Valentina MontesinosEl reloj de la pared marcaba las once cincuenta y tres de la noche. Volví a mirarlo, aunque sabía perfectamente qué hora era. Llevaba demasiado tiempo observando las manecillas avanzar lentamente sobre la esfera dorada, como si al hacerlo pudiera acelerar el tiempo y, de alguna manera, hacer que mi esposo finalmente cruzará las puertas de aquella casa.La mansión Kuri estaba en completo silencio. Demasiado silencio para una casa tan grande. Esa casa que se había convertido en mi hogar hace ya dos años, el mismo tiempo en el que me había sentido como un fantasma andante, casi como un alma solitaria.Frente a mí, la mesa del comedor seguía preparada para dos.Había ordenado personalmente que sirvieran la cena a las ocho, como todas las noches. Aunque esta noche era una noche especial, nuestro segundo aniversario de bodas. La vajilla de porcelana blanca, los cubiertos perfectamente alineados, las copas de cristal y una botella del vino que Christian prefería. Todo es
Última actualización : 2026-09-16 Leer más