—Antes fui un ciego que no supo valorarte, ¿me darías otra oportunidad?Sentí un rechazo inmediato, tanto que hasta se me torció la boca. ¿En serio estuve tan ciega como para enamorarme de un tipo así? Pero antes de que pudiera rechazarlo, Matías también se puso ansioso. Me sujetó de la otra mano y empezó a enumerar todo lo que yo había hecho por él, incluso sacó el dije de jade que le había regalado.—Elena, ¿recuerdas esto? Cuando tuve aquella fiebre alta, subiste más de mil escalones, arrodillándote uno por uno, solo para conseguir este amuleto bendecido para mí. Elena, lo admito, es verdad que al principio sí te utilicé, pero después me di cuenta de que realmente me había enamorado de ti. Cinco años de matrimonio… ¿de verdad puedes tirarlos así como así?El estómago se me revolvió, y sentí ganas de vomitar. De verdad que había sido una tonta, ¿cómo se me ocurrió buscar pareja en la basura? Y para colmo, estos dos hermanos me trajeron como tonta de un lado a otro.En ese momento
Read more