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Kwento at Setting

52
Lahat
Reconquista Desesperada
Arrepentirse
Dejar en ridículo
Cuenta Regresiva
Infidelidad
Matrimonio
Venganza
Karma
Castigo al Infiel
Drama Familiar Total
18+
Drama Familiar
Seducción
Despertar
Encuentro Amoroso
Liarse con alguien
Fingimientio de Muerte
Ambiente Laboral
Desarrollo Femenino
Persecución por Amor
Embarazo
Sistema
Amor Prohibido
Reconciliación
Redención
Origen de Familia
Acoso
Matrimonio por Sustitución
Crimen
Crush Mutuo
Diferencia de Edad
Viaje en el Tiempo
Dentro de la Novela
Telepatía
Matrimonio por Contrato
Aventura
Vida Escolar/Campus
Transmisión en Vivo
Amor Forzado
Descubrimiento de una Infidelidad
Apocalipsis
Solidaridad
Amigas Divorciadas
Desafiar Destino
Maldición
Matrimonio antes del Enamoramiento
Mundo del Entretenimiento
Romance Fantástico
Ventaja Especial
amado/a por todos
Misterio/Detective
Escape de la Boda
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Tema

20
Renacido×
Lahat
Giro Inesperado
Romance Amargo
Satisfacción/Poder
Melodramático
Renacido
De Perdedor a Ganador
Lazo Familiar
historia de la muerte
Dulce Romance
Dulce y Doloroso
Obsesivo
Inspirador
Sanador
Crush
Comedia
Bizarro/Peculiar
Múltiples Perspectivas
Complejo/Intrigante
Enfermizo/Retorcido
Apasionante
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Mga Maiikling Kuwento at Nobelang Canalla (Hombre) Renacido

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El amor que ya no vuelve - undefined nobela & mga-kwento
Zafira
Regresé a ese momento de mi vida en que mi tío político —con quien no tengo lazos de sangre— había sido drogado con esa droga afrodisíaca. Pero esta vez, no me convertí en su “antídoto”. En lugar de eso, marqué el número de la mujer que él realmente amaba. En mi vida anterior, me enamoré perdidamente de él. Cuando supe que había sido drogado, ignoré su súplica de llamar a su gran amor… y fui yo quien calmó su deseo. Un mes después, quedé accidentalmente embarazada. Por lo que él se vio obligado a casarse conmigo, pero el día de la ceremonia de nuestra boda, su amada —que había viajado al extranjero para olvidar su dolor— fue secuestrada y asesinada. Antes de morir, le hizo ciento noventa y nueve llamadas pidiendo ayuda. Él, que estaba ocupado cumpliendo con la boda, no contestó ninguna. Después… solo se quedó mirando aquellas llamadas perdidas, sin decir una palabra. Hasta que, el día que tenía que dar a luz, me encerró en el sótano. Le rogué que me llevara al hospital. Pero él solo sonrió, con esa frialdad que jamás olvidaré, mientras me veía morir lentamente, sin poder traer al mundo a nuestro hijo. Sus últimas palabras antes de que cerrara los ojos y muriera fueron: —Si no hubieras quedado embarazada, nunca me habrían obligado a casarme contigo. Si no fuera por ti, habría contestado las llamadas de Luz y, ella no habría terminado así. Tú… mereces morir. Y entonces, volví a abrir los ojos. Era ese mismo día, el día en que él había sido drogado con ese medicamento afrodisíaco.
Mi Esposo Se Rompió Las Piernas Por Su Amante - undefined nobela & mga-kwento
Zafira
Mi esposo, Alejandro Ruiz, cayó del tercer piso, no solo se rompió las dos piernas, sino que también se lastimó en su parte íntima. Y yo, lejos de preocuparme, lo llevé al hospital más alejado. Todo se remontaba a mi vida anterior: Alejandro se había lastimado a propósito con tal de que su amiga de la infancia, Sofía López, quien realizaba sus prácticas en el hospital, pudiera acumular suficiente experiencia práctica y consolidar su puesto. Para lograrlo, eligió lanzarse desde el tercer piso. Luego, deliberadamente evitó el hospital más cercano y me obligó a conducir tres mil kilómetros para que Sofía lo atendiera. Al considerar que ella solo era una estudiante que había entrado al hospital por contactos y no tenía las credenciales para operar, rechacé su propuesta. Pero él me abofeteó con fuerza y dijo: —¡Solo quiero usar mis heridas para ayudarla! ¿Acaso no tienes ni un poco de empatía? Ante su terquedad, temí que el retraso arruinara sus piernas para siempre. Llamé a su madre para convencerlo. Sin embargo, Sofía, al no obtener el puesto, avergonzada y llena de rabia, se suicidó saltando en el hospital. Alejandro, gracias a la atención oportuna, salvó sus piernas. Pero el día del alta, cuando fui a recogerlo con alegría, él me atropelló con el auto, matándome en el acto. Antes de morir, le cuestioné con rabia, pero él me miró con desdén: —Si no hubieras impedido que ayudara a Sofía, ¡ella no habría muerto! Al abrir los ojos de nuevo, me encontré de vuelta en el día en que mi esposo se rompió las piernas.
Rechazó el marcaje, yo subí de Alfa - undefined nobela & mga-kwento
Aurora
La primera decisión que tomé tras renacer fue rechazar el rito de marca con mi compañero Alfa, Ethan. En mi vida anterior, cuando Ethan intentó aplazar nuestra ceremonia de unión por trigésima segunda vez, lo amenacé invocando las leyes sagradas de la Diosa de la Luna. Al final, Ethan cedió. Para apaciguar mi furia, juró que nada volvería a interrumpirnos. Sin embargo, esa misma noche murió Ivy, su amante Omega. Desde aquel instante, Ethan me odió con cada fibra de su ser. Cuando le confesé que estaba esperando cachorros, me ahogó en las aguas gélidas del Mar del Norte. —Tú y la abominación que llevas dentro merecen morir por lo que le pasó a ella. Me escupió las palabras mientras me hundía la cabeza bajo el agua. Morí sumida en la desesperación. Pero al abrir los ojos, me encontraba de nuevo frente al altar. Ethan lucía impaciente. —A Ivy le duele el pecho... Tenemos que posponer la ceremonia de unión otra vez. Esperaba que le suplicara. En lugar de eso, me desabroché el collar ceremonial y se lo arrojé a la cara. —Ve con ella. Yo me largo. Ethan hizo una mueca de desprecio. —Deja el drama. Sin mi aroma, vas a regresar arrastrándote de rodillas en una semana. No sabía que, una hora más tarde, yo estaría tocando a la puerta de su enemigo mortal: Damon, el Tirano del Norte. Cuando publiqué una foto luciendo el anillo del Alfa Winterborn en mi dedo, con la leyenda “Un Alfa Mejor”, Ethan enloqueció...
Renacer Es Volver A Morir - undefined nobela & mga-kwento
Crystal K
Mi hermana me envenenó. Todo porque su compañero del destino no le llegaba ni a los talones al mío. Ahora estoy de vuelta en el lugar donde todo comenzó. En la ceremonia de unión, hace cinco años. En mi vida anterior, Sarah y yo elegimos a nuestros compañeros en la gala de la Alianza de Manadas. Sarah eligió a Damon, el Alfa más poderoso y futuro líder de la Alianza. Pero nunca pudo darle un cachorro. Damon la despreciaba. La maltrataba. Incluso se volvía salvaje cuando perdía el control por su maldición y estuvo a punto de matarla. Me empujó hacia Liam, el Alfa de una manada en decadencia. Sarah nunca se imaginó que el poder de Liam estallaría, ni que un día le arrebataría el título de Gran Alfa a Damon. Entonces, el día de la coronación de Liam, Sarah me envenenó por puros celos. Abrí los ojos de nuevo. Estábamos otra vez en la ceremonia de elección de compañeros. Sarah habló con firmeza frente a todos los invitados. —Elijo a Liam. A mí me empujaron hacia Damon, su excompañero. Pero en ese momento escuché su grito interno. “Muérete, Elena. ¡Solo muérete! Tú y ese lobo rabioso de Damon pueden irse al diablo juntos. Liam será el Gran Alfa de todos modos y yo seré la Luna suprema”. Pero yo solo sonreí con burla mientras caía en los brazos de Damon. Sarah no tenía idea. El “compañero perfecto” que había elegido ya estaba planeando cómo devorarle hasta el alma.
Matando al Heredero de mi Alfa - undefined nobela & mga-kwento
Crystal K
El año en que renací fue el año en que comenzó la guerra de los vampiros. Lo primero que hice fue deshacerme del cachorro. El cachorro de mi compañero. El del Alfa Lucas. En mi última vida, él encubrió a su amiga de la infancia, Sarah, cuando ella se apareó con un vampiro. Tomó a mi propio cachorro de sangre pura y lo intercambió con el de ella, un bastardo mestizo. Me tildaron de traidora. Me torturaron hasta la muerte en una mazmorra de plata. Y mi propio cachorro, con el cerebro lavado por Sarah, se paró junto a mi cadáver y me dijo que me pudriera en el infierno. Cuando volví a abrir los ojos, estaba embarazada de tres meses. No lo dudé. Fui directamente a la cabaña de la bruja y bebí el veneno que me dio. Pero mientras una vida se agotaba, descorché otra botella: una costosa Poción Mímica. Esta simulaba el latido del corazón de un cachorro y hacía desprender el aroma de una madre en cinta. Lucas quiere un cachorro para que cargue con la culpa del crimen de Sarah. Bien. Le voy a dar un espectáculo. Esta vez, no tengo ninguna debilidad.
La Reencarnación De La Sanadora Imperial - undefined nobela & mga-kwento
Crystal K
Nací sin espíritu de loba, una carencia que Arabella aprovechó para convertir mis años en la academia en un auténtico infierno. No fue sino hasta mi graduación que mi loba finalmente despertó, dotándome de un poder de curación excepcional; en ese momento, creí ingenuamente que mis pesadillas habían terminado. Fue entonces cuando conocí a mi compañero predestinado, Tristan, el Alfa imponente y poderoso que me prometió el cielo y las estrellas. Sin embargo, la misma tarde que planeaba anunciarle mi embarazo, la verdad me golpeó con una crueldad devastadora. Quien compartía mi lecho no era Tristan, sino su hermano gemelo, Ronan; aquel Alfa errante que años atrás había renunciado a la manada para arrastrarse entre los humanos. Se valió de un bloqueador de aroma para infiltrarse en mi habitación y embarazarme, orquestando un plan retorcido diseñado únicamente para pisotear mi dignidad en mi gran día. Buscaban venganza por Arabella, quien me había acusado falsamente de acosarla con tal de destruir mi reputación. Cegada por la rabia, irrumpí en el estudio dispuesta a desenmascararlos y exigir una disculpa; en lugar de eso, fui encerrada. Mediante un ritual de magia negra, me despojaron de mi loba para entregársela a Arabella. Sentí cómo drenaban mi esencia vital y arrebataban la vida de mi pequeño antes de que pudiera nacer, sumiéndome en una agonía que acabó por consumirme. De pronto, abrí los ojos. Me encontraba de nuevo en el día en que descubrí mi embarazo. Me llevé las manos al vientre mientras una lágrima recorría mi mejilla; esos miserables iban a arder por lo que me hicieron.
Le cedí el Alfa a mi hermana… y se arrepintió - undefined nobela & mga-kwento
Señora Tetuán
En mi vida pasada, Leon, el Alfa que se suponía que completaría conmigo la ceremonia de marcado, cambió de repente a su compañera elegida por mi hermana menor, Rose, justo el día del ritual. Al verlos a los dos comportarse con tanta intimidad, una oleada de humillación me barrió por dentro. Sin embargo, justo cuando estaba a punto de dar un paso al frente y exigir una explicación, la manada fue atacada por sorpresa. Los tres morimos en el motín. Cuando volví a abrir los ojos, había regresado al día de la ceremonia de marcado. Esta vez, decidí cumplirles el deseo. Después de liderar a los miembros para sofocar el motín que habría ocurrido en mi vida pasada, dejé la manada y me adentré en la sociedad humana. Creí que en esta vida jamás volvería a cruzarme con ellos. No obstante, tres años después, el día de un banquete de cumpleaños, me reencontré inesperadamente con Rose y Leon. Rose se acurrucaba con timidez en los brazos de Leon, y me saludó con una expresión de sorpresa fingida. —¡Claire! ¿Qué haces en un banquete tan grandioso como este? ¿No te habías ido a vivir a la sociedad humana? Cuando guardé silencio, Rose se burló de mí con una risita. —¿No me digas que no pudiste sobrevivir en la sociedad humana y ahora quieres volver a la manada? Leon me miró de reojo, con un asco que ni siquiera intentó ocultar. —Jamás aceptaría dejar que regreses a la manada, ni aunque te arrodillaras a suplicármelo. Pero, pénsandolo bien, como mi esclava todavía calificas. Podríamos volver a como era antes. Sonreí, apenas. Yo estaba allí porque mi compañero era el nuevo Ultima de la Alianza de las manadas de lobos. Y ese exquisito banquete de cumpleaños había sido preparado especialmente para mí.
Elegida por ti, una vez más - undefined nobela & mga-kwento
Bubbles
Después de que Lilith murió, mi compañero destinado, Darian, me odió. —Si no fuera por ti, Lilith seguiría viva. ¿Por qué no pudiste ser tú en su lugar? Así que en público interpretaba el papel de un esposo amoroso. Y en secreto, me torturaba. Hasta que finalmente morí. Pero renací; volví a antes de la muerte de Lilith. Esta vez, no me aferraría a Darian. Le dejaría quedarse con ella. Cuando soltó mi mano en el baile de mi cumpleaños y caminó hacia Lilith, no le supliqué. Cuando dijo que mi aroma en la casa le daba asco, me mudé de inmediato. Cuando me dijo que dejara de interponerme entre él y su verdadero amor, rompí el vínculo de compañeros sin decir una palabra y me fui con otro hombre. Más tarde, caminaba por la calle tomada de la mano con mi nuevo compañero cuando, de repente, Darian nos bloqueó el paso como un hombre poseído, diciendo con los ojos enrojecidos: —Grace, vuelve conmigo. Puedo perdonar tu bromita.
Renacida: Dejé al Don suplicando - undefined nobela & mga-kwento
KarenW
Los Vale dirigían la organización criminal más poderosa de Nueva York. Desde pequeñas fuimos reclutadas y entrenadas minuciosamente con un único y escalofriante objetivo: que una de nosotras ocupara el lugar de la futura esposa del jefe. Aunque ese título no era más que una fachada para ocultar la cruel realidad: la elegida se convertiría en su escudo, su arma y su protectora más leal. Alguien capaz de matar o dar la vida por él. Con el paso de los años, las demás fueron desapareciendo una tras otra, hasta que solo quedamos Elara Quinn y yo. Sin embargo, Elara fue asesinada en una misión secreta, llevándose consigo cualquier posibilidad. Terminé siendo la esposa de Adrián Vale por una simple y trágica razón: ya no quedaba nadie más que pudiera ocupar ese lugar. Había dado todo por él y lo amaba con toda mi alma. Creía ciegamente que Adrián también sentía lo mismo por mí... hasta que una bala atravesó mi pecho. Mientras agonizaba en el suelo, luchando por respirar, escuché su fría voz dirigiéndose a su asistente: —No la entierren en el panteón de los Vale. El lugar reservado junto al mío es para Elara. Esa frase lo decía todo. Ella ni siquiera había vivido lo suficiente como para casarse con él, pero ya tenía asegurado su sitio eterno a su lado, incluso después de muerte. Yo había recibido el balazo que debió haberlo matado, y aun así, mi sacrificio no bastaba para que me enterraran a su lado. A continuación, mis ojos se cerraron lentamente y, al volver a abrirlos, me encontré de pie en el gran salón, el día exacto en que los Vale anunciaron oficialmente a Adrián como su nuevo jefe. El día en que todo comenzó.
Me Obligaron a Ser Madre de Trillizos - undefined nobela & mga-kwento
Patricia Miranda
Mi esposo, Hugo Franco, llevó a casa a unos trillizos y se empeñó en decir que eran hijos míos. Esa misma noche mandé hacer una prueba de ADN de urgencia. El resultado confirmó que ninguno de los tres tenía parentesco biológico con él ni conmigo. Aun así, Hugo me abofeteó una y otra vez, me llamó puta y me obligó a firmar el acuerdo de divorcio y a renunciar a todos los bienes conyugales. Furiosa, fui a desahogarme con mi mejor amiga, Claudia Montes. Sin embargo, en cuanto vio a los niños, agarró un cuchillo de cocina que había sobre la mesa y me desfiguró el rostro. —¡Si vuelves a decir que no son tuyos, la próxima vez te cortaré el cuello! Con el corazón encogido, compré un boleto esa misma noche y huí a casa de mis padres. Les conté entre lágrimas lo que había ocurrido, pero ellos también insistieron en que debía reconocerlos como mis hijos. Al ver que no lograban convencerme, tomaron un azadón y me golpearon hasta matarme. Ni siquiera al morir entendí por qué todos querían obligarme a reconocer a esos tres niños de origen desconocido como hijos míos. Cuando volví a abrir los ojos, había regresado al día en que Hugo los llevó a casa.
Renací por la venganza de mi bebé - undefined nobela & mga-kwento
Peachy
Llevé a mi hijo recién nacido al complejo de la mafia de mi esposo para su bautizo, donde Bianca, su sobrina de diez años —la pequeña princesa mimada de la familia—, empujó el cochecito directamente hacia la zona más profunda de la piscina. Mi hijo se hundió hasta el fondo, mientras el tintineo de las copas de champán ahogó sus últimos intentos por sobrevivir. Me lancé al agua como una loca, pero no pude hacer más que sacar un cuerpecito frío, ya sin vida. Como Bianca era «sangre de la familia», el asesinato fue considerado un trágico accidente y mi suegro, el Don, me entregó una tarjeta negra sin límite a modo de «compensación» Pero yo no quería dinero. Quería a mi hijo. ¡Quería a mi Nico! Caí de rodillas y le supliqué a mi esposo, Matteo, que vengara a nuestro bebé. Pero él se limitó a abrazar a su sobrina, que lloraba con fingido desconsuelo, y me miró con unos ojos sin vida. —Mandy, ella solo es una niña. ¿Vas a destruir una vida por un error? Al negarme mi venganza, me consumí lentamente en nuestro ático durante aquel largo invierno, muriendo como una mujer destrozada. Cuando volví a abrir los ojos, había regresado al día del bautizo. El brazo de mi esposo rodeaba mi cintura y sus besos ardientes recorrían mi cuello. —Nuestro niño recibirá la bendición del sacerdote hoy. Lo aparté de inmediato y llamé a mis guardaespaldas personales, a quienes les ordené que llevaran a mi hijo, sano y salvo, a la finca de mi familia. Pero más tarde, ese mismo día, un pequeño cuerpo volvía a flotar en la piscina.
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