Roman la besó con fuerza. Ella cayó acostada en la cama mientras él seguía besándola, las lenguas chocando en una guerra que ninguno de los dos quería perder. Se separó apenas un instante. —¿De verdad no te molesta que tenga el período? —No —respondió él. Ella volvió a besarlo. Roman deslizó las manos por su cuerpo, le quitó la blusa despacio, le desabrochó el sujetador. Mientras le besaba el cuello, le cubrió los senos con las manos. Entonces se detuvo. —¿Qué pasa? —preguntó ella, entre jadeos. —¿Es imaginación mía, o están más grandes? Ella se miró, pero los vio igual que siempre. —Yo los veo normales. —No se sienten normales. —Quizás están un poco hinchados por el período. Roman asintió, sin decir más, y llevó los labios a uno de sus pezones, succionando, mordisqueando. Ella ahogó un jadeo, mitad quejido, mitad placer. Dolía un poco, porque los tenía sensibles, pero también se sentía bien. Roman siempre sabía qué hacer con la boca. Repitió lo mismo con el otro seno, dá
Last Updated : 2026-10-18 Read more