FAZER LOGINEnzo let out a low growl, hauled Lokie up from the floor, and pulled her to her feet.“You can’t fucking do that.” His voice was low, thick, and husky. Veins stood out along his face and neck as he fought to keep control.“Why not?” Lokie batted her long lashes, all innocence. “I… I just want to make you feel good.” She held his gaze. “Is that a bad thing?”Enzo dragged in a deep breath, but the free air did nothing to quiet the storm ripping through him. She knew exactly how her words and actions shredded every scrap of will he had left—yet she never stopped. If anything, she watched him struggle with open, hungry satisfaction.Was this her way of dominating him? Taking the lead even while he fought for it and failed?He shoved her back far enough for the space to cut through the haze. “I think we should stop.” He turned, walked into the bathroom, and switched on the shower.Ice-cold water slammed over him, drenching every inch, trying to wash away the desire he could no longer hold
"You're back," Lokie said, settling into a seated position.Enzo didn't bother responding. He didn't utter a word. He carried himself straight to his closet, holding his breath at whatever might wait for him inside.He knew what Lokie could do. The woman enjoyed messing with his peace, his sanity—and especially his closet. He found his clothes perfectly hung, only this time they had been compacted together to make space for hers.Enzo sucked in a deep breath. His gaze hovered over everything that was his. In truth, she had deliberately decided to occupy every inch of space that belonged to him. Where his shoes had sat, she had pushed them aside to fit hers next to them."Did you really have to go this far?" he said, turning to face Lokie, who now leaned against the door with a smile.She gave a light shrug and said nothing.Enzo felt his head throb in a chaotic mess. Every time his things were tampered with, he ended up with a headache.He gently massaged his temple, looked at Lokie a
Lokie observó a Enzo entrar y salir de la cocina con tanta naturalidad, como si fuera algo que hubiera hecho toda su vida. Pero ella sabía que no era así. Enzo y la cocina nunca se habían llevado bien.Regresó con un tazón de gachas. El delantal ya no estaba sobre él.Lokie lo observó colocar el tazón sobre la mesa antes de tomar asiento. Tragó saliva. Todo lo que había preparado se veía delicioso, desde la carne cocinada exactamente como a ella le gustaba, término medio, hasta la apetitosa salsa de verduras, las gachas y el arroz blanco.Pero no empezó a comer, aunque su estómago le reclamaba. Todavía recordaba la última vez que él había cocinado. El olor había sido celestial, pero la comida en sí había sido terrible.—¿Por eso no viniste a recogerme al hospital? —preguntó.Enzo se movió con tranquilidad. Sirvió una cucharada de arroz en su plato y luego un poco de salsa de verduras, antes de dejar la cuchara a un lado. Empujó el tazón de gachas hacia Lokie.—Come eso primero, aunque
Desde su última pelea, Enzo no había vuelto. Y Lokie se sentía terrible por no haberlo comprendido realmente antes de actuar como lo había hecho.Dawn había despertado y se veía mucho mejor que antes. Lokie podía ver el rubor en sus mejillas cada vez que la molestaba, y la forma en que se acurrucaba en los brazos de Alex como si fueran suficientes para protegerla de todo lo demás.Sabía lo que significaba y por qué no debía pedirles que se detuvieran. Era la primera vez que realmente veía a Dawn feliz, y Alex estaba en su mejor momento, como una madre que se negaba a dejar que su hija caminara sola por miedo a que tropezara y cayera.—Alguien podría decir que ustedes dos son pareja si no supiera la verdad —bromeó Lokie.En cuanto esas palabras salieron de sus labios, Dawn se quedó paralizada. El pánico recorrió su cuerpo y su rostro palideció al instante.—No lo somos —soltó antes de poder pensarlo bien, retorciendo las manos mientras luchaba contra el miedo—. No podemos ser pareja. N
“Eres increíble”, dijo Bryan al cerrar la puerta tras de sí.Una enfermera se acercó a Enzo con un pequeño botiquín y una bandeja, dispuesta a limpiarle la cara, pero él la empujó, se dio la vuelta sobre sus talones y se alejó.“¿En serio?”, murmuró Bryan, completamente en desacuerdo con la forma en que Enzo estaba actuando.“¡Tienes que estar bromeando, Enzo!”, gritó, listo para perseguirlo, cuando la voz de Alex se oyó detrás. Ella salió de la habitación, con cuidado de no hacer ruido.“¿Qué está pasando?”, exigió, con un leve ceño fruncido en el rostro mientras miraba a Bryan, esperando que dijera algo.“Podía oír tu voz desde dentro de la habitación, y sabes que esto es un hospital, por el amor de Dios”, se quejó.Bryan gruñó de forma inaudible. “No lo habría hecho si Enzo no hubiera sido tan pésimo cuidando de los demás”. Levantó la vista y se encontró con la mirada de Alex. “Ahora a Lokie la están suturando por segunda vez”. Soltó un pesado suspiro.“¿Segunda vez? ¿Por qué? ¿Qué
Lokie no sabía cuánto tiempo había dormido, pero cuando despertó, la recibió el pitido constante de una máquina que resonaba por toda la habitación.Abrió y cerró los ojos varias veces y se encontró en una habitación blanca. Por un segundo pensó que estaba muerta y que aquello era el más allá, porque todo se sentía tan angelical… casi como si estuviera atrapada en un espacio de pura luz blanca.Pero el pitido de las máquinas era demasiado fuerte como para ignorarlo. Y ella conocía esos sonidos.Seguramente no estoy muerta, pensó, y obligó a su cuerpo débil a incorporarse hasta quedar sentada.Sus ojos recorrieron rápidamente la gran habitación, equipada con tantas máquinas. Inmediatamente, su mente se desvió hacia Dawn.El último incidente pasó por su cabeza y, antes de que Lokie pudiera pensar, saltó de la cama, lista para salir corriendo… cuando la puerta del baño se abrió de golpe y Enzo apareció.Se veía tranquilo como de costumbre, pero sus ojos eran diferentes. No se apresuró a







