Después de salir de aquel lugar, Roman regresó a la mansión.Cormac, que había estado haciendo trabajo de campo, volvió casi al mismo tiempo. No venía solo. Traía a Anabella, que había dejado el hospital.Roman los esperaba en el despacho. La conversación tenía que ser privada, así que solo estaban los gemelos, él y ella.Anabella se sentó con los hombros hundidos, aplastada por la situación. El aura de esos hombres era intimidante, y el ambiente estaba cargado de tensión. Pero lo que realmente la consumía era el paradero de Siena. Se sentía culpable. Había sido ella quien le pidió ir.—Cuéntale a Roman lo que me contaste a mí —dijo Cormac.Anabella habló con timidez.—En la madrugada llamé a Siena. Estaba asustada. Salí de la habitación de Leonardo a comprar un café, y cuando regresaba noté que alguien me seguía.—¿Viste su cara? —preguntó Roman.—No. Iba de negro, con gorra y mascarilla. Se veía muy sospechoso. Al principio pensé que estaba paranoica, pero cuando aceleré el paso, él
Last Updated : 2026-10-29 Read more