Adrian acortó la distancia entre ambos. La besó lentamente, intentando absorber cada parte de ella. Ella se colocó a horcajadas sobre él y apoyó las manos en sus hombros, mientras él le rodeaba la cintura con las suyas. Ella se inclinó y lo besó; no con agresividad, sino con la suavidad de quien acaricia a un gatito. Empezó a desabotonarle la camisa lentamente mientras se besaban. Él se quitó la prenda y la dejó a un lado; luego se quitó la camiseta y le desabrochó el sujetador, liberando los pechos de ella. La recostó en la cama y la besó despacio: desde la oreja hasta el rostro, bajando por el cuello y recorriendo todo su cuerpo. Besó el centro de su abdomen, descendió hasta la cintura y luego besó la zona entre sus piernas. Ella se estremeció. —¿Te gusta? —le preguntó él. Ella asintió tímidamente. Él se cargó las piernas de ella sobre los hombros y lamió su intimidad hasta que ella ya no pudo pronunciar su nombre, y de su boca solo brotaron palabras que ni ella mism
Última actualización : 2026-09-13 Leer más