Recuerdo la primera vez que vi los créditos finales de «El Señor de los Anillos: El Retorno del Rey» en la pantalla grande: había una sensación colectiva de
asombro y cierre que todavía me emociona. La película tuvo su estreno mundial en Wellington, Nueva Zelanda, el 1 de diciembre de 2003, una premiere muy especial para el equipo liderado por
peter jackson, ya que gran parte del rodaje y la postproducción se hicieron allí mismo. Esa fecha marcó el comienzo de un despliegue mundial que convirtió a la cinta en uno de los eventos cinematográficos del año.
La llegada masiva a cines comenzó pocas semanas después: en Estados Unidos se estrenó el 17 de diciembre de 2003, coincidiendo con la temporada navideña y aprovechando el tirón de las dos entregas previas. En
europa y otros territorios la película se fue lanzando a lo largo de finales de diciembre de 2003; por ejemplo, en el Reino Unido se estrenó en torno a la última semana de diciembre, lo que hizo que muchas familias y aficionados la disfrutaran durante las fiestas. Ese calendario de lanzamiento ayudó a que «El Retorno del Rey» tuviera una enorme recaudación y una presencia mediática constante justo en
el pico de consumo cinematográfico del año.
Me encanta pensar en cómo esas fechas no solo marcaron un estreno más, sino el cierre de una
trilogía que redefinió los estándares del cine épico moderno: la versión teatral dura unas tres horas y veintiún minutos, con una edición extendida que añade aún más material para los que quieren sumergirse de verdad en
la tierra Media. El impacto de la película quedó coronado en la temporada de premios: en 2004 arrasó en los Premios de
la academia, llevándose 11 Oscars, incluido Mejor Película y Mejor Director, algo rarísimo y que habla de la magnitud del proyecto.
Aún hoy disfruto revisitando escenas, la banda sonora y los detalles de producción, y siempre me parece emocionante recordar aquellas proyecciones de diciembre de 2003. Si te mola la
fantasía cinematográfica, esa ventana de estreno es casi un hito cultural: primer vistazo global el 1 de diciembre en Wellington, y estreno amplio en Estados Unidos el 17 de diciembre de 2003, con el resto del mundo recibiéndola en los días siguientes. Termino pensando en lo afortunados que fuimos los espectadores de
vivir el cierre de una saga así en tiempo real, con la sala vibrando a cada batalla y a cada despedida.