En la banca de fina madera en la que el CEO Salvatore y su esposa estaban sentados. El de pronto hizo una pregunta. — Querida, mañana por la tarde es tu cita con el ginecólogo, ¿Cierto? Isabella sabía que su marido sabía más sobre si misma que ella. — Si, es mañana. Quizás mañana nos digan cual es el sexo del bebé, Luciano, estoy muy emocionada. — También, yo, cariño, también yo.... (...) Mientras tanto en la sala, otro importante CEO, se unía a la fiesta. —Eso es discutible —respondió Damiano Ferrer, apareciendo detrás de ellos— La última vez que estuvieron juntos, tuve que revisar tres contratos porque estos dos genios decidieron competir por ver quién conseguía las mejores condiciones. —Y las conseguimos —se defendió Abelardo, que había escuchado la última frase. —Sí —contestó Damiano— Después de que yo corrigiera sus cláusulas. —Detalles, Ferrer. —Detalles que me costaron cuatro horas de trabajo. —Pero saliste ganando dinero. — ¿Y que querían, que les s
آخر تحديث : 2026-10-26 اقرأ المزيد