LOGINJAYDENLos chicos se han ido todos por delante con Claudia a la fiesta, mientras yo me he quedado aquí esperando a que Aurora encuentre sus zapatos de tacón para poder irnos y reunirnos con el resto de la fiesta. Eso si es que llegamos a la parte divertida. Sabiendo lo que se tarda en encontrar aparcamiento cerca de una discoteca nueva, puede que lleguemos justo a la after-party de la after-party.Ni siquiera he visto todavía qué se va a poner. Solo sé que es algo bonito. Sí. Tiene que ser algo bonito si requiere tacones, que siempre parecen ser la última prenda, la más difícil de encontrar, ¿no? Cállate de una vez, Jay. ¿Qué sabes tú de moda femenina?Más allá de «queda bien» o «queda mal», lo cual no es precisamente una crítica matizada. Nada. Absolutamente nada.Y, sin embargo, me ofrecí a quedarme y llevar a Aurora. En parte porque la última vez que vino a una fiesta, estaba de muerte. Sí. Ese bonito vestido negro. Probablemente me esté preguntando si su vestido de hoy se parece
JAYDENNo soy un capullo. Sé cuándo dejar de hablar, cuándo morderme la lengua, sobre todo cuando alguien está tocando claramente un punto sensible. Y a juzgar por la mirada tan confusa, casi dolida, que Aurora tiene ahora mismo en su bonito rostro, me doy cuenta de que ha llegado ese momento. Lo último que quiero es ser la causa de que tenga un problema con un ser querido, sobre todo si se trata de su madre. No necesito ese tipo de drama ni esa culpa en mi conciencia. Aun así, creo que se trata de un pequeño malentendido. No puede haber pasado nada fuera de lo normal. Quizá no haya entendido bien los detalles o algo así. Levanto la cabeza de golpe al oír de repente unas voces fuertes que provienen de la puerta de cristal que da a los edificios de las residencias. Distingo tres rostros conocidos. Harry lleva las manos metidas con naturalidad en los bolsillos y mira fijamente a Claudia, prestándole toda su atención mientras caminan. Mason, sin embargo, va por delante de los dos. Pare
AURORA No estoy bromeando cuando digo que necesito ver a Claudia ya mismo. ¿Cuánto tiempo llevo aquí? ¿Dos o tres horas? Ya no puedo más. Claudia no ha parado de enviarme mensajes. Sé que es solo cuestión de tiempo que salga de la residencia y venga a buscarme. «¿Estás lista para irnos?», pregunta Jayden, levantándose y acercándose a mí.Menos mal. Asiento con la cabeza y cojo mi bolso enseguida. «Pensaba que nunca me lo ibas a preguntar».No responde, pero abre la puerta y me la sostiene. Bajamos en el ascensor y en un santiamén estamos fuera del edificio. Mi móvil no para de pitar con notificaciones de mensajes. Claudia: Chica, hay una fiesta y nos vamos. Arqueo las cejas. Esta chica... Le dije que se quedara en casa y me esperara, sabiendo perfectamente que en cuanto se aburriera, vendrían los problemas. Pero, conociéndola, debería haber sabido que era imposible que se quedara quieta en una habitación tranquila de la residencia más de veinte minutos. Sonrío y sacudo la cabeza.
JAYDENMi primer encuentro con el chico que dejó embarazada a mi hermana tiene lugar en una habitación de hotel, con él mirando hacia sus pies.Así que este es el famoso Bryce.El chico es más bajito de lo que pensaba. Más delgado de lo que me lo imaginaba. No sé qué pensamiento descabellado se me pasó por la cabeza. Te diré una cosa. Aunque sabía que la complexión física no tenía nada que ver con la fertilidad de un hombre… simplemente me pareció que Bryce parecía demasiado joven para ser padre.—¿Y qué? —Cruzo los brazos sobre el pecho.Levanta la cabeza lentamente. —¿Qué?—¿Qué pasó con los métodos anticonceptivos? —le pregunto.Hace una mueca de dolor y desvía la mirada, mientras Celina murmura algo inaudible a mis espaldas. La ignoro. No tiene por qué interrumpir mi momento con este chico. Necesito escuchar lo que tiene que decir. «No fue… como tú crees», dice.«Ah. ¿Así que decidiste acostarte con ella sin ninguna puta protección?».Los murmullos de Celina se hacen ahora un poc
JAYDENTío, es demasiado pronto para definir la relación entre Aurora y yo. Es demasiado pronto, joder. Porque, ¿te acuerdas de esas películas en las que, cuando empiezas a ponerle nombre a lo que estás haciendo... todo se va al garete por eso? Es como una maldición, un mal de ojo. Sí. No voy a admitir que me guste la chica porque sé que no es así. O, al menos, me estoy convenciendo a mí mismo de que no es así. Está bastante bien. Tiene los ojos brillantes y, sí, tiene un carácter luchador. Pero eso es todo. Eso es todo lo que hay. Me gusta su personalidad y su rollo. Podemos bromear y ella me llama la atención cuando digo tonterías. Eso es algo bueno, algo poco común que la mayoría de las chicas nunca harían. ¿Pero que me guste Aurora? Ni hablar. Claudia puede decir lo que quiera sobre nosotros. Sé a ciencia cierta que Aurora solo está jugando con Mason, un rebote tras lo de Brian. En cuanto se dé cuenta de eso, en cuanto vea a Mason como el chico agradable, seguro y aburrido que
JAYDEN Me guardo el móvil en el bolsillo y exhalo profundamente mientras conduzco, repitiendo esas palabras en mi cabeza.Centro de visitantes. Alta, guapísima, con unas botas de infarto, pelo negro con un mechón esmeralda.La descripción que Aurora hizo de su mejor amiga no deja de repetirse en mi cabeza. Me tiemblan las manos mientras las meto en los bolsillos de mi sudadera con capucha, abriéndome paso entre la multitud que se agolpa en el campus a media tarde hacia el centro de visitantes.Me estoy volviendo completamente loco.Celina está aquí. Con Bryce. El tipo que dejó embarazada a mi hermana de diecisiete años, el tipo que representa todos y cada uno de mis fallos a la hora de protegerla. Solo pensar en su nombre hace que apriete la mandíbula con tanta fuerza que me duelen los dientes. Si Aurora no hubiera accedido a interceptarlos, a estas alturas ya habría roto algo. O peor aún, le habría roto el corazón a Celina gritándole a la única persona que le queda.«Contrólate», me




