LIBERADO Lucian estaba exhausto. Una fatiga que no era solo física, aunque cada músculo, cada hueso, gritaba su protesta en un coro sordo de dolor, sino una fatiga del alma, profunda y absoluta. El hambre era una presencia constante y retorcida en sus entrañas vacías. La confusión lo envolvía como una niebla espesa, haciéndole difícil procesar la realidad vertiginosa de este nuevo mundo al que había emergido de la muerte misma. La desesperación por entender, por situarse en un contexto que ya no era el suyo, le roía los bordes de la mente. Pero, sobre todo, por encima de los dolores y necesidades básicas, palpitaba otra sensación, más simple y, a la vez, más compleja: un deseo abrasador, casi patético en su intensidad, por más contacto de esas manos. Las manos de ella. Suaves. Cálidas. Seguras. Manos que habían tocado sus heridas sin asco, que habían manipulado su piel dañada con una delicadeza que le parecía milagrosa. Su… ¿salvadora? Sí, esa palabra, antigua y grandilocuente, le
Last Updated : 2023-05-10 Read more