La cuidadora respondió de inmediato. —Nada, señor. —Entonces, ¿por qué sonríe? —Es que el pequeño Rafael parece muy contento de verlo. El CEO miró nuevamente a su hijo. El niño tenía una de sus manitas extendidas hacia él. Luciano guardó silencio. Aquella pequeña criatura, que apenas llevaba unos meses en el mundo, no sabía nada de sus empresas, sus contratos ni sus enemigos. No tenía idea de cuántas personas temblaban cuando escuchaban su apellido. Para Rafael, él no era el implacable CEO Salvatore. Era simplemente papá. Y su padre estaba ahí. Luciano sintió que algo cálido le apretaba el pecho. Introdujo las manos en la cuna y levantó cuidadosamente al bebé, acomodándolo contra su torso. —Está bien, campeón. Papá está aquí. Rafael apoyó la mejilla sobre su pecho. Por un instante, el silencio regresó. Luciano sonrió satisfecho. —¿Ves? No era tan complicado. La cuidadora bajó la mirada. —Señor, creo que quería que lo cargara. —Eso ya lo hab
آخر تحديث : 2026-10-19 اقرأ المزيد