La mansión Salvatore, Italia. Eran las diez y media de la noche cuando Luciano Salvatore, CEO de uno de los imperios empresariales más poderosos de Italia, decidió que había llegado la hora de retirarse a descansar. Había tenido un día infernal. Tres reuniones con inversionistas, una negociación que casi termina en una guerra comercial, dos llamadas del pakhan ruso y una discusión con Damiano Ferrer, quien parecía disfrutar especialmente de poner a prueba su paciencia. Sin embargo, nada de eso se comparaba con lo que le esperaba en casa. Porque si existía algo capaz de doblegar al implacable CEO Salvatore, no eran los enemigos, las deudas ni las amenazas. Eran sus gemelos de ocho meses. Rafael y Bella Salvatore. Dos criaturas preciosas, de mejillas regordetas, ojos expresivos y una energía que parecía alimentarse directamente de la desesperación de su padre. —Buenas noches, mi amor —murmuró Luciano, inclinándose para besar la frente de Isabella antes de que ella te
آخر تحديث : 2026-10-23 اقرأ المزيد