Punto de vista de Madeleine ¡Compañero! La palabra me arañó la mente, proveniente de lo más profundo de mi ser, de un lugar que normalmente mantenía bajo llave. Mi loba, normalmente una presencia silenciosa y melancólica, estaba encendida con una alegría extática y aterradora. Él. Nuestro Alfa. Damon. Sin embargo, mis piernas permanecieron clavadas al suelo, pesadas como el plomo. Un Alfa. Una sirvienta. Las palabras chocaban entre sí, formando una disonancia fea e imposible. Un carraspeo, seco y repentino, rompió el zumbido de mis oídos. Me estremecí y dirigí la mirada hacia el Sacerdote Lunar Elias, que estaba de pie en el centro del claro, con el rostro envejecido marcado ahora por una extraña preocupación. Los murmullos festivos de la ceremonia de luna llena habían desaparecido, reemplazados por un silencio sofocante. «La Diosa Lunar nos ha bendecido», anunció Elias con voz resonante, aunque un dejo de incertidumbre teñía su tono. Recorrió con la mirada a los miembros de la ma
Last Updated : 2026-08-05 Read more