ログインBad girl Olivia Henderson is stuck living with her worst nightmare Alexander Williams who happens to be the son of her parents good friends and business partners.Their parents go on a one month business trip leaving Olivia in the care of her worst nightmare,but what happens when what was supposed to be one horrible month of living with her worst nightmare turns out to be a turn around in Olivia's life as they slowly become attracted to one another.In this story we're talking about two crazy people who despise each other, crazy girlfriends, drama and a whole lot of craziness
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Se pasó la mano por la cara, se acarició la barba incipiente. No era la primera vez que iba a esa ciudad, pero siempre había llegado noche y en helicóptero. Tampoco se había quedado más de doce horas, y menos en un hotel. Nunca le había llamado la atención y aunque se dio cuenta de que era pintoresca, con las calles limpias era un tanto solitaria.
El auto se detuvo, y le dio al conductor las gracias con un billete de veinte dólares y uno de diez como propina. Enseguida el hombre sonriente le agradeció y le dio su tarjeta personal, no sin antes decirle que le llamara si alguna vez regresaba.
Edward, con un asentimiento de cabeza, abrió la puerta del auto y luego de bajarse y despedirse con un saludo militar, entró a la cafetería, entrecerró los ojos un poco para ajustarse a la oscuridad. Pues era un poco inusual, La música era un rock, que hacía retumbar las paredes, y que no tenía nada que ver con la decoración del lugar. Recordó que era la ciudad más cercana al campamento, y que ese contraste se debía a la visita frecuente de muchos soldados como él.
Tal vez después de estar setenta y cinco minutos en un taxi escuchando a Elvis, la música era un shock para sus oídos. Se dio cuenta de que quizá era el sitio más recurrente de la ciudad, porque la mayoría de las mesas estaban ocupadas. No solo con bebidas sino también con comida.
«¡¿Por qué diablos estaba tan oscuro a las dos de la tarde?!»
Se preguntó, al mismo tiempo que puso su espalda recta cuando sintió que el aire acondicionado le pegaba de frente en la cara, la sensación fue agradable. La comodidad de estar en una ciudad a veces para un hombre como él era gratificante.
Sintiendo las miradas de las personas a su alrededor, caminó con su petate en el hombro, con paso firme. Tan seguro de sí mismo, que muchas personas lo confundirían con la arrogancia. Hasta que llegó a una mesa vacía en una esquina, que había notado cuando escaneó de manera rápida aquella cafetería. Lo escogió ese precisamente, porque desde ahí tenía completa visibilidad, además de la discreción por estar un poco apartada.
Estaba cansado, hambriento y molesto. Pues había perdido su vuelo con destino a casa, por culpa de su amigo Vasile, quien hizo mucho ruido y lo persuadió para que lo ayudara a atender a las tres chicas que había llevado a su habitación la noche anterior para celebrar su despedida.
«Maldita noche», pensó sacudiendo los recuerdos de unas horas de excesos.
Cuerpos sudados entrelazos, ropa sobre los sofás. Botellas de whisky mal puestas sobre la mesa. Preservativos tirados en el suelo.
—¡Vamos, hombre! Cambia esa cara —le había dicho su amigo entre burlas—, que mejor que esto, para decirle hola a tu nueva vida de civil.
Aunque no se arrepentía de nada, para Edward no había nada más placentero que una cerveza bien fría, y el sexo de una mujer caliente, mojado y dispuesto con ganas de divertirse. Pero quería volver a casa y abrazar a su hija Kate, de cuatro años de edad. Después de un traumático divorcio, era el único lazo afectivo que quería conservar con las del sexo opuesto a largo plazo.
Dejó su mochila a un lado antes de sentarse. No pasó ni un minuto cuando una rubia alta con la camiseta del establecimiento. En la parte delantera decía bien grande la palabra: “Devórame” que le hacía resaltar sus grandes pechos. Hizo que se preguntara una vez más por qué el lugar estaba tan oscuro, pero lo único que se veía claro era aquel par de tetas tentándole.
—¿Qué puedo ofrecerte? —preguntó la recién llegada con voz melosa, mirándolo con curiosidad y golpeando sus labios con el lapicero.
Edward sacó de chaqueta de cuero, una caja de cigarros y se llevó un cigarrillo a la boca, sin encenderlo aún, entrecerró los ojos. Ya que la chica le indicó con la cabeza y una sonrisa que mirara el letrero detrás en su espalda que decía: “prohibido fumar”.
Él agitó la cabeza. Si algo había aprendido en su vida adulta era a interpretar bien el lenguaje corporal de las mujeres. Luego de rebuscar su encendedor en el bolsillo delantero, mostrándoselo y volviéndolo a guardar, le respondió mirándola de arriba a abajo, aprovechando la poca luz del lugar:
—Por ahora, solo una cerveza bien fría, cariño.
—También tenemos el plato del día —La listilla se ajustó los pechos, y luego puso una de sus manos sobre la mesa y se inclinó un poco hacia él. Usando una voz sensual, agregó: —Te aseguro que te encantará el postre.
Edward la miró sorprendido y soltó una carcajada. Ella pensaba decirle más, pero en ese momento un hombre llamó a la rubia para que lo atendiera.
—Ya sabes en donde estaré —le hizo un gesto militar con la mano, dio media vuelta y contoneó las caderas.
«¡Mujeres!»
Diez minutos después…
Edward estaba impaciente, pues desde hacía rato no veía a la chica y tampoco su cerveza. A eso tenía que sumarle que su estómago estaba rugiendo del hambre. Decidió ir a la barra, así que se levantó. Casi llegaba cuando de la nada se atravesó una mujer pequeña, con una bandeja de cerveza, y tropezó con él. Todo el líquido cayó sobre la chica.
—Lo siento —dijo Edward, pero no aguantaba la risa al verla toda empapada de cerveza.
Era lo más estúpido que le había sucedido con una chica en mucho tiempo, por no decir que desde su adolescencia. Realmente; Edward se burlaba de la situación y no de ella. Sin embargo; lo miró enarcando una ceja, y al ver que no paraba de reírse, sus ojos comenzaron a brillar de furia contenida.
—¿Qué es tan gracioso? —puso la bandeja a un lado y solo le quedaba una jarra de cerveza en la mano.
—Eh… —carraspeó un momento tratando de aguantar la risa, pero le fue imposible—. Te pido disculpas de nuevo, lo cierto es que no te vi.
—Pues, yo tampoco —y le vació la jarra de cerveza en su pecho—. Ahora ya puedes burlarte todo lo que quieras.
Ella le dio la espalda para marcharse, pero él fue más rápido, y la agarró del brazo.
—Oh, no pequeña gata salvaje. Tú no acabas de hacer esto y te irás meneando tu apretado trasero sin pagar las consecuencias.
Liv's POV"Where were you" Alex said as soon as I came into the room."I... I went to see Aiden" I bend my head, avoiding his gaze as I expect him to flare up but he doesn't."Oh" He said calmly.Oh? Alex said oh?No tantrums or drama?"Oh?" I'm forced to ask."What?" He arches his brows at me."You said oh,you didn't start a fight" I stare at him cautiously."Come here silly" He pulls me to his chest."You've changed" I teased as I play with the collar of his t-shirt."Nope, enjoy it while it lasts" He smirked playfully."You know what else I'd enjoy right now?" I smirk mischievously as I bite my bottom lip."What?" He has a smug smile on his face."This" I place my lips against his in a teasi
Liv's POVBefore I could rethink my actions,my hand seemed to move faster than my thoughts as I pressed the doorbell.I began to contemplate going back until the door pulls open, discarding any plans I had of turning back."Hey sweetie" The old woman I have gotten so used to smiles at she stared at me."Hi Nana" I smiled as I hug her."Where have you been dear, I haven't seen you around lately" She frowned as she led me into the house I once found comfort in."I'm sorry Nana, I've been...busy" I said calmly as we both sat down on the couch."It's okay" She sighed. She looked tired and stressed."Have have you been Nana?" I asked as I fixed my eyes on her, taking in her features."I've been fine,just tired from all the planting and cultivating" She beamed."Oh, I'm sorry about
Liv's POV"Hey" Alex's voice brought me away from my clouded thoughts."Hi" I smiled at him."You feeling better?" He said as he wrapped his arms around my waist. I noticed how his hands were shaking. His knuckles were covered in bandage. He really did a number on Aiden."Yeah" I said as I turned my head back to face the window."I'm sorry" His hot breath fanned my face."What for?" I rolled my eyes at him."For loosing my cool last night, it's my fault that you fainted and I'm sorry" He snuggled closer to me, closing whatever space was left between us."Okay..""You're not saying anything" He breathed unto my bare exposed back."What do you want me to say?" I smiled, softening my features as I turned back to face him."I was half expecting you to tell at
My eyes flew to the door to see my mum standing there with a bright smile as she walked over to were I stood with a tray containing covered dishes."Hey mum" I smiled back nervously."Where are you going to,you should be resting" She scolded as she walked over to my bedside table. She set the tray gently on the table before turning back to face me."I'm fine mum, I only fainted, I didn't have an accident" I am sick and tired of being treated like a patient who had a terrible accident."The doctor said you need..." I didn't let her finish her sentence. I already knew what she'll say."I've rested enough already" I frowned."Where are you going to" She scanned me from head to toe. I was thankful she didn't push the topic about me resting further."To see Aiden" I told her as I grabbed my hand bag."What for? You know Al
I was pulled after from him before I could even register what was happening. I stood there frozen in my spot with a blank head. It took me a while to recover from what just happened and that's when it registered on me.Once I was back to my normal state, I stared over at Aiden
Liv’s POV“Hey, can I come in?” My mom’s voice interrupted me from the book I was reading.“Sure” Was my silent response as I looked up to her and put the book away on my bedside table.
It was Saturday morning. The sounds of birds chirping outside,vehicles passing by and the tap running was all i could hear as i pulled open my heavy eyes.Wait the tap!.Panic enveloped me immediately as my eyes flung open, pulling the duvet away from my
Alex's arms wrap around my waist loosely as he deepens the kiss to my distaste. I frowned my face and immediately pushed him away from me and then ran out to my room, slamming the door shut, forgetting about my friends who were outside banging the door yelling for me to let them in.
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