ANMELDENERICK
Había pasado casi un año desde que ella se marchó de mi vida, dejándome desolado, afligido, en esa oscuridad que tanto odiaba. Con todos mis demonios internos asechándome.
Recordando cuando la vi por primera vez, aquel día en el restaurante, algo me decía que ella era lo que tanto había esperado, lo que a mi vida le hacía falta, para así poder estar completo y ser feliz.
Pero el día que se fue, ese mismo día de mi cumpleaños, dejándome completamente destrozado, bajo la lluvia. Sin voltear a verme, esperaba verla girar para ver en sus ojos si reflejaban algún sentimiento hacía mí, pero no me miró, nunca más lo hizo. Le confesé mi amor, esa misma tarde, pero lo único que recibí de ella fue un triste "Adiós."
Haberla perdido ha sido lo más doloroso que había experimentado en la vida, ni la partida de mi padre me había dejado tan abatido y destrozado.
Se que me lo tenía bien merecido. No fui completamente sincero con ella, le había ocultado tantas cosas, y una de ellas le llegó a lastimar.
Los primeros meses sin ella fueron los más difíciles, por no decir los más terribles. El trabajo hizo su función, me mantuvo la mente ocupada casi todos los días. El martirio venía una vez que llegaba a casa, todo me recordaba a ella, cualquier espacio de mi hogar, donde la llegue a ver. En la cocina, en la sala sentada, sonriendo, en el comedor mientras comía, en la habitación que llegó a ocupar, en el jardín mientras contemplaba las flores y el lugar que más lo hacía era el de mi alcoba, donde la había hecho mía esa noche, en ese mismo día que se marchó, para siempre de mi vida.
¿Qué si aún sentía algo por ella?, había pasado un año, y parecía sentirse como al principio, solo que con dolor. Tal vez estaba mezclando sentimientos, y a lo mejor mi tristeza o mi desolación me hacían pensar en ello. Lo que sí tenía claro era que sentía decepción, coraje, estaba molesto conmigo mismo.
Aún me preocupaba y preguntaba en algunas veces, en cómo le estaba yendo, en como estaba y con quién. Si estaba bien y si era feliz. Pero recientemente había decidido enterrar ese sentimiento, eso sería lo mejor. Ya que ella nunca más iba a volver a mi vida, no tenía porque seguir atormentándome con un amor que ya no iba hacer, que ya no era posible y que quizás para ella ya no significaba nada.
Se que uno no puede dejar de amar a alguien tan pronto, o tal vez ese amor nunca logre apagarse. Una vez dejé de hacerlo por alguien, pero eso me llevó muchos años y también una dura traición y decepción, donde después nació el odio, que nada bueno dejo, solo cosas negativas.
Con Luci era distinto, ella había sido mi salvación, mi alegría, mi luz, en todo el tiempo que estuvo conmigo. Sabía que aún la amaba, pero ese sentimiento lo había comenzado a dejarlo muy en el fondo, en donde creyera que ya no dolería tanto.
Así lo había pedido ella, y tenia que olvidarla, aunque me llevará una eternidad, o sino moriría llevando este amor a la tumba, pero intentando demostrar que ya lo había hecho. Tenía que hacerlo si quería llevar una vida normal. Aunque sabia que nunca más me volvería a enamorar,, nunca volvería a intentar hacer mi vida con alguien. Eso ya no estaba en mis planes.
A medida que pasaba el tiempo, todo me daba igual. Hacía mi vida normalmente, ocupando los espacios blancos solo para ir a mi trabajo, al gimnasio y algún otro viaje de negocios que estuviera planeado. Nunca me daba ánimos de salir, ni tampoco es que quisiera hacerlo. La diversión estaba sobrevalorada, tanto, que pensé que ya no tenía sentido para mí. Hasta deje de presentarme en eventos de caridad, solo iba a los de negocios y que fueran de suma importancia, pero nunca me quedaba más del tiempo. Estaba bien así, a decir verdad, tenía lo que me merecía.
Aún la veía en mis sueños, joven, delicada, dulce, completamente hermosa, con esa sonrisa que resplandecía hasta el lugar más oscuro. Me la llevaba pensando en cómo le iba en la vida, que estaría haciendo en estos momentos, si había logrado su sueño de terminar su carrera.
Ya no era el mismo. Me había afectado más que cuando Silvia se había ido dejándome solo con un bebé, para irse con su amante. Mi Bonita, me había dejado aún más marcado. Mi mal humor había empeorado y en ocasiones me refugiaba en el alcohol para tratar de olvidarla, no me había hecho un alcohólico, solo tomaba en algunas ocasiones más cuando mis recuerdos intentaban atormentarme constantemente. Por una parte el licor ayudaba.
El mar en calma me servía de arrullo para conseguir cerrar los ojos y relajarme un poco. Sabía también que este lugar me recordaba a ella, todo lo hacía. Pero aún así no me llego a importar. Seguido venia a este mismo sitió, a contemplar las olas y, el cielo estrellado por las noches. Era como estar cerca de ella, era como si aún la tuviera a mi lado.
Tenía casi seis meses en California, había venido aún asunto familiar, y me quede más tiempo de lo necesario. La verdad también necesitaba despejarme por completo, de todo y de todos. Así que no me encontraba viviendo en casa de mi madre, sino en mi casa de playa que había adquirido años atrás, a causa de mis viajes.
En algún momento llegué a pensar traerla aquí, en el tiempo que duramos de novios. Pero por desgracia eso no fue posible. Por una parte eso fue lo mejor, porque este lugar también me recordaría a ella. Y ahora sí estaría totalmente perdido.
Realmente no sabía que hacía en la playa, yo mismo me hacía más daño con todos esos recuerdos. No quería dejarlos ir, como tampoco quise soltarla, pero ella no me dejó elegir.
Decidí quedarme aquí por una temporada, tampoco es que tuviera urgencia por regresar. Elián había decidido vivir con su madre, después de tantos años de estar conmigo, también eligió irse. Las personas que más quería y significaban mucho para mí, se habían ido. Estaba completamente solo.
Estaba feliz por él, ya había logrado ponerse de pie y caminaba sin necesidad de que alguien le ayudara, por el momento lo hacía con ayuda de un bastón, así sería durante un tiempo, mientras sus piernas se acostumbraran nuevamente. Estaba orgulloso de él, aunque él no quisiera saber nada de mí, aún así yo le seguía llamando seguido.
Él me odiaba por lo de su madre. En cuanto me enteré de lo que Silvia había hecho, que ella había sido la causante de que Luciana se alejará. No lo pensé dos veces más y le envié de nuevo la demanda de divorcio, el ultimátum. Esta vez no podía negarse, no había más excusas, en esta ocasión sus engaños no iban a funcionar, ya nada me hacía creerle.
Al principio intenté quedar divorciado de ella, la busqué y busqué por todos lados, para así poder enviarle el documento del divorcio, pero por ningún lado la encontré. . Cuando regresó después de más de diez años, lo volví a solicitar, y ella se negó, amenazándome también con decirle toda la verdad a Elián e intentando amenazar con quitármelo. Yo por no perderlo y como aún era menor de edad, cedí a sus artimañas.
Con el tiempo volví enviarle el mismo documento, pero esa tercera vez ya no la pude localizar, se había desaparecido nuevamente. La demanda de divorcio quedó ahí en espera de que ella hiciera presencia.
Al momento que regreso le recordé y la presione con ello, por esa razón ella jugó su última carta para solo hacerme la vida imposible. Nuestro divorcio estaba en trámite desde hace años y no dudé en hacérselo saber en cuanto la volví a ver. Cuando Luci se enteró de ello, Silvia y yo ya estábamos en los últimos arreglos para finalizar nuestra separación por definitiva.
Pero por idiota, me callé todo, no tuve el valor de decirle nada de eso. Estaba esperando a quedar completamente libre, para poder hacerlo. Sin pensar que alguien más se me fuera adelantar. Y ese alguien fue mi exesposa.
No podía buscarla y pedirle perdón, ya el daño estaba hecho, tampoco tenía cara para hacerlo, yo era el culpable por haberme quedado callado en varias cosas. Lo mejor que podía hacer era hacerme la idea y aceptar lo que había pedido, alejarme de ella, dejarla hacer su vida sin mí. De igual manera sabía que ella se merecía algo mejor,, alguien mejor, aún que eso me doliera con solo pensarlo. No era el correcto para ella, no yo que guardaba muchos secretos, que cargaba conmigo mucho resentimiento, odio y que mi objetivo era dar con ese desgraciado y vengarme, con ese que acabo con la vida de mi padre.
DOS AÑOS DESPUÉS —¡Oh por Dios!, ¡oh por Dios! —grito feliz sabiendo del baño con una prueba de embarazo en mi mano. —¿Es positivo? —inquiere Rebecca, estaba esperando afuera de la habitación. Mi amiga me acompañó a comparar los test después de mis sospechas por los síntomas que había presentado durante casi un mes. Aún no le decía nada a Erick, ya que quería estar muy segura. Después de que nos casamos decidimos tomar un tiempo para disfrutar de nuestro matrimonio, en ese momento no estaban en nuestros planes ser padres. Pero al pasar un año intenté quedar embarazada y nunca lo lograba, comencé a preocuparme, pero mi ginecólogo me dijo que era normal porque muchas mujeres pasaban por ese problema cuando solo pensaban en concebir. Y hoy era de uno de mis días más felices porque me había hecho seis pruebas caseras y todas daban positivo, eso quería decir que está embarazada, de todas maneras iba a sacar una cita con mi ginecólogo para hacerme unas pruebas más seguras y por fin po
LUCIANA—Aún no entiendo como es que me deje arrastrar a este viaje.Llevábamos minutos de camino hacia algún lugar en Los Ángeles, ¿qué hacíamos aquí? No tengo la menor idea, solo se que me deje llevar cuando Rebecca y mis hermanos se pusieron contentos cuándo Erick los invito. Me giré en el asiento delantero del Mercedes que alquiló para el viaje en tierra, me subí las gafas de sol a la cabeza para poder ver a Erick con claridad.Él me miró de reojo, sus ojos ocultos tras las Ray Ban oscuras.
LUCIANA El timbre de la puerta me hizo salir de mis pensamientos, pero no me moví de mi lugar. Minutos después escuché unos pasos acercarse en el pasillo y enseguida unos golpes suaves en la puerta de mi alcoba. Rara vez Rebe tocaba, pero en estos momentos sabía como me sentía y lo único que quería era estar sola. Antes de responder la puerta ya se había abierto, seguía sin moverme y solo escuché los sonidos. Unos pasos suaves se acercaron y sentí como el borde del lado de mi cama se hundía. —Rebe, no tengo ánimos de nada. Solo quiero estar a solas.. Un aroma familiar llego a mis fosas nasales, ese que se acostumbró a mi olfato y que me encantaba oler todo el tiempo. No era mi amiga, era Erick. Intente moverme, ya que estaba de espaldas hacía él. Pero su pecho firme y su brazo que rodeó mi cintura me detuvieron. —¿Ni siquiera a mi me quieres ver? —No sabía que eras tú.. —Permíteme estar a tu lado. Prometo no decir nada, solo abrazarte. Su cercanía era como una cura para t
ERICKUna vez que regrese al hotel, me dieron la noticia de que Luci se había marchado junto con su jefe. Por unos segundos los celos hicieron presencia, pero después los dejé a un lado recordando que ella no era ese tipo de mujer que te deja y se iba con otro hombre.Durante años viví con esa sombra, creyendo que todas las mujeres podían ser igual que Silvia, y que pagaban con la misma moneda como lo hizo ella. Pero cuando conocí a mi Bonita, todo pensamiento negativo se borró de mi cabeza, o más bien los oculte.Seguía pensando de la misma forma, pero con ella era diferente. No podía verla de esa manera, ni mucho menos pensar así. Con el tiempo descubrí que no todas las mujeres eran igual, ya
LUCIANATrago saliva con sentimiento y el dolor en mi pecho se instala con fuerza, dejo el portarretrato de la fotografía de mu pequeña hermana sobre mi regazo y cierro los ojos. El sollozo se escapa de mis labios sin poder evitarlo.Esto me consumía. El no saber nada de ella, el pensar que pudiera estar en peligro y aterrada de miedo, esto era devastador tanto como para mi familia como para mí. Mateo de había quedado dormido acurrucado en mis brazos, el llanto y el cansancio lo venció y cayó rendido. Mi pequeño hombrecito estaba deprimido y se sentía solo, por esa razón fue que me quedé esta noche en casa de Olivia.
LUCIANAAl día siguiente regresamos al hotel, después de una velada maravillosa y un desayuno romántico en la cama, tuvimos que volver a nuestra rutina. No quería que estos momentos hermosos se terminaran. Pero no había de otra forma, el deber nos llamaba.Al llegar Erick me abrió la puerta como siempre lo hacía. Entramos al hotel tomados de las manos, mi sonrisa resplandecía de alegría. En el vestíbulo nos encontramos con Sam, su amigo.—Qué bien que ya llegaron. Hola Luciana —me saluda con educación —Jefferson, esta aquí. Debemos resolver el asunto importante —se vuelve hacía Erick para decirle esas palabras.







