A Vanessa se le aceleró el corazón. Incluso podía percibir claramente el miedo y la inquietud de Rafael. Había muchas cosas que no sabía cómo decir, pero todo lo que él había hecho por ella se le quedaba grabado.Sin decir nada, alzó los brazos y abrazó a Rafael. Rafael bajó la cabeza y, conmovido, le besó la coronilla mientras la estrechaba con fuerza.—Vanessa, todo va a salir bien. Confía en mí, ¿sí? Confía en mí.Rafael le hablaba en voz baja, cálida y grave, mientras la besaba en la coronilla.—Está bien.No tenía cómo rechazarlo, y tampoco quería hacerlo, así que dejó que se quedara sin oponerse. Ni siquiera supo cómo pasaron esa noche.Al despertar al día siguiente, Rafael volvió a hacer lo mismo que el día anterior. Se metió a la cocina y preparó el desayuno que a ella le gustaba.A Vanessa le encantaban los días en que lo tenía a su lado; la hacían sentirse acompañada y tranquila. Muy temprano, volvió a la empresa.Las noticias y las redes sociales estaban llenas de lo ocurrid
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