Gala permaneció sentada frente al escritorio de la antigua villa Valcárcel, con el teléfono entre los dedos y la mirada fija en la pantalla, incapaz de apartarla de aquella cita que había aceptado casi por instinto, el nombre que aparecía allí seguía provocándole una sensación extraña: Herodes Blackford, lo había leído una vez, después otra, y finalmente deslizó el dedo por la pantalla para comprobar que no se había equivocado, no era un nombre que hubiera escuchado antes en los círculos empresariales de Madrid, y eso, precisamente, fue lo que despertó su curiosidad. Gala frunció ligeramente el ceño, cruzó una pierna sobre la otra y comenzó a buscar información sobre él. Abrió páginas financieras, registros empresariales, noticias económicas, publicaciones internacionales y hasta antiguos artículos sobre inversionistas extranjeros, pero cuanto más buscaba, menos encontraba. Era como si aquel hombre hubiera aparecido de la nada. No había entrevistas relevantes, fotografías públicas en
ปรับปรุงล่าสุด : 2026-09-08 อ่านเพิ่มเติม