Valeria se despertó en un colchón que no era el suyo, con el brazo entumecido por la postura en la que se había quedado dormida vigilando la habitación contigua. Durante tres segundos no supo dónde estaba. En el cuarto, un monitor de bebé emitía el sonido suave de una respiración. Después lo recordó todo de golpe: el convoy, el garaje, el muro abandonado, la ciudad reordenada.Se levantó y cruzó el pasillo descalza. Liam dormía de boca abierta. Ethan se había escapado de su manta. Anastasia tenía un puño cerrado contra la mejilla. Valeria acomodó a cada uno en silencio, como si el orden mínimo pudiera convertir aquella casa anónima en un lugar menos prestado.Alessandro apareció detrás de ella con dos tazas.—Dos horas —dijo, pasándole una—. No más. Pero son dos horas.—Es más de lo que creí que conseguiría —admitió Valeria.Bebieron de pie, mirando a los niños. En la casa anterior había una rutina, incluso bajo amenaza. Aquí todo estaba por escribirse: turnos, ruidos, puntos ciegos,
Zuletzt aktualisiert : 2026-10-08 Mehr lesen