Roman llegó al lugar de encuentro con Natasha. Ella había insistido en que, por su seguridad, debían verse en un sitio privado, así que él eligió uno de los almacenes de sus casinos: un lugar apartado, donde trabajaban pocas personas, todas de su absoluta confianza.Natasha llegó vestida como salida de una película de espías. Toda de negro, con un pañuelo cubriéndole la cabeza y parte del rostro.Se acercó a Roman, y él, tajante, sin ganas de perder el tiempo, fue directo.—¿Quién ordenó atacar a Siena?Natasha hizo una mueca.—Primero tienes que aceptar hacer un trato conmigo. Cuando te lo diga, mi vida va a correr peligro.Roman guardó silencio unos segundos, observándola. Sus palabras no concordaban con su rostro. Supuestamente tenía miedo, pero no había rastro de miedo en sus ojos. Era una zorra astuta, como siempre. Pero subestimar a un hombre como Roman era una tontería.Sonrió de lado.—No voy a hacer ningún trato contigo.—Entonces jamás sabrás quién le disparó a la mosquita m
Last Updated : 2026-10-22 Read more