Héctor soltó un par de risas frías.—Más le vale.Colgó y enseguida recibió otra llamada.—Habla.La voz al otro lado sonó temerosa.—Señor Héctor, todavía no hemos encontrado a la señora Julieta.La expresión de Héctor se endureció, aunque ya se lo esperaba.—Sigan buscando.—Sí, señor.Después de colgar, recordó aquella frase que Gael había dicho por la tarde y su mirada se volvió aún más fría.***Cuando Héctor llegó a Costa Dorada, Noemí estaba jugando ajedrez con Sofía en la sala.Al oírlo, Sofía giró la cabeza.—Papá.Héctor se acercó y ella preguntó:—¿Mamá tiene mucho que hacer?Sofía sabía que Julieta no estaría en casa esa noche. Después de volver de la escuela y terminar la tarea, había intentado llamarla varias veces sin conseguir comunicarse con ella.Al final, tuvo que llamar a Héctor. Él solo le había dicho que a Julieta le había surgido algo y que no podía contestar.Héctor la tomó en brazos y trató de tranquilizarla.—Cuando vuelva, te lo contará. Dejemos que termine
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