Tal vez, desde la perspectiva de Adrián, Paulina era la protagonista de la historia, mientras que ella solo era un personaje secundario que sobraba.—Ya no sé ni qué pensar de ti cuando te pones así —dijo él y, tras una sonrisa, siguió sirviéndose vino—. En serio, te lo repito: no te preocupes. Todo lo que tengo es tuyo; la casa, el dinero, la empresa... eres mi esposa y legalmente todo te pertenece. Solo te pido que no te obsesiones con Pau y que no trates de ponerte en su contra todo el tiempo, ¿está bien? ¿Para qué crees que me esfuerzo tanto trabajando? Es por nuestro futuro.Olivia analizó aquel largo discurso y lo resumió mentalmente: “O sea que la casa, el auto, la empresa y el dinero son míos, ¿pero tu corazón es de ella?”—¡Te dije que dejaras de reclamar! ¿Y ya vas a empezar otra vez? Tienes tantas cosas ya, ¿en serio vas a seguir de celosa? —Adrián arrugó la frente.“Qué tipo tan cínico...”Olivia lo insultó en sus pensamientos.Sin embargo, él estaba equivocado; ella no ten
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