เข้าสู่ระบบDespués de atender a los primeros heridos, seguimos la dirección en la que las lobas nos empujaban. No había tiempo para detenernos a preguntar demasiado. Solo seguíamos a quienes corrían de un lado a otro con cubetas, vendas y cualquier cosa que pudiera servir para atender a los heridos. Habían vaciado el establo por orden del Alfa Xander para hacer espacio. Eso me produjo un breve momento de alivio. Al menos alguien había pensado en dónde recibir a los heridos. Ese alivio se fue al carajo apenas unos segundos después. —¡Nuestro Alfa! ¡Tienes que salvar a nuestro Alfa! Las voces comenzaron a llegar desde diferentes puntos. Varias lobas hablaban al mismo tiempo, algunas llorando, otras dando órdenes y otras simplemente repitiendo que el Alfa estaba herido. Sasha maldijo por lo bajo. Yo también quería hacerlo. Pero por el momento toda mi energía estaba enfocada en continuar salvando a los lobos que encontrábamos en nuestro camino hacia mi tío. Finalmente, después de atende
**Unas horas antes**Miré hacia el sur brevemente antes de desmontar.Tenía que reconocer que el sacerdote corrupto había entrenado bien a sus sacerdotes. Todos habían conseguido mantener el ritmo, incluso con los pocos descansos que les había impuesto durante el camino.Volví a mirar hacia el sur.No creía que esta misión fuera especialmente peligrosa, pero aun así prefería que cierta Elegida se quedara lejos de los problemas.La última vez que me había seguido, habíamos terminado en un agujero a mitad del bosque, con unas probabilidades prácticamente nulas de sobrevivir.No quería tentar a la suerte.La nieve comenzó a caer con mayor intensidad mientras observaba la entrada de la manada.Dos figuras cubiertas con capas se acercaron desde allí.—Majestad —dijeron ambas Sombras al mismo tiempo, haciendo una reverencia.Hice un gesto con la mano para que se saltaran las formalidades.—¿El Alfa Xander?—Explora los límites de nuestro reino, como usted lo solicitó.—Bien. ¿Necesita algo
No era como si el ejército del Templo se hubiera tomado la molestia de esconder sus huellas. No lo necesitaba. Kryos debía priorizar la velocidad, no el sigilo. Así que fue bastante sencillo seguir su rastro, incluso aunque ya habían pasado varias horas desde que habían partido. Las huellas de los caballos se marcaban con claridad sobre el terreno y, de vez en cuando, encontrábamos alguna zona donde el paso de tantos lobos había dejado la tierra completamente removida. No había necesidad de ser una gran rastreadora para saber que un ejército entero había pasado por allí. Sasha cabalgaba a mi lado, dejándome llevar el ritmo. Y, para mi propia sorpresa, montar no era tan difícil. O quizá simplemente no me importaba demasiado aprender rápido porque sabía que aquel caballo me llevaría directamente hacia cierto trasero terco que pensaba patear en cuanto lo encontrara. Después de un par de horas más de viaje, nos detuvimos para que los caballos descansaran y pudieran tomar un po
—Esto es… tan anticlimático —murmuró Elian. Lo primero que hice al despertar fue salir y buscar quién de los hermanos aún se encontraba en el Templo. Entonces supe que Jason y Kryos ya habían partido. Lo de Kryos lo supuse. Lo de Jason me tomó por sorpresa. Creí que se quedaría un poco más en el Templo o que, al menos, dejaría a Camille aquí mientras él iba a hacer… lo que fuera que tuviera en mente al marcharse. Pasó un día entero después de eso. Con Sasha y unos pocos guardias vigilando el perímetro después de la partida del ejército, el abuelo dijo que era lo suficientemente seguro como para ir al jardín del Sumo Sacerdote y tomar la merienda allí. Así que aquí estaba. Tomando el sol de la tarde mientras le mostraba a mi cachorro favorito cómo, con solo una palabra, nuevas fresas silvestres podían nacer de la tierra. Me encogí de hombros. —Lamento decepcionarte. —Está bien. Me alegro de que lo descubrieras para poder salir de ese lugar con mi hermano a cuestas, per
Algunos huesos y varias cubetas de agua helada después, la hembra finalmente se quebró. Ambas hermanas, Cecilia y la que se auto denominó como Dulce Samantha, tenían misiones diferentes. Una se infiltraría en el Templo. La otra, en el castillo. En teoría, Samantha debía seducir al rey y ganarse su confianza. No había contado con que mi hermano ignoraba a todas las hembras que tenía a su alrededor... Con excepción de un pequeño ratoncito. Entonces el padre de Levi, el bastardo que estaba orquestando todo aquello, cambió su misión. Ya no tenía que seducir al rey. Solo debía reportarle al Alfa de la manada de Camille todo lo que sucedía dentro del castillo. Y nada más. Samantha había perdido la confianza de su líder y se había resentido por ello. En su cabeza, demostrar que podía cumplir la misión original y seducir a mi hermano significaba recuperar su lugar. Pero no solo eso. Ella estaba convencida de que, cuando su nuevo rey gobernara los tres reinos, tendría un lugar en
—Júntalos más. No quiero desperdiciar agua de río en ellos —murmuré a Jason.Las cosas en la mazmorra seguían tensas.Los Alfas y los miembros de sus manadas ya habían dejado de gritar. Finalmente entendieron que, si habíamos «matado» a su rey, nada nos impedía hacer lo mismo con ellos y que la diplomacia se fuera a la mierda.Con ellos allí y sus territorios prácticamente desprotegidos, sería muy sencillo llevar algunos lobos hasta sus tierras y reclamar el castillo.Y su trono.Así que ahora permanecían a la expectativa, esperando descubrir qué demonios haríamos a continuación.Sus preocupaciones me tenían sin cuidado.—¿Así?Miré hacia donde Jason había acomodado a los prisioneros.—Perfecto. Despierta a las hembras.Edwin tomó uno de los cubos y vació directamente el agua sobre sus caras.Ambas despertaron entre toses y sonidos ahogados.En cuanto se dieron cuenta de que estaban atadas, comenzaron a debatirse contra las cuerdas.Camille, que permanecía a mi lado, se tensó.—La con







