fulminó a Rafael con la mirada y no se dejó intimidar.—Mamá me crio desde bebé, ¡mamá me ama mucho! ¡Tú solo eres alguien de paso! ¡No vas a durar mucho siendo tan presumido!Rafael no sabía qué hacer. ¡De tal palo, tal astilla! ¡Esa forma de ser testarudo y molesto era idéntica! Rafael se rascó la cabeza con frustración y miró a Valeria.—¿Y ahora qué hacemos?—Lo voy a llevar yo —dijo Valeria tomando la mano de Nicolás.Pero justo cuando se dio la vuelta, Mariana ya se había puesto los lentes oscuros, había agarrado su bolsa y se dirigía directamente hacia la salida. Caminaba deprisa, como si tuviera miedo de que alguien la alcanzara. Valeria se detuvo, vio su figura alejándose y arrugó la cara con disgusto.—¡Mira! —Rafael se exasperó y señaló hacia la espalda de Mariana mientras le decía a Nicolás—: ¡Esa es tu mamá, que según tú te
Este tipo de restaurantes de lujo se preocupan muchísimo por su imagen. Que Nicolás armara ese berrinche realmente afectaba la experiencia gastronómica de los otros clientes. El gerente se acercó rápidamente a mediar.—Disculpe, señora, tenemos otros huéspedes VIP cenando en el restaurante, le pedimos que tranquilice a su hijo para no molestar a los demás comensales.—¡Ah, pero ahí está la confusión! —Rafael señaló hacia Mariana a lo lejos—. Esa de allá es la verdadera mamá de este niño.El gerente volteó hacia Mariana.—¿Mariana Ortega? —El gerente negó con la cabeza, pensando que eso era completamente ridículo.Miró a Rafael con una sonrisa profesional.—Señor, por favor, no bromee. Aunque el niño vino con Mariana Ortega, siempre le dice "tía Mariana", mientras que a su amiga, en cuanto la ve, le grita mamá. ¿Quién es la verdadera madre? ¡Está más que claro!Rafael quedó confundido. ¿Este niño le dice tía Mariana en público? ¡Qué interesante! Él miró a Valeria y arqueó una ceja.—Par
Valeria escuchó la voz de Nicolás y se detuvo en seco. Apenas volteó la cabeza cuando vio a Nicolás corriendo. Antes de que pudiera reaccionar, Nicolás ya tenía los brazos abiertos mientras se lanzaba hacia ella.Él corría muy rápido, Valeria se cubrió el vientre con una mano y apenas estaba extendiendo la otra para detenerlo cuando Rafael se le adelantó. Él jaló a Valeria hacia un lado y puso su manota directamente sobre la cabeza de Nicolás. El niño se vio obligado a detenerse, alzó la cabecita y miró a Rafael con indignación.—¡Suéltame! ¡Quiero ver a mi mamá!—¡Cómo es posible que aparezcas en todos lados!Rafael arrugó la frente mirando a Nicolás y le dijo con disgusto:—¿Este niño aprendió a cambiar de cara como Trump o qué? ¿Ya se te olvidó lo que dijiste ayer? ¿Tienes algún problema en la cabeza? ¡Regresa rápido con tu mamá Mariana para que te revise!—¡Eres un malvado! ¡Yo no te busco a ti, suéltame! —Nicolás no se dejó intimidar y agitaba los brazos tratando de pegarle a Rafa
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