A la mañana siguiente, Alma fue a trabajar como de costumbre. Cuando llegó, varias personas se sorprendieron al verla. Su jefe fue el primero en acercarse.—No deberías estar aquí. Necesitas descansar.—Tengo un trabajo importante que entregar —dijo ella, sin detenerse—. No puedo dejarlo a medias. Hay gente que depende de nosotros y tengo que terminarlo.Su jefe la observó un momento y terminó por asentir.—Si trabajar te ayuda a mantener la mente ocupada, hazlo. Pero si necesitas algo, puedes hablar conmigo.—Lo sé. Gracias.Alma volvió a su escritorio y siguió el resto del día con la misma precisión de siempre. Revisó documentos, respondió correos, cerró cada pendiente. Por fuera, parecía estar bien.Antes de llegar a casa, entró a una licorería y compró una botella de vino. ***Al abrir la puerta de su departamento, se detuvo en seco. Las luces estaban encendidas. Recordaba haberlas apagado antes de salir. Algo no est
Última actualización : 2026-08-04 Leer más