Lena perdió los estribos.—¿Qué es lo que quieres, Sybil?No respondí.Esbocé una pequeña sonrisa y colgué.Para ese momento, yo ya sabía la verdad.Lena nunca estuvo embarazada.No lo descubrí por una corazonada ni por suerte. Lo supe gracias a los sanadores de la manada.En nuestra sociedad, cualquier embarazo relacionado con un Alfa, o con una compañera reclamada, debe registrarse ante el círculo de sanadores. No se hace por control, sino por protección. Un futuro heredero es un asunto de toda la manada.No había ningún registro.Ni una prueba de sangre, ni resonancia lunar, ni rastro de un lobo en camino. Nada.Cuando mi cuerpo se recuperó lo suficiente para caminar sin dolor, le pedí a un mentor, que tiempo atrás fue asesor legal del Consejo de la Manada, que investigara el asunto con discreción.La respuesta fue clara y contundente.Lena lo había falsificado todo.Los ultrasonidos, los informes, la historia completa.No llevaba un cachorro en su vientre, lo que cargaba era pura a
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