Share

Capítulo 2: Rumores

Penulis: Pantergirl
last update Tanggal publikasi: 2025-04-09 07:39:22

Celeste. 

Me desperté somnolienta y con un dolor punzante en el costado de mi torso. Cuando abrí los ojos, tenía varias vendas cubriendo mis heridas y me encontraba en una habitación desconocida. 

Las paredes eran de un color café puro, casi idéntico al tronco de un árbol. Las sábanas blancas cubrían mi cuerpo y una alfombra adornaba el centro de la habitación.

De pronto, escuché voces detrás de la puerta. 

—¿Qué te he dicho de traer forasteros al pueblo? —cuestionó un hombre, parecía estar regañando a otro. 

—Estábamos explorando y la encontré gravemente herida. Sabes muy bien que ayudo con mi poder a todo el que puedo, sin importar de qué manada provenga —respondió una voz masculina más juvenil—. Además, llevaba un vestido de novia. 

Recién me di cuenta de que me cambiaron de ropa. Mis mejillas ardieron porque las únicas voces que escuchaba provenían de dos hombres. 

¿Me habrán…?

Negué con la cabeza. 

—Da igual, Damián. Sea mujer o hombre, está prohibido traer desconocidos a esta manada —sentenció. 

No volví a escuchar la voz del otro, y pronto las llaves resonaron contra la puerta. 

Vi a un apuesto hombre con un aura oscura que logró intimidarme en cuestión de segundos. Su cabello negro y largo caía a la altura de sus hombros. 

La musculatura de sus brazos era visible a pesar de la camisa manga larga y apretada que tenía. Me lanzó una mirada asesina que me obligó a encogerme de hombros sentada en la cama. 

—Veo que has despertado —Su voz salió autoritaria y rasposa—. Seré breve. Te irás cuando tus heridas sanen. No eres parte de esta manada, y tampoco estamos dispuestos a mantenerte. 

Tragué saliva. 

Vaya forma de saludar tenía ese tipo. 

—¿D-de casualidad conoces a Kael? Lo estoy buscando… —Fue lo primero que dije, nerviosa. 

Él alzó una ceja con molestia y gruñó. Agarró una silla mal parada en la habitación y la colocó cerca de la cama para sentarse. 

Apoyó los codos sobre sus rodillas. 

—¿Quién te envió? —preguntó—. Si no respondes a mi pregunta, te mataré. 

Abrí los ojos. 

—¿Qué? ¡No soy peligrosa! —defendí—. Necesito ayuda de Kael. Mis padres me contaron que él puede aumentar la fuerza incluso en los omegas… 

—¿Y por qué debería ayudarte? ¿Qué gano a cambio? —interrogó, con frivolidad. 

—¿Eres Kael? —Parpadeé, sin poder creerlo. 

Asintió de mala gana. 

Era imposible. 

La historia que me contaron mis padres sobre Kael, me hizo admirar y verlo como un héroe para muchas personas. 

Kael era conocido como el lobo más poderoso del continente, incluso superando la fuerza de Luther, de eso no había dudas. Por un tiempo creí que era solo un mito, hasta que mis padres me confesaron que su territorio quedaba muy cerca del nuestro, al otro lado del río. 

Ellos me dijeron que si alguna vez deseaba aumentar mi poder, estarían dispuestos a llevarme con Kael. 

¿Por qué el hombre frente a mí era todo lo contrario a las historias? 

—P-personas que amaba me traicionaron. Mataron a mis padres sin piedad y estaban a punto de hacerme lo mismo, pero me escapé —Bajé la cabeza, con un nudo en la garganta—. Iba a casarme, ¿sabes? Mi prometido mostró su verdadera cara, y conspiró con mi hermana adoptiva. Ambos me vieron la cara de tonta. 

No sabía por qué le compartía mi sufrimiento justo a él, si desde que entró a la habitación se comportó como un idiota malhumorado y cruel. 

—Tus historias no me interesan, niña. Quiero que te vayas de mi territorio cuanto antes —masculló, dejándome en shock. 

Sus palabras fueron una dura estaca en mi corazón. 

—Y yo quiero que me ayudes, Kael. Sé que eres capaz —insistí. 

Se levantó, ignorando mis palabras.

—Mi hermano vendrá a curarte las heridas cada día. Deberías darme las gracias por dejarte con vida —proclamó, caminando hacia la puerta. 

—¿Disculpa? ¿Escuchaste lo que te conté? ¡Me arrebataron todo lo que me importaba! ¡No pienso quedarme de brazos cruzados! —grité, desesperada. 

—Tu debilidad es tu principal enemiga —zanjó y se marchó. 

Abrí la boca con ofensa. 

—¡Idiota! —chillé. 

Lástima que no podía levantarme muy bien por el dolor en mis heridas.

(...) 

Unos días después me encontraba mejor, aunque Damián seguía yendo a diario para comprobar que los huecos se estuvieran cerrando. 

Él era el hermano menor de Kael, con un aura más inocente. Su personalidad era tan distinta a la de su hermano, que me preguntaba por qué Kael salió así. 

—¿A dónde vas? —Me topé con Damián justo al salir de la habitación por primera vez. 

Necesitaba conocer más el lugar, recién me di cuenta de que estaba dentro de una pequeña cabaña. 

—Q-quiero conocer el lugar donde me encuentro. 

Su cabello castaño era corto y sedoso. Él llevaba una cesta con varios medicamentos dentro. Damián era un lobo sanador y explorador al mismo tiempo, él fue el que me encontró en el bosque aquella noche. 

—Hoy hay luna llena, por favor, trata de no salir cuando sea de noche… —advirtió, su preocupación me aterró un poco. 

—¿Por qué? 

—Está prohibido, ¿vale? 

Y sin entrar en detalles, continuó con su camino. Esa conversación fue muy extraña. 

Era normal que para nosotros los lobos hubiera luna llena dos veces por semana, eso lograba fortalecer a los de nuestra raza en las guerras contra los vampiros. 

Extrañaba tanto a mis padres, cada noche lloraba porque se repetía el momento de su muerte en mis sueños sin poder hacer nada. 

—¿Viste que hay una forastera? —Escuché un murmullo. 

Me detuve a contemplar mejor a la gente de ese pueblo. Todos me miraban con intriga y preocupación a la vez, su comportamiento era tan misterioso que me ponía los pelos de punta. 

El ambiente tétrico tampoco ayudaba. 

Por andar perdida en mis pensamientos, choqué con un hombre bastante gordo y con mirada afilada. Me dio un leve empujón. 

—Oye —habló—. ¿Eres nueva por aquí? Ten mucho cuidado. 

—Pronto me iré… —mentí. 

El señor me analizó de pies a cabeza y colocó ambas manos en su cintura. Miré disimuladamente a mi alrededor, las demás personas también me quedaban viento como si fuera una cucaracha. 

—¿Ya te advirtieron sobre la luna llena? Pronto se ocultará el sol —comentó, su tono fue más amable. 

—¿Por qué no se puede salir? 

—Oh, se puede salir. Lo que está prohibido es visitar la habitación de nuestro alfa durante las noches de luna llena —Alzó el dedo—. Es una restricción que tenemos todos los miembros de esta manada. 

Fruncí el ceño. 

—¿Y eso? 

—¡Prohibido! —gritó tan fuerte, que me sobresalté. 

El hombre empezó a reírse por el brinco que di, y se alejó sin responder mi pregunta. Rodé los ojos porque me había tomado el pelo. 

Necesitaba la ayuda de Kael, y no lo había visto desde que lo conocí. Continué mi camino hacia una cabaña más elaborada que parecía más una mansión, supuse que él vivía allí por ser más llamativo. 

Unos guardias en la entrada estaban armados con lanzas y las colocaron en forma de cruz cuando traté de entrar. 

—Hoy están prohibidas las visitas, señorita —alegó uno de ellos. 

—Me urge ver a Kael. 

—Si quiere reunirse con el alfa, debe esperar al día de mañana. Esta noche ya no es posible —zanjó el otro, con total seriedad. 

Bufé y me alejé de ambos. 

Coloqué la mano en mi mentón, tenía que pensar en la forma de entrar, porque no me iba a quedar de brazos cruzados si nadie me decía qué pasaba con Kael esa noche. 

Los minutos pasaban y la luna llena apareció, y con ella, una idea alumbró mi mente. Volví de nuevo con los guardias. 

—¡Hay vampiros en la entrada! —Tuve que cojear con mi pierna herida para que me creyeran—. Me han atacado… ¡¿acaso no hay guardias?! 

—¿Está segura? —cuestionó uno, preocupado al verme jadear. 

—¡No me tachen de mentirosa! ¡Casi me matan por ser una omega! —grité con dramatismo. 

Ambos guardias se miraron entre sí y se apartaron de la entrada hacia la dirección que les di. Me mordí el labio porque no pensé que sería tan fácil entrar en el lugar “prohibido”. 

Lanjutkan membaca buku ini secara gratis
Pindai kode untuk mengunduh Aplikasi

Bab terbaru

  • Venganza de una luna destinada al alfa oscuro   Capítulo 160: Felicidad al fin parte II

    Narrador. La plaza del pueblo tenía ese encanto especial que florecía al caer la noche. Las piedras del suelo, irregulares, reflejaban la luz tenue de los faroles. El aire era fresco, y el cielo estaba despejado como si supiera que iba a presenciar algo importante. Celeste y Kael caminaban juntos por los senderos que llevaban al centro. A su lado, los mellizos corrían con pasos suaves pero emocionados. Sienna sostenía una bolsa con malvaviscos como si cargara secretos valiosos. Kenzo tenía una vara de madera decorada que él mismo llamaba: instrumento de fuego diplomático. La plaza se llenaba poco a poco. Nuria y Nolan llegaron con mantas. Serena y Damián trajeron palos largos para asar. Miriam sostenía su cuaderno, lista para documentar “la noche más mágica sin magia real”. Marcela y Oliver ayudaban a preparar los bancos cerca de la fogata, que ya ardía en el centro del espacio, iluminando rostros. Sienna se acomodó junto a Miriam, riendo al ver cómo el fuego bailaba. —¿Crees

  • Venganza de una luna destinada al alfa oscuro   Capítulo 159: Felicidad al fin parte I

    Narrador. Días después… La cabaña se llenaba de sonidos que no pedían atención, pero que la ganaban igual. El roce de hojas bajo pasos pequeños, el crujido de madera vieja cuando los niños brincaban, y la risa aguda que Sienna soltaba cada vez que Kenzo decía una palabra inventada.Afuera, los mellizos se perseguían con coronas medio caídas, su juego favorito, uno con una muñeca bajo el brazo, la otra empujando un carrito que parecía un artefacto de exploración planetaria.Desde el porche, Kael y Celeste observaban la escena.Ella tenía una taza entre las manos, el aroma a té caliente flotaba suave. Él se apoyaba en el marco, con los brazos cruzados y esa expresión que no necesitaba palabras. Era una mezcla de orgullo, asombro y ternura que sólo los años permiten afinar.—¿Lo habrías imaginado? —preguntó Celeste, sin girar la vista.—¿Hace cuántos años? —replicó Kael—. ¿Cuando el mundo pesaba más que nosotros? Porque recuerdo que pasamos por momentos muy difíciles. Ella sonrió.—Cu

  • Venganza de una luna destinada al alfa oscuro   Capítulo 158: Cena entre todos

    Narrador. Era un mediodía brillante, y Sienna estaba en el patio trasero de la cabaña como de costumbre, sentada sobre una manta, rodeada por flores, ramitas y una piedra que emitía energía ancestral del sol, según ella. Llevaba una hora organizando coronas de amistad y etiquetas secretas de misión emocional, cuando Kenzo apareció con los brazos cruzados y el ceño fruncido.Sienna notó que tenía una carta en la mano.—Te dejaron esto —habló, lanzándola frente a ella como si fuera un objeto sospechoso—. Para ti Sienna levantó una ceja. —¿Quién?—Uno de los mensajeros que viene cada tres días. Dijo que era de Luke —respondió Kenzo—. Claro, tu nuevo mejor amigo.Sienna lo observó con calma, sin tocar la carta de inmediato. Le pareció graciosa la forma de hablar de su mellizo. —¿Y por qué hablas así?Kenzo se sentó frente a ella, con dramatismo exagerado.—Porque antes hacíamos coronas juntos. Antes yo era el héroe de tus cuentos. ¡Ahora todo es Luke y sus flores raras y sus ojos az

  • Venganza de una luna destinada al alfa oscuro   Capítulo 157: Aprobación mayor

    Narrador. La tarde en casa de Luke estaba calmada, como si el viento supiera que debía respetar los procesos delicados de escribir cartas importantes.El niño estaba sentado en medio de su habitación, rodeado por un ejército de lápices con distintas personalidades: unos afilados, otros mordidos, algunos que sólo servían para dibujar círculos torcidos. Había también tres borradores, uno con cara sonriente dibujada, porque Luke creía que eso “le daba más paciencia al papel”.Sobre sus piernas reposaba un papel limpio, aún sin arrugas… sin historia para contar.El niño pensaba. Maritza pasaba de vez en cuando frente a la puerta, pero no se asomaba. Sabía que cuando Luke entraba en modo de reflexión silenciosa, cualquier interrupción podría hacer que la magia se escapara.—Ok… carta —murmuró Luke, hablando para sí—. Carta amigable, carta valiente, quiero que no suene a despedida ni a un poema raro. Escribir una que no diga “te extraño” porque eso suena adulto.Escribió dos palabras. Las

  • Venganza de una luna destinada al alfa oscuro   Capítulo 156: Palabras que no se escapan

    Narrador. Los niños seguían jugando entre coronas desarmadas y cuentos improvisados, pero Sienna empezaba a notar que Luke se quedaba un poco más callado.No era tristeza. Era ese tipo de silencio que no pesa… pero quiere decir algo. Decidió acercarse a él y buscar la respuesta que necesitaba. —¿Quieres caminar? —le preguntó en voz baja, como si ofreciera un trato mágico—. Podemos alejarnos un poco. Luke asintió. Y sin decirle a Miriam ni a Kenzo, ambos se alejaron del grupo, cruzando el límite del campo y adentrándose entre los árboles, no muy lejos, pero lo suficiente para que el aire oliera distinto.Llegaron a una piedra grande, que parecía medio asiento y medio altar. Luke se sentó primero. Sienna se acomodó a su lado, estirando las piernas como si fueran dos adultos descansando después de salvar el mundo.—Me gusta venir aquí —mencionó ella—. No es secreto, pero casi nadie sabe que existe. O eso es lo que creo. Es agradable cuando sopla el viento y pasan mariposa. Luke miró

  • Venganza de una luna destinada al alfa oscuro   Capítulo 155: Magia en coronas

    Narrador. El campo detrás de la cabaña estaba lleno de risas suaves y pasto desordenado. Era día de coronas mágicas, según Sienna, quien había reunido todos los ingredientes que ella consideraba “altamente poderosos”: flores medio marchitas, ramitas con forma de letras, piedritas brillantes y trozos de tela que alguna vez fueron parte de una cortina.Miriam la observaba desde una piedra baja, con expresión seria y manos cruzadas. —¿Estas flores tienen magia?—¡Imaginaria! —dijo Sienna, colocando una sobre su cabeza—. Eso quiere decir que hace efecto si tú crees lo suficiente. Es ciencia del corazón.Kenzo, al otro lado del jardín, hacía sonidos de guerra con dos palos. —¡La corona es falsa si no puede invocar relámpagos! —se quejó. Sienna lo ignoró con elegancia experta. —Y esta —agregó, tomando una flor azul—. Esta sirve para que no se te olviden los sueños lindos.Miriam la aceptó con cuidado. Luego, con lentitud, empezó a tejer su propia corona. Sienna la ayudaba, pero sólo

Bab Lainnya
Jelajahi dan baca novel bagus secara gratis
Akses gratis ke berbagai novel bagus di aplikasi GoodNovel. Unduh buku yang kamu suka dan baca di mana saja & kapan saja.
Baca buku gratis di Aplikasi
Pindai kode untuk membaca di Aplikasi
DMCA.com Protection Status