LOGIN結婚七周年の日、夫は急な予定を理由に約束をすっぽかし、私は病院の産婦人科へ戻って残業することにした。 真夜中、救急に運ばれてきたのは、取り乱したひとりの妊婦だった。妊娠後期の激しい性行為が原因で早産となり、さらに大量出血まで起こしていた。 だが、彼女は助からず、手術台の上で息を引き取った。手術室を出て家族に結果を告げようとした私が目にしたのは、本来フランスへ出張しているはずの夫だった。 夫は早産で生まれた子を抱き、私を指さして怒鳴った。 「お前は今まであれだけの人を助けてきたくせに、どうしてよりによって美玲を死なせた!最低な女め、お前に医者を名乗る資格はない!」 夫は、私が水沢美玲(みずさわ みれい)に嫉妬してわざと手術を失敗させたと思い込み、私を裁判にかけた。私は医師免許を剥奪され、服役の末、獄中でひどい仕打ちを受け命を落とした。 だが次に目を覚ましたとき、私は美玲が破水して病院に運ばれてきたあの日へと戻っていた。 美玲はその場にひざまずき、泣きながら私にすがってくる。 「あなたがこの病院でいちばん腕のいい先生だと聞きました。お願いです、私とこの子を助けてください……!」 私は彼女の手を振り払い、冷たく言い放った。 「今日は休みを取って離婚するんです。手術はしません」
View MoreMadison
El viaje se me hace eterno de camino a Hyden Park, la zona residencial donde se supone que tengo mi entrevista de trabajo. Hace muchos años que había dejado de dedicarme a ser enfermera personal para tomar uno que otro turno disponible en el hospital de la ciudad de Blanco, mi hogar natal. Un pequeño pueblo, tranquilo y cálido. Sin embargo, ya no puedo quedarme ahí, lo que gano no me alcanza para cubrir los gastos médicos de mi padre que ya está muy viejo, y tampoco para mantener a mi pequeño hijo de seis años. Es por eso que me estoy viendo obligada a migrar a Austin, la capital de Texas, con la esperanza de encontrar algo que al menos me alcance para vivir bien.
Vi el anuncio en una página web y apliqué sin pensármelo dos veces.
Después de ver como quedó la cosecha de mi padre, creo que era necesario.
Le digo al taxi que se detenga justo en la gran casa del final del suburbio. No tengo suficiente dinero para tener un auto propio, y el que mi padre tenía ya no funciona. Con la mano temblorosa, saco lo poco que me queda de dinero de reserva y le pago al hombre, que se va sin mirar atrás.
La mansión del señor Fairchild sin duda es enorme y elegante. No tengo idea de hectáreas o metros cuadrados, pero estoy segura de que esa propiedad ocupa mucho más de lo que necesita.
Trago en seco, las manos me sudan y siento que el corazón se me quiere salir del pecho. No estoy preparada para las entrevistas, la verdad es que soy un asco en ellas. Nunca me salen bien.
Por alguna razón salgo diciendo alguna tontería que termina por evitar que consiga el puesto que necesito.
Allá en mi pueblo solo lo había logrado gracias a una amiga que me había conseguido el contacto.
Si tan solo pudieran darme la oportunidad que estoy buscando, les demostraría que soy buena en lo que hago.
La descripción del trabajo no especificaba demasiado, solo que debía cuidar al señor Fairchild durante el día. Al parecer el hombre había sufrido un accidente y ahora está paralítico.
Toco la puerta con duda, aun así, mis nudillos suenan demasiado fuerte contra la madera.
Una mujer vestida de mucama me recibe con una sonrisa.
—Buenos días, vengo por la entrevista de trabajo para cuidar al señor Fairchild.
—Buenos días, ¡oh! Usted debe ser la enfermera.
—Así es —asiento.
La mujer me da una mirada de condescendencia que me quita toda esperanza. ¿Será que el hombre es un viejo cascarrabias? Demasiado quisquilloso como para dejarse atender por alguien tan joven.
He conocido a muchos de esos en el hospital en Blanco. No es un reto para mí.
—Buena suerte —murmura cuando cree que no la he escuchado.
No disimulo mi sorpresa al entrar en la casa. El lugar es tan grande que creo que caben como cinco granjas de mi padre en ella. Unos grandes ventanales dejan pasar toda la luz solar, y de paso dan una vista increíble al gran jardín de la casa.
—Pase por aquí, la señora vendrá en un momento.
Entro al estudio con las dos manos entrelazadas delante de mí. Siento que hasta el aire que se respira en este lugar es más costoso. No tenía idea de que esta gente fuese tan millonaria. En realidad, no sé nada de mi paciente. En la descripción del trabajo no dejaba nada relevante, y tampoco me molesté en averiguarlo, lo único que me motivó a venir a ciegas fue esa jugosa cantidad mensual que ofrecen pagar, unos cinco mil dólares semanales, veinte mil al mes, es bastante para solo tener que cuidarlo.
Mientras espero, me pongo a curiosear sin tocar nada. Hay muchos libros en este lugar, pero todos parecen del tipo empresarial, o atlas del mundo. En el escritorio hay unos cuantos papeles bien organizados, y al lado de este, un globo terráqueo de esos que giran.
Detrás, una ventana bastante grande es la que da la iluminación.
Cuando escucho los pasos de los tacones de la mujer, me apresuro a volver a mi posición inicial. No quiero que lo primero que piense de mí es que me meto en lo que no me importa.
—Hola, buenos días, tú debes ser Madison Jones, ¿verdad?
—Así es, señora Fairchild.
—¡Oh!, no, por favor, dime Jennifer.
—Como desee, Jennifer —respondo con una sonrisa nerviosa. Hace amago para que tome asiento, ella va hasta la cabecera del escritorio.
—¿Tiene usted experiencia cuidando a personas discapacitadas? —empieza a preguntar. No pensé que fuese a ser tan directa desde ya.
—Ah, sí, sí. En el hospital he trabajado con todo tipo de pacientes.
—Sí bueno, pero esto no será como el hospital. Verá, mi marido es un hombre muy exigente.
La miro a ella, tan elegante, tiene un porte que da aire a realeza. Va muy bien vestida, y no parece que sea mucho mayor que yo. Me pregunto si se habrá casado con ese viejito por su dinero. Lo más seguro es que sí, pero no estoy aquí para juzgar eso.
—No se preocupe por eso, he trabajado con todo tipo de pacientes —vuelvo a repetir—, estoy acostumbrada a tener algunos quisquillosos —digo echándome a reír.
Solo cuando veo que ella no se ríe me doy cuenta que he dicho una de mis tonterías. Me callo enseguida y la miro sería.
—Bueno, ciertamente mi esposo debe ser uno de esos, aunque usted no lo conozca. Verá, él está paralizado desde la cintura hasta la punta del pie, tiene paraplejia. Su lesión va desde la L1 hasta la L5, imagino que está familiarizada con el tema.
—Por supuesto.
—Su doctor de cabecera le recomendó terapia de rehabilitación, también está entre sus funciones cuidar las infecciones, él tiene un catéter, pero no se preocupe, para cambiarlo está el enfermero de la noche. Usted solo debe vaciar la bolsa y poner una nueva si es que la necesita. Ayudarlo a moverse para que no le salgan yagas y esas cosas.
—¿El doctor le dijo si podría recuperar la movilidad de las piernas?
—No es seguro, no dio un buen pronóstico, pero eso es indiferente, mi esposo —hace una pausa y suspira profundo—, él no desea seguir ningún tratamiento complicado, se ha resignado. Verá, no solo quiero a una enfermera para que le haga los cuidados, también quiero que le haga compañía, ya sabe, que lo anime un poco.
—Si usted me contrata, le prometo que así lo haré.
—Tengo una última pregunta para ti, ¿Tienes pareja? ¿Eres casada o algo así? En tu currículo decía que eres soltera, es sumamente importante que sea así.
De pronto siento que un bajón hace que me ponga pálida del susto y los nervios. Por supuesto que en mi currículo dice que estoy soltera, no lo he actualizado para esta entrevista. Además, no andas poniendo “comprometida”, porque eso no es un estado civil legal.
La verdad es que no estoy del todo soltera. Hace dos años conocí a un hombre maravilloso, no puedo asegurarlo, pero creo que podría ser el indicado para mí. Al menos a mi hijo le agrada, y es un buen muchacho. Su único inconveniente; si es que podría decirse; es que no está casi nunca a mi lado, pues mi prometido es militar de la fuerza armada de los Estados Unidos, y ahora mismo está de misión en Irak.
Saber que se encuentra tan lejos de mí, en un sitio tan peligroso, me pone los pelos de punta. Tengo miedo de que un día me llamen para decir que ha muerto en combate.
Me quedo mirando a la mujer un par de segundos, mientras proceso qué contestar a esa pregunta. Sé que, si le digo la verdad, no me dará el trabajo y no puedo arriesgarme a perder esta gran oportunidad, la paga es muy buena. Mi prometido no volverá sino hasta dentro de un año, creo que en ese tiempo podré reunir dinero suficiente para reconstruir la granja y la cosecha arruinada por las plagas. Podré volver a mi hogar, sin nada del estrés de la gran ciudad, ni cuidar viejecitos molestos.
—No, estoy soltera, pero… —hago una pausa cuando se me ocurre decir eso. ¿Por qué he dicho “pero”? ¿En qué estoy pensando?
—¿Pero?
—No tiene que preocuparse por nada, yo… soy lesbiana —miento.
¿Por qué demonios he dicho eso? Mi yo interno desea matarme en este momento. La señora enarca una ceja y me mira con suspicacia, como si se lo estuviera replanteando.
—Bueno, yo creo que eres perfecta para el trabajo, tienes buena experiencia a pesar de tu edad, y estás disponible.
—¿Entonces, me contrata?
—Todavía tienes que pasar una última prueba, mi esposo tiene que aceptarte.
Abro los ojos hasta el límite. Si es uno de esos pacientes de ochenta años, odioso y caprichoso como un niño pequeño, entonces ya puedo ir despidiéndome de este trabajo. Ella se da cuenta de mi cara de desánimo y añade:
—Créeme, deseo que acepte de una buena vez. Eres como la veinteava enfermera que entrevisto en toda la semana.
«No me está dando ánimos, señora», pienso.
»Ah, por cierto, no debes preguntarle nunca sobre su accidente, no le gusta hablar de eso. Y está terminantemente prohibido cualquier contacto, tema de conversación o incluso fotos de perros. Si tienes uno, asegúrate de que nunca lo sepa.
¿Perros? ¿Odia a los perros? ¡Vaya! Este hombre sí que es una joya, entre más sé de él, creo que menos me gusta lo que tendré que hacer. Tolerarlo solo por el dinero es algo que me va a costar mucho esfuerzo.
Se pone de pie y me conduce hasta la zona de su casa donde están las habitaciones. Se nota que han acondicionado la casa para adaptarse a la silla de ruedas del hombre. Pasamos por un pasillo hasta un área de descanso muy acogedora. Al fondo de ese lugar hay una puerta de madera corrediza.
Me hace una seña con la mano para que espere ahí y toca la puerta.
—Alec, ¿puedes venir por favor?
—Quien sea, no me interesa —contesta desde dentro.
—Alec, por favor, debes ver a la enfermera —le pide la mujer. La veo resoplar y girar los ojos, no parece ser un hombre fácil. La compadezco si tiene que aguantarse su mal genio.
—Ya te dije que no, no voy a aceptar a ninguna que me impongas —replica.
La esposa se pone una mano en la cabeza y vuelve a suspirar.
—Espera aquí, abriré desde el otro lado —indica.
Sale dando fuertes pisadas en el suelo, claramente está molesta. Desde el otro lado no se escucha nada más. Este hombre parece mucho más insoportable de lo que pensé. ¿De verdad se ha encerrado en su habitación? No lo creo, es muy peligroso. Debe estar fingiendo.
Una idea estúpida se me pasa por la cabeza: intentar abrir la puerta. Tal vez se haya ido al otro lado, ahora que sabe que su mujer va a abrir la otra entrada.
Deslizo con suavidad la puerta corrediza y para mi sorpresa, se abre sin poner ninguna resistencia. El hombre que se supone que debo cuidar está de espaldas a mí.
Lleva su cabello amarrado en un moño en la cabeza. Su cabello es entre rubio y castaño; algo raro para ser alguien mayor.
Cuando escucha que abro la puerta, se gira con la silla de ruedas y entonces quedo en shock. Porque el señor Alec Fairchild es de todo, menos un viejecito cascarrabias.
—¿Quién es usted? ¡Lárguese! —me grita.
Quizá sí es un cascarrabias después de todo.
—Soy Madison Jones, y yo seré su enfermera —respondo sin quitarle los ojos de encima.
Él me mira con el ceño fruncido, sus ojos verdes están escondidos bajo esas tupidas cejas que tiene. Una gran barba le cubre la mitad del rostro, pero ni siquiera eso le quita lo atractivo. Es un hombre increíblemente guapo.
—Pierde su tiempo, no la aceptaré.
—Señor Fairchild, deme una oportunidad, si para el final del día sigo sin agradarle, entonces podrá despedirme y no pondré ninguna objeción.
Justo en ese momento la esposa consigue abrir la puerta del otro lado. Se nota que esa la pusieron ahí después del accidente.
—Alec, la aceptarás o te juro que… —Él levanta una mano para interrumpirla.
—Está bien, acepto —contesta, pero estoy segura de que eso me lo ha dicho a mí.
誠司は、私に病院の視察へ戻ってきてほしいと言った。彼は正面玄関で私を出迎え、へつらうように頭を下げる。「白石社長、何なりとご指示ください」そのとき、美玲が子どもを抱いて病室から突然駆け出してきた。「この前戻ってから、赤ちゃんが何度も全身を震わせてるんです。白石先生、お願いです、診てくれませんか?澪士は最近、一度も顔を見せてくれないし。私にはもう、この子しかいないんです。本当に、この子しか――」彼女は涙ながらに訴え、その場にひざまずいた。「あなた、優しい人なんですよね?仕事にだって誠実なんですよね?だったら、どうしてうちの子を助けてくれないんです?どうして……!」私は彼女を見下ろしながら、ただ哀れだと思った。「水沢さん。あなたの子がそうなったのは、あなた自身のせいよ。診るべきなのは私じゃない。小児科へ行くべきだわ。母親として、この子を産みたいと思ったことは間違っていない。元気に育ってほしいと願うのも当然よ。ただ、あなたの間違いは、澪士を信じたこと。あの男の愛情なんてものを、本気にしたことだけ。でも、どれだけ信じたくなくても、妊娠後期にあいつが自制を失った時点で、目を覚ますべきだった。彼が自制を失ったのは、あなたを愛していたからじゃない。どうでもよかったからよ。あなたのことも、子どものことも」美玲はその場にへたり込んだ。そんなこと、本当は彼女自身がいちばんよくわかっている。ただ、あまりにも残酷で受け入れられなくて、ずっと見ないふりをしていただけなのだ。私は一枚の名刺を差し出した。「この人が、私の知る限りいちばん信頼できる小児科医よ。子どもを連れて、この先生のところへ行きなさい。できるだけ早く転院してくださいね」美玲はふらふらと立ち上がり、ぶつぶつと何かをつぶやきながら、子どもを抱いたまま半ば取り乱したように去っていった。誠司は、横で息を潜めるように立っていた。私の怒りが自分に向くのを恐れているのが見え見えだった。私は容赦なく、その頬を張った。「水沢さんは、この病院の患者でしょう。子どもに異常があるなら、どうして小児科を受診させなかったの!」かなり強く打ったせいで、誠司は痛みに悲鳴を上げ、切れた口元を押さえながら、ろれつの回らない声で言った。「き、霧島社長の指示です……社長が、この子も水沢さんも厄
病院の廊下を歩いているだけで、看護師たちがこちらを見ながらひそひそと囁き合っていた。その光景に、前世の記憶がまた鮮明によみがえる。私は深く息を吸い込んだ。瑛斗が心配そうに声をかけてくる。「……大丈夫ですか?」その目には不安が滲んでいた。けれど、知り合ってまだ間もない私を、まるで疑いもしないような眼差しでもあった。私は思わず問い返す。「神谷先生。もし私が、本当にあのニュースに書かれているような人間だったら――あなたは怖くないんですか?」彼は一秒たりとも迷わなかった。「いいえ。あなたはそんな人じゃない。三年前、妹が出産したとき、僕は外で別の診療に入っていました。妹の夫は亡くなっていて……妹も危うく手術台の上で命を落とすところだった。でも、あなたが助けてくれた。費用まで立て替えてくれたんです。あなたがいなければ、僕は家族を誰も残せなかった」その話には、かすかな覚えがあった。私はこれまで、本当に多くの出産に立ち会ってきた。さまざまな事情を抱えた患者を、数えきれないほど見てきた。でも私にとっては、それも仕事の一つにすぎなかったのだ。私はそれ以上何も聞かず、前の院長に電話をかけた。「白石先生?何の用だ?君はもう解雇されたぞ。今じゃ霧島夫人でもない。水沢さんがおっしゃっていたよ。君が彼女に謝らない限り、絶対に許さないそうだ」私は病院の屋上に立ち、大きな赤い十字を見上げた。胸の中に恐れは、ひとかけらもなかった。「田口院長。あなたの言うとおりなのは一つだけです。私はもう霧島夫人ではありません。ただ、澪士とはすでに離婚していて、彼の財産の半分は私に渡っています。その中には、あなたの病院も含まれています。この病院の株も、今は半分が私のものです。ですから、私を霧島夫人と呼ぶ必要はありません。これからは、白石社長とお呼びください」田口誠司(たぐち せいじ)は、受話器を取り落としそうになるほど動揺していた。――そんな話、聞いていない。美玲が霧島夫人の立場で命令してきたときも、相手が今やオーナー側だなんて一言も言わなかったのだ。私は淡々と告げる。「物わかりがいいなら、今すぐ謝罪声明を出して、私の名誉を傷つけたことへの賠償をしてください。でなければ――その病院、院長を替えることになりますよ」そう言って、私は先に
私は彼が言葉を失っている隙に、そのまま畳みかけた。「あなた、自分とその女の子どもを私に育てさせようとしたわよね。星奈ちゃんは私と彼の子じゃないけど、あなたに預けて育ててもらうっていうのはどう?子育てが大変だといけないから、三歳までは外で育てておいてあげたの」私は一歩、また一歩と彼に詰め寄り、彼を壁際まで追い詰めた。「どうして引き受けないの?」澪士は完全に言葉に詰まった。「お前……、俺は……」私はさらに問い詰める。「言ってみなさいよ。愛してるから子どもを育てさせるんだって、そう言ったのはあなたでしょう?!」彼は長いこと黙ったままだった。……くだらない。私は二歩ほど引いた。前世では、私は澪士の妻だった。霧島家の力はあまりに強く、私は逃げ場を失ったまま、じわじわと破滅へ追い込まれていった。でも、澪士と離婚して初めてわかった。この男は、所詮ただの張り子の虎にすぎない。「澪士、そんなに驚いた顔をしないで。星奈ちゃんは私の子じゃない。結婚している間に平気で浮気するような人間ばかりだと思わないで。気持ち悪い」ようやく澪士が口を開いた。「……すまなかった、澄乃。俺が悪かった。そこまで深く考えていたわけじゃない。ただ、あいつが妊娠してしまって……それでもお前とは別れたくなかったんだ。澄乃、俺にはお前が必要なんだ。子どもも美玲も、俺がちゃんと片づける。だから家に戻ってきてくれないか?」彼は何度もそう繰り返した。けれど、聞けば聞くほど吐き気がした。澪士が何か言う前に、私は瑛斗の腕を取って先にその場を離れた。美琴と星奈はもういない。私と瑛斗も、まだそこまで親しいわけではない。彼は薬をきちんと飲むよう念を押すと、そのまま帰ろうとした。けれどエレベーターを降りる前に、ふいに振り返る。「白石先生。あなたの腕なら、もっと大きな場所に立つべきです。院長から伝言です。うちの病院は、あなたを歓迎します。その気があるなら、いつでもすぐ働けますよ」そう言って、彼は名刺を一枚、私の手に握らせた。私はその名刺をつまんだまま、しばらく動けなかった。――私は本当に、もう一度手術台に立てるのだろうか。その夜は一睡もできなかった。それでも翌朝、私は早くから身支度を整え、瑛斗の名刺を握りしめて病院へ向かった。私がこの手で救った星奈
それぞれ食事をしていた三人が、同時に顔を上げた。星奈は私の隣に座っていて、そのうえ瑛斗まで一緒にいた。こんな言葉を子どもに聞かせたくなくて、私はとっさに星奈の耳をふさいだ。それを見た澪士は、ますます怒りを募らせる。「澄乃、俺との子どものことは放っておいて、今度はよその子の面倒を見てるのか!いつまでそんなくだらない意地を張るつもりだ?」あまりに大きな怒鳴り声に、店内の視線がいっせいにこちらへ集まった。そのとき、不意に温かな手が私の手に重なる。瑛斗もまた、子どもに聞かせまいとしていたのだ。澪士の目が、私たちの手をじっと見据える。私はそっと手を引き、立ち上がった。「澪士、あなた文字くらい読めるでしょう。離婚協議書の意味もわからないの?私たちはもう、とっくに夫婦じゃないわ」澪士は怒りで胸を上下させながら、しばらく私を指さしたまま言葉を失っていた。ようやく搾り出すように口を開く。「あの書類は見ていない。見る気もない。霧島夫人の座は三日だけお前のために空けておいてやる。戻ってくるなら、そのあいだだ」そう言い捨てると、彼は苛立ちを隠しもせず立ち去っていった。取り巻きたちはその場に残り、今度は私に食ってかかる。「白石さん、澪士さんに見初められただけでもありがたいと思いな。よくそんな相手と離婚なんて言い出せたな?わかってるのか?俺たち、その気になればあんたをA市で生きていけなくするくらい簡単なんだぞ」私は相手を見下ろすようにひと目やった。「霧島家の下請け会社の責任者、ってところかしら。今の私でも、あなたをここで立ち行かなくするくらいはできるわよ」私がそう簡単な相手ではないとわかったのだろう。連中は捨て台詞を吐きながら、そのまま去っていった。私は星奈の耳をふさいでいた手を離した。何もわかっていないような、その無垢な目が痛いほど胸に刺さる。瑛斗は先に会計へ向かったが、店員はすでに支払いが済んでいると言った。「霧島社長からです。ここは社長の系列店ですので、どうぞ皆さまごゆっくりお楽しみくださいとのことです。もっとも、こうして食事できるのも今のうちかもしれませんが」瑛斗の顔色が変わる。けれど私は、むしろ笑って店員を呼び止めた。「じゃあ、山崎を二本追加で。持ち帰りにして」向こうが気前よく払うつもりなら、遠慮してやる
六億など、澪士にとっては痛くも痒くもない額だった。けれど私にとっては、離婚に踏み切るための支えになる金額だった。霧島グループが成長してからというもの、澪士の周囲には数えきれないほどの誘惑があった。それでも彼は、私を捨ててほかの女を選ぶことはなかった。あの頃の私は、それだけで胸がいっぱいになって、結婚前の取り決めの類も何ひとつ交わさなかった。ただひとつ取り決めたのは、どちらかが先に離婚を切り出した場合、その側が何も持たずに出ていくということだけ。今思えば、そんな約束は滑稽でしかない。澪士は訝しげに私を見た。なぜ私がいきなり金を要求したのか、わからなかったのだろう。けれど今の彼
そのとき、看護師が突然駆け込んできて、私たちのにらみ合いを遮った。「霧島社長、大変です!水沢さん、どうしても赤ちゃんが下りてきません。高橋先生にももう手の打ちようがなくて……院内でこういう患者の分娩に対応できる経験があるのは、白石先生だけなんです」看護師が言い終えるより早く、澪士は手術室の前へ駆けていった。中からは美玲の悲鳴のような叫び声が響いてくる。あまりに痛々しいその声に、澪士はいても立ってもいられない様子で、扉を激しく叩いた。「美玲、俺はここにいる。怖がるな!絶対に無事に出産させるから!」そして振り返ると、私に向かって怒鳴った。「澄乃、お前はどうすれば美玲を助ける
美玲は顔面蒼白のまま、彼の腕の中で弱々しく身を縮こませた。「澪士、この人と行って。私は一人でも産めるから……この人に手術なんてさせないで……私も、この子も、きっと殺される……!」次の瞬間、美玲の足もとにどっと血が広がった。駆けつけた当直医が、すぐに彼女を救急処置室へ運び込んでいく。中から聞こえていた泣き叫ぶ声が次第に弱まっていくのを聞いて、澪士はようやく少しだけ落ち着きを取り戻した。まるで、そのときになってようやく、私こそが妻だったことを思い出したかのように。「澄乃。俺とあいつがどういう関係か、お前は聞かないのか?」私は扉を閉め、彼の言葉を遮った。「興味ないわ」澪士
真夜中、私・白石澄乃(しらいし すみの)は激しい性行為が原因で早産した妊婦を担当した。妊娠後期の激しい性行為が原因で早産となり、さらに大量出血まで起こしていた。だが、彼女は助からず、手術台の上で息を引き取った。手術室を出て家族に結果を告げようとした私が目にしたのは、本来フランスへ出張しているはずの夫・霧島澪士(きりしま れいじ)だった。夫は早産で生まれた子を抱き、私を指さして怒鳴った。夫は、私が水沢美玲(みずさわ みれい)に嫉妬してわざと手術を失敗させたと思い込み、私を裁判にかけた。私は医師免許を剥奪され、服役の末、獄中でひどい仕打ちを受け命を落とした。だが次に目を覚ましたとき
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