—No… no…Intenté negarme, pero mi cuerpo no aguantaba las oleadas de placer y terminaba cediendo bajo las embestidas feroces de Arian. Sentía que era la mayor locura que había hecho hasta entonces.Pero era obvio que a Arian no le bastaba. Incluso propuso que nos fuéramos a los pies de la cama donde dormía Ramsés para hacerlo otra vez, sin el menor pudor.En ese momento, por fin volví en mí. ¡Pensé que ese tipo estaba loco! Una cosa era acostarme con otro, pero ¿delante de mi esposo? ¡Jamás!—Si no quieres, está bien. No te estoy obligando.Al ver que me negaba así, Arian se encogió de hombros, como si no fuera gran cosa. Pero yo ya no tenía ganas de seguir, así que le pedí que se fuera.—Cuando terminemos. ¿No le parece?Pero Arian no quiso irse. Ya le había agarrado el gusto y sabía que yo no podía negarme; insistió tanto, mezclando ruegos y artimañas, que acabé otra vez de rodillas sobre el sillón, recibiendo aquel masaje profundo.Con cada una de sus embestidas, aquella sensación m
Mehr lesen