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50
Todo
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Mafia
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Canalla (Hombre)
POV masculino
CEO/Magnate
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Hipócrita
Psicópata
Mujer Casada Joven
Primer Amor
Sin Sentimientos
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La más Popular
Doble Reencarnación
Amor Incondicional
Heredera Verdadera/Falsa
Excéntrico/a
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Vampiro
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Diosa/Idol
Doctor/a
Calculador/a
Protagonista Animal
Secretario/a
Vecindario
Identidades Múltiples
Obsesionado/a con el Amor
Canalla (Mujer)
Íncubo
Sustituto/a
niño
Profesor
Hombre Bestia
Elfo
Tierno pero posesivo
Yerno
Forense
Estudiante Pobre
Sumiso/a en el Amor
Piloto
Supermacho paranoico
Celebridad
Influencer
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Trama y ambientación

52
Despertar×
Todo
Reconquista Desesperada
Arrepentirse
Dejar en ridículo
Cuenta Regresiva
Infidelidad
Matrimonio
Venganza
18+
Seducción
Karma
Castigo al Infiel
Liarse con alguien
Drama Familiar Total
Drama Familiar
Despertar
Encuentro Amoroso
Fingimientio de Muerte
Ambiente Laboral
Desarrollo Femenino
Embarazo
Persecución por Amor
Amor Prohibido
Sistema
Reconciliación
Redención
Origen de Familia
Diferencia de Edad
Acoso
Matrimonio por Sustitución
Crimen
Crush Mutuo
Viaje en el Tiempo
Dentro de la Novela
Telepatía
Matrimonio por Contrato
Aventura
Vida Escolar/Campus
Transmisión en Vivo
Amor Forzado
Descubrimiento de una Infidelidad
Apocalipsis
Solidaridad
Amigas Divorciadas
Desafiar Destino
Maldición
Matrimonio antes del Enamoramiento
Mundo del Entretenimiento
Romance Fantástico
Ventaja Especial
amado/a por todos
Misterio/Detective
Escape de la Boda
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Tema

21
Romance Amargo×
Todo
Giro Inesperado
Romance Amargo
Satisfacción/Poder
Melodramático
Renacido
Pasional
De Perdedor a Ganador
Lazo Familiar
historia de la muerte
Dulce Romance
Dulce y Doloroso
Obsesivo
Inspirador
Sanador
Crush
Comedia
Bizarro/Peculiar
Múltiples Perspectivas
Complejo/Intrigante
Enfermizo/Retorcido
Apasionante
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Historias cortas y novelas de Romance Amargo Despertar

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Mentiras en el corazón de un mafioso - undefined novela & novela
Lía Vallejo
Aquel día, en nuestro quinto aniversario de boda, recibí una llamada. Era el encargado del fondo familiar: le avisaba que una de las piezas almacenadas estaba por vencer y debía retirarla cuanto antes. Mi esposo, Mateo Fuentes, también conocido como el jefe de la mafia, estaba tan ocupado que ni siquiera se tomó un minuto para pensarlo. Así que decidí ir yo a recoger la caja. Dentro encontré un rollo de película antigua. El responsable me advirtió que, si no la revelaba pronto, el material se estropearía con el tiempo. Cuando por fin la revelé, cada fotografía mostraba a Mateo con Elsa Lara, su primer amor, sonriendo de una forma tan dulce que me dejó sin aliento. Y en todos sus álbumes, ni una sola foto mía. De repente, la puerta de la oficina se abrió de golpe. Mateo entró alterado, visiblemente molesto, y preguntó con impaciencia: —¿Anita Silva, estás revisando mi privacidad? Lo miré con calma. No grité, no pregunté nada. Solo dije: —Divorcémonos. Su expresión se endureció. Sin decir una palabra, tomó las fotos y las metió en la trituradora. Cuando el ruido cesó, se giró hacia mí y soltó: —Ya las destruí. ¿Y aun así quieres divorciarte? Una sonrisa amarga se me escapó. —Sí.
Me fui el día en que ella quedó embarazada - undefined novela & novela
Lía Vallejo
Era el séptimo aniversario de nuestro emparejamiento. Sin embargo, Xavier Ashton, el Alfa que lo controlaba todo, trajo a casa a su amante embarazada. Durante los últimos siete años, me adoró. Me besaba la mano delante de todos y decía que yo era su luna, la única Luna de su vida. Sin embargo, ahora, su mano descansaba sobre el vientre de otra loba, como si estuviera mostrando un milagro. —Ella está embarazada de mi primer cachorro. Tú tienes el poder de la Diosa de la Luna. Quiero que la bendigas. Además, ha tenido pesadillas durante el embarazo, así que se quedará con la habitación principal para que esté más cómoda. Me quedé paralizada, casi convencida de haberlo oído mal. —¿Bromeas? ¡Esa es mi habitación! Levantó la vista, hablándome con un tono de advertencia. —Desde hoy, es de ella. La ira casi me hizo reír. Me tembló la voz, pero era clara. —¿Dejaste embarazada a una loba Omega y la trajiste a nuestra casa? ¡Xavier Ashton, te has vuelto completamente loco! —No lo diré una tercera vez. Múdate ahora. Su aura se volvió helada al instante. Su presión Alfa me impactó de lleno, haciendo que mi loba gimiera dentro de mí. Pensó que me sometería obedientemente, pero no sabía que ya había hecho las maletas semanas atrás, cuando recibí el vídeo de su aventura. Mientras caminaba hacia la puerta principal, lo oí burlarse a mis espaldas: —Que haga un berrinche. Igual volverá arrastrándose en menos de tres días. Los miembros de la manada se rieron disimuladamente a mis espaldas, ya apostando a cuántos días aguantaría esta vez. Sin embargo, el coche privado que enviaron a recogerme ya estaba esperando en la puerta. Esta vez, cortaba lazos con él para siempre.
Su corazón de vampiro nunca latió por mí - undefined novela & novela
Cocojam
El día antes de mi boda, fui temprano a nuestra catedral para familiarizarme con el lugar. Sin embargo, encontré a mi prometido y a mi hermanastra, Isabella, haciéndolo en el altar. Nuestro altar. Los atrapé en el acto. Él ni siquiera se disculpó y simplemente me echó a la tormenta. Me desplomé bajo la lluvia torrencial. Fue entonces cuando él me encontró. Alistair, el Príncipe Vampiro. Se movió como un dios en medio de la tormenta. Me sacó del barro y me dio un palacio. Le dijo al mundo que yo era su alma gemela. A quien había buscado durante siglos. Su única. Durante cinco años, su devoción me convirtió en la envidia del mundo sobrenatural. Pensé que yo era la única excepción en su vida eterna. Hasta que encontré su habitación secreta. Mis dedos rozaron un antiguo pergamino. Las letras estaban escritas con sangre. La primera línea era su nombre: «Isabella». Seguido, de puño y letra de Alistair decía: «Prioridad absoluta. Por encima de todo». Debajo había un registro de un sanador que nunca había visto. Era el registro de sanación de un vampiro sanador. La fecha era de la noche en que descubrí que estaba embarazada. La noche en que me atacaron los hombres lobo. Ese día, me trajeron de vuelta al castillo cubierta de sangre. Aun así, los sanadores nunca vinieron a buscarme. Desperté sola. El bebé se había ido. Nuestro hijo. Su sangre, mi sangre, se había ido. Y mi ropa estaba empapada con lo que quedaba de él. Limpié todo rastro. Cuando llegó a casa, me derrumbé en sus brazos. Pero nunca se lo dije. No podía soportar que sintiera el dolor que yo sentía. Ahora lo entendía. Esa misma noche, Isabella también había sido atacada por hombres lobo. Y la orden de Alistair a su consejo fue: —Envíen a todos los sanadores. Isabella es la prioridad. Mi corazón se detuvo. La desesperación era como un veneno corriendo en mis venas. —Si nunca fui yo... entonces puedes quedarte con tu eternidad. No quiero ser parte de ella.
No es la heredera que él protegía - undefined novela & novela
Cyathia
El día en que el primer amor agonizante de mi compañero entró en labor de parto, sus padres apostaron a diez guerreros frente a mi puerta. Lo hicieron solo para impedir que irrumpiera en la sala de parto y arruinara el nacimiento del heredero del Alfa Kaelen. Sin embargo, no aparecí. Ni siquiera cuando el llanto de un recién nacido llenó el aire. Su madre, la antigua Luna, sostuvo la mano de la otra loba y soltó un suspiro de alivio. —Liana, con nosotros aquí, ¡esa estéril de Elara jamás les hará daño a ti ni al cachorro! Kaelen secó el sudor de la frente de Liana, con los ojos llenos de adoración. —No te preocupes. Mi padre tiene hombres vigilando las fronteras de la manada. Si Elara se atreve a causar problemas, ¡la exiliaremos para siempre! Por fin se relajó al comprobar que yo no iba a venir. No podía entenderlo. Lo único que quería era darle un hijo, un legado, al primer amor que se estaba muriendo. ¿Por qué no podía yo ser más comprensiva? Al mirar al cachorro dormido, una sonrisa satisfecha cruzó su rostro. Pensó que, si yo solo aparecía y le pedía disculpas a Liana, perdonaría todas nuestras peleas anteriores. Incluso estaría dispuesto a consolarme después del parto, quizá hasta me permitiría ser la madre del cachorro solo de nombre, para que pudiera conservar mi título de Luna. Pero él no lo sabía. Yo acababa de presentar mi solicitud ante el Consejo Supremo. En una semana, renunciaría a mi estatus dentro de la manada, me iría con los bebés que llevaba en el vientre y no volvería a verlo jamás.
El Último Mes Sin Amo - undefined novela & novela
Bagel
Este era el noveno año en que Dante y yo cumplíamos con el “Mes Sin Amo”. El heredero de la familia Corinni siempre había creído que esa regla absurda haría que lo nuestro durara más: durante un mes después de nuestro aniversario, él era libre… y nosotros desaparecíamos por completo de la vida del otro. Si alguno encontraba a alguien más adecuado, debía desearle lo mejor. Si no… simplemente volvíamos a lo de siempre, como si nada hubiera pasado. A mi alrededor, los hombres de la familia rociaban champán sin ningún control, riendo como si celebraran algo grandioso. —¡Por otro año de libertad! ¡Felicidades a nuestro subjefe por recuperar su estatus de soltero! —¡La apuesta de la familia está abierta! ¡A la izquierda si creen que aún se casarán, a la derecha si piensan que esta vez se terminó para siempre! A través del humo espeso de los puros, permanecía sentada en la esquina de un sofá de cuero, observando con frialdad, completamente ajena… como si aquella farsa no fuera conmigo. Dante pasó junto a mí con naturalidad, su mano firmemente apoyada en la cintura de Scarlett. Ni siquiera se detuvo; solo inclinó ligeramente la cabeza al rozarme, lo suficiente para dejar caer un susurro en mi oído: —No te hagas ilusiones… Siempre serás mi única Donna. "Soy una cometa… No importa qué tan lejos vuele, la cuerda siempre la tienes tú", pensó Aurora. Apoyé mis dedos fríos sobre la suave curva de mi vientre, manteniendo el rostro completamente inexpresivo. Dante… esta vez, en la mesa de apuestas de la familia, voy a apostar por “el final”. Voy a desaparecer por completo de tu mundo. "Esa cuerda de la que estás tan orgulloso… esta noche, la voy a cortar yo misma", pensó Aurora.
Tu Bolsa De Sangre - undefined novela & novela
Cocojam
La guerra entre vampiros y hombres lobo lleva siglos. Pero Dorian, el príncipe vampiro más venerado, rompió todas las reglas y se vinculó conmigo, una mujer lobo. Los Ancianos lo castigaron por ello. Lo encadenaron con plata sagrada durante días. Lo obligaron a beber sangre animal. Casi muere en un bautismo de agua bendita. El dolor fue horrible. Pero cuando volvió a verme, tenía los ojos rojos mientras me besaba las lágrimas. —El momento en que tuvimos nuestro vínculo, hice un juramento —susurró—. Eres mi compañera eterna. Nunca voy a abandonarte. Al final, su familia, los Valkyrie, aceptó. Pero pusieron una condición. Podía dejar el mundo vampírico conmigo. Pero antes tenía que acostarse con Liliana, la vampiresa noble de Sangre Pura. Tenía que darle a su familia un nuevo heredero poderoso. Dorian me abrazó, con la voz tensa de desesperación. —Por favor, Freya. Solo espera un poco más. Unos años más y podremos irnos al mundo humano. Tendremos nuestra eternidad. Esperé. Noche tras noche, iba a la cama de ella. Cien noches de traición pasaron antes de que por fin concibiera. Pero su hija, Aria, nació sin la marca de linaje adecuada. No podía ser la heredera. Tenían que intentarlo otra vez. Soporté otras doscientas noches de traición. Liliana quedó embarazada de nuevo. Pero en el primer cumpleaños de Aria, la luz del sol inundó su habitación de alguna manera. Se estaba muriendo. Todos pensaron que había sido yo. Me encerraron en una celda revestida de plata. La cara de Dorian era de cansancio y sufrimiento cuando vino a confrontarme. —Te dije que podíamos irnos después de que naciera nuestro siguiente heredero. Eres la única aquí que es inmune al sol. ¿Por qué le hiciste daño a mi hija? Las lágrimas me corrían por la cara hinchada mientras intentaba negarlo, pero el veneno de plata que me quemaba los huesos ya me había robado la voz. Para cuando la puerta de la celda se abrió de nuevo, mi loba se estaba desvaneciendo. Me obligué a ponerme de pie y caminé hacia los Ancianos Valkyrie. Y ese vínculo eterno que prometió, se acabó.
Cancelé la boda… y ahora él me debe todo - undefined novela & novela
Aria Salvatore
El aire del salón de alta costura parisino olía a dinero… y a miedo. Había esperado seis meses por mi vestido de novia. Ahora, descansaba sobre los hombros de Sofía Ross, la influencer del momento… y la ahijada de mi prometido mafioso, Vincent Cassio. El gerente del salón sudaba a mares, con la mirada saltando entre nosotros y el hombre recostado en el sofá de terciopelo. Vincent Cassio se puso de pie. Con un gesto despreocupado, acomodó el faldón bordado en diamantes sobre Sofía. —Su estreno la próxima semana necesita una pieza que impacte. Se lo está prestando. Elige algo del perchero y deja de hacer una escena. Su tono era plano. Definitivo. Bajo los candelabros de cristal, Sofía se admiraba en el espejo de cuerpo entero, una sonrisa de victoria dibujada en los labios. Yo miré mi reflejo en ese mismo espejo, vestida con jeans y una gabardina empapada. Parecía una turista perdida. De pronto, todo el último año de preparativos se sintió como una broma cruel. No grité. Solo sentí frío. Vacío. Me quité el anillo de compromiso de cinco quilates. Al chocar contra la mesa de cristal, sonó seco… irrevocable. —Tienes razón, Vincent. No necesito este vestido de novia. Lo miré, sosteniendo su mundo con la punta de los dedos, justo antes de soltarlo. —Esta boda… tampoco la necesito.
Descubrí el Fraude de mi Matrimonio - undefined novela & novela
Eternity
Cuando Adriano Morelli se dio cuenta de que no le había pedido ni un centavo para los gastos de la casa, me llamó por primera vez en meses. —Serafina — dijo, con esa voz suave y paciente que usaba para dominarme —. Ya arreglé lo de la clínica. Estás en prioridad de nuevo. ¿Lo ves? Cuando dejas de complicar las cosas y aprendes cómo funciona esta familia, yo me encargo de que estés bien. Siempre sonaba más amable cuando me recordaba quién tenía el poder. Lo que él no sabía era que, para cuando su nombre iluminó mi pantalla, los documentos de divorcio ya estaban redactados. A los ojos del mundo, lo tenía todo: un penthouse vigilado, chofer personal y ropa de diseñador. Pero, sobre todo, tenía el apellido del hombre más temido de la ciudad. Sin embargo, nada me pertenecía. Cada centavo de las tarjetas estaba monitoreado y el efectivo debía ser aprobado. El personal no se movía sin la venia de Viviana Costa; sus órdenes siempre iban antes que las mías. Mi presupuesto, mi agenda y hasta el acceso a la oficina de la familia... todo pasaba por sus manos. Adriano lo llamaba conveniencia. Tres días antes, me habían llevado de urgencia a una clínica privada. La sangre empapaba mi vestido mientras un médico me explicaba que aún había posibilidades de salvar al bebé, siempre y cuando se pagara el depósito de emergencia. Llamé a Adriano hasta que me temblaron las manos. Viviana atrasó la transferencia. Primero dijo que no tenía autorización; luego, que el monto era demasiado alto; después, que Adriano estaba en una reunión y no se le podía interrumpir por algo que tal vez no fuera grave. Para cuando el dinero llegó, ya era tarde. Había perdido a mi bebé. Me quedé con Adriano por dos razones: lo amaba y creía que me elegiría por encima de todo. Me equivoqué en ambas. Nuestro hijo murió primero. Mi matrimonio murió con él.
La Reina Suplente - undefined novela & novela
Finn
Mi hermana huyó el día de su Ceremonia de Unión. Me vi obligada a aparearme con el Rey Licántropo, conocido por su brutalidad. Seis años después, ella regresó. Tan audaz y descarada como siempre, estampó un beso carmesí contra el cuello de Kael, justo enfrente de todo el Consejo de Ancianos. Kael se quedó rígido. Luego se giró hacia mí, con sus ojos brillando con burla. —Hermana menor, gracias por mantener mi trono caliente todos estos años. Ahora que estoy de vuelta, es hora de que me devuelvas mi lugar como Reina Luna. El silencio se tragó el salón. Todos recordaban lo que pasó cuando ella escapó. Kael casi había masacrado a la mitad de un territorio rival en su furia. ¿Así que ahora? Yo también me lo preguntaba. ¿Perdería este Rey impredecible y brutal la cabeza por ella una vez más?
La Principessa sin Memoria - undefined novela & novela
Bagel
En el inframundo de Corvona existe una regla tácita: cuando un Don mantiene a una mujer nueva a su lado durante tres meses consecutivos, la Donna debe quitarse el anillo que simboliza su poder y ponérselo a ella en el dedo frente a toda la familia. Cuando mi esposo, Luca, el Don de la familia Bellini, anunció que se llevaría a Mia a un viaje de negocios de tres meses, los bajos mundos de Corvona esperaron que yo sufriera un colapso nervioso. Llevaba siete años junto a Luca Bellini. Lo seguía a todas partes, rehusándome a apartarme de su lado. Incluso me despertaba a mitad de la noche para tocarlo, necesitando comprobar que seguía allí para poder sentirme segura. Todos conocían mi profundo apego y apostaban a que jamás lo dejaría ir. Pero cuando Mia me tendió la mano, y habló con una voz que destilaba dulzura, no derramé ni una sola lágrima. Con total calma, me saqué el anillo grabado con el blasón familiar y se lo deslicé por el dedo anular. Luca, recostado en el sillón de cuero a la cabecera de la mesa, agitó el whisky en su vaso, con la satisfacción destellando en sus fríos ojos azules, y dijo: «Elara, por fin aprendiste cuál es tu lugar». Bajé la vista a mi dedo desnudo y no dije nada. Lo que Luca ignoraba era que, un mes atrás, había recuperado siete años de recuerdos perdidos. No era ninguna huérfana callejera, sino la Principessa perdida de la familia Rossi, la más poderosa de Old World. Y en tres días, el convoy armado de mi hermano irrumpiría en Corvona para llevarme a casa.
Rechazada por el Beta, Amada por el Alfa - undefined novela & novela
Cocojam
Durante cinco años, Gideon, el Beta de la manada de Moonstone, y yo mantuvimos un romance secreto. El plan era anunciar, en el festival del Solsticio de Invierno, que íbamos a completar el vínculo. Pero, en lugar de eso, exhaló su aliento cálido contra mi oído para decirme: —Cariño, llevamos cinco años acostándonos y ya me aburriste. Búscate a otro lobo que te reclame para la ceremonia, ¿de acuerdo? No derramé ni una sola lágrima. Le sostuve la mirada con total serenidad. —Bien —acepté. Mi reacción lo descolocó. Él no sabía que en mi vida pasada le supliqué que me reclamara y lo hizo, completamos el vínculo, pero todo resultó ser una farsa. Jamás volvió a despertarme rozando su barbilla áspera contra mi frente. Incluso al hacer el amor, mantenía los ojos cerrados: solo usaba mi cuerpo para desahogarse mientras pensaba en su salvadora, Aveline. Pude entenderlo todo cuando llegó mi muerte. Mientras yo agonizaba en el parto de nuestro cachorro y luchaba por sobrevivir, él me abandonó. Corrió a consolar a Aveline, que estaba en otra camilla, para que no pereciera por una herida causada por un cuchillo de plata. Aprendí que un vínculo por el que tienes que rogar no es amor. Es una condena imposible de sanar. De vuelta a mi nueva vida, me aparté con una sonrisa y le quité la mano de mi cintura. —¿Por qué me miras así? —Mi tono de voz lo sorprendió aún más—. Tú estás aburrido de mí y me ordenaste buscar a otro. Solo sigo tus órdenes.
Lo último que el don esperaba era el divorcio. - undefined novela & novela
Eternidad
—Buenas tardes, señora. Acaba de salir del juzgado y se la ve radiante. ¿Hay algún motivo especial para esa sonrisa? —Sí. Me estoy divorciando. —¿En serio? Lo siento mucho. ¿Puedo preguntarle qué pasó? —Mi marido me engañó durante años. Se acostaba con la hermana de quien había sido su hombre de confianza. Lo hacían en todas partes: en mi estudio de arte, en mi yate, sobre mi escritorio privado, incluso sobre el piano de cola de la sala principal. El muy idiota estaba convencido de que nunca me enteraría. —No me imagino lo difícil que debe ser pasar por algo así. ¿Y ahora adónde va? —Al hospital. Tengo programado un control prenatal. En cuestión de horas, la entrevista se volvió viral. No solo por la absoluta frialdad con que aquella mujer relataba la traición de su marido, sino también por el impactante contraste entre su glamorosa imagen como esposa de la mafia y la cruel realidad que vivía. Las redes sociales no tardaron en descubrir quién era realmente la protagonista de aquel video. Yo. Elena. La donna de la familia Moretti. Tres años antes, Vincenzo Moretti —el hombre que gobernaba el bajo mundo de Boston con puño de hierro— había organizado una boda tan fastuosa que durante semanas acaparó los titulares de todo el país. En ese entonces, muchas mujeres me envidiaban. Creían que era la persona más afortunada del mundo. Pero ahora la realidad era otra. El video llevaba casi dos días en internet, mientras Vincenzo seguía refugiado en su estúpido nido de amor. Cuando finalmente se dignó a ver la grabación que sus hombres le habían reenviado, yo ya estaba lejos, en Nueva Zelanda. El mundo entero sabía que iba a dejar para siempre a Vincenzo Moretti. Todos, menos él.
Cansada de Siete Años de Drama - undefined novela & novela
Bagel
Finn, mi novio mafioso, siempre peleaba con Amanda, su amiga de la infancia. Para mi cumpleaños, ella me regaló un mini vibrador. —Toma. Por si llegan a una segunda ronda. Nadie conoce su resistencia mejor que yo. Finn le lanzó un frasco de base de maquillaje. —Ponte un poco más. Tal vez así alguien quiera tocarte. Salieron empujándose entre sí y dieron un portazo. Las velas del pastel se consumieron por completo mientras yo permanecía sola, sentada frente a la mesa. La primera vez que nuestras familias se reunieron para una cena formal, Amanda sonrió y deslizó un pequeño frasco de lubricante hacia Finn. —Toma. Así la pobre no sufrirá tanto. La expresión de Finn se volvió sombría. —Mejor eso que quedarte llorando todas las noches abrazada a una almohada corporal. Esta vez, Finn preparó unas vacaciones en una isla privada. Un amigo en común me dijo en secreto que Finn planeaba pedirme matrimonio al atardecer, en un acantilado. Tras siete años de espera, creí que por fin había llegado el momento. La meta ya estaba a mi alcance. Me arreglé con esmero, me puse mi vestido más caro y caminé hacia el helipuerto. Abrí la puerta del helicóptero. Amanda ya ocupaba el asiento del copiloto. Arqueó una ceja al verme. —Chloe, llegaste. Soy claustrofóbica, así que no te importa si me siento adelante, ¿verdad? Finn, con las manos en los controles, giró la cabeza hacia mí. —Chloe, siéntate atrás. Me preocupa que le dé uno de sus berrinches y empiece a arañar y morder. Nos arruinaría el viaje. No alcancé a responder; Amanda ya estaba discutiendo con él. —¿Qué quieres decir con eso? ¿Crees que soy una carga? —No es la primera vez que lo pienso. ¿Por qué hoy haces tanto drama? La forma en que se respondían era tan natural que parecía un libreto ensayado mil veces. En ese instante, todo el cansancio acumulado durante los últimos siete años me invadió. Y, por primera vez, comprendí que ya no quería decirle que sí cuando me pidiera matrimonio.
Reclamada por la Mafia - undefined novela & novela
Bagel
Me iba a casar. Pero Ryder, el hombre al que le dediqué siete años de mi vida, no lo sabía. Desde que Blair entró a trabajar como su nueva asistente, él se volvió un fantasma para mí. La alta sociedad los adoraba. Eran el dúo perfecto que acaparaba las miradas en todas las fiestas. Para celebrar el último proyecto que consiguió su adorada asistente, Ryder alquiló un restaurante para consentirla. Durante la cena, Blair me cambió la limonada por una bebida cargada de alcohol. Caí en su juego como una tonta y la bebí sin pensar. Ryder no movió un dedo para detenerme. En lugar de protegerme, se me quedó viendo con una sonrisa burlona. —Dime, mi amor... ¿a qué te sabe? —murmuró, disfrutando la escena. Lo olvidó... El mismo hombre que alguna vez juró amarme pasó por alto que el alcohol era mortal para mi cuerpo. Una alergia fulminante hizo estragos en mí. Se me cerró la garganta antes de poder gritar. Caí de rodillas al piso y, mientras me ahogaba intentando jalar aire, lo único que rompió el silencio del salón fue el ruido de un plato haciéndose pedazos. Horas después, desperté en la clínica privada de mi familia. Abrí los ojos con los pulmones ardiéndome. Todavía sentía la mascarilla de oxígeno en la cara cuando busqué a mi mamá con la mirada y asentí en silencio. Iba a aceptar el matrimonio que ella planificó para mí.
Cuando el Don lloró por ella - undefined novela & novela
Bella y Frágil
El banquete de la coalición mafiosa había alcanzado su punto álgido. De pronto, el ambiente en el gran salón cambió y la conversación se desvió hacia el joven y reservado líder de la familia Fumagalli. —Dante, antes de que ascendieras al poder, todos los viejos Dónes de las familias más importantes se morían por poner a sus hijas en tus manos —comentó uno de los invitados—. ¿Hubo alguna que te interesara de verdad? Me quedé a medio paso detrás de él; mis nudillos se volvieron blancos por la fuerza con la que sostuve mi copa. Dante no respondió de inmediato. Su mirada me recorrió de arriba abajo con una indiferencia gélida, para luego desviarse hacia Viviana Lombardi, quien acaparaba la atención de la multitud. —A ella —declaró él, con voz firme—. Siempre la quise a ella. Viviana se giró tan rápido que el vino de su copa se derramó sobre su muñeca. —¿Y entonces por qué demonios nunca apareciste cuando te di la tarjeta de acceso a mi hotel hace años? —reprochó ella, con los ojos enrojecidos. La aparente calma en el rostro de Dante se rompió por completo y frunció el ceño, desconcertado. —¿Tarjeta de acceso? Pensé que esa tarjeta era para Enzo Ricci. —¿Cómo pudo haber sido para Enzo? —refutó Viviana, con la voz quebrada—. ¡Es mi primo hermano! Una pregunta llevó a la otra y la verdad oculta durante años salió a la luz. Un soldado le había entregado la tarjeta de acceso a la persona equivocada; por culpa de ese maldito error, ellos jamás se habían encontrado. Viviana rompió a llorar allí mismo, y una expresión de profundo arrepentimiento nubló el semblante de Dante. Entonces, alguien entre la multitud soltó una risa burlona: —¡Qué tremenda coincidencia! ¿Cómo es posible que le hayan entregado la tarjeta a otra persona? ¿O acaso todo esto ya estaba planeado desde el principio? En un parpadeo, todas las miradas de la sala se clavaron en mí. Para el resto del mundo, yo solo era la mujer que seguía a Dante a todas partes como una tonta enamorada; todos en el entorno mafioso lo sabían. Me giré para mirarlo fijamente, esperando que abriera la boca, que dijera algo, que me defendiera. Deseaba que les recordara a todos que nos habíamos casado en secreto hacía cinco años y que él había sido quien me había cortejado con insistencia en aquel entonces. Pero Dante no pronunció una sola palabra. No negó la acusación tácita de la multitud. Se mantuvo en un silencio sepulcral, mirando al frente como si la humillación que yo estaba sufriendo no fuera de su incumbencia. Con los ojos fijos en él, me quité el anillo de bodas que había llevado puesto con orgullo durante cinco años.
¿Verdad o reto? Elijo marcharme. - undefined novela & novela
Bagel
Cada vez que jugaban Verdad o Reto, Clara, la amiga de la infancia de mi novio, lo retaba a gastarme la misma broma a propósito, y Ronan siempre aceptaba encantado: fingía pedirme matrimonio. La última vez, caí en la trampa. Extendí la mano, llena de alegría, pero un mecanismo oculto en el anillo se cerró de golpe y grité de dolor. Ronan y Clara se doblaron de la risa, sin prestar atención a mi dedo, que se puso morado por la presión. Luego de eso, Ronan me acorraló contra la pared y juró que ese año me pediría matrimonio de verdad. Por eso, cuando sus guardaespaldas me llevaron al club privado donde nos conocimos, me puse un costoso vestido de seda blanca, me arreglé el cabello y me maquillé con especial esmero. Incluso imaginé una y otra vez aquel momento tan emotivo, viéndome asentir y aceptar su propuesta. Pero, cuando abrí la puerta de la sala VIP con el corazón acelerado, alguien me arrojó a la cara una copa llena de vino tinto oscuro. El vino resbaló por mi barbilla y me manchó el vestido. La risa de una mujer estalló entre la multitud. —Te dije que Aurora vendría, ¿verdad? ¡Ronan, perdiste! Ronan se acercó con expresión resignada. Con una servilleta, secó suavemente mi rostro y habló con la misma dulzura de siempre. —¿Te arreglaste así solo para mí? Qué pena arruinar un vestido tan bonito. Hizo una breve pausa antes de continuar: —Clara me retó a apostar si tendrías el valor de venir esta noche a nuestro territorio. Yo aposté que sí vendrías. La apuesta era la siguiente: si no venías hoy, mañana te pediría matrimonio. Si aparecías, tendríamos que esperar otro año. Lo siento, cariño. Como viniste, supongo que este año no podremos casarnos. Lo miré a los ojos. Después de un largo silencio, le pregunté: —Entonces, ¿recuerdas qué día es mañana? Se encogió de hombros con indiferencia y sonrió. —Claro. Nuestro sexto aniversario. No podría olvidarlo. El vino descendía por mi clavícula, frío y pegajoso. Un escalofrío recorrió mi cuerpo. De repente, todo aquello me pareció completamente inútil. Nuestro aniversario no significaba nada para él en comparación con sus bromas. Igual que yo. Nunca podría ganarle a Clara, su amiga de la infancia. Me quité de la muñeca la sencilla pulsera de plata que había llevado durante seis años. —Se acabó. Terminamos.
El Alfa ruega por mi perdón - undefined novela & novela
Cocojam
Estaba preñada del heredero del Alfa Jaxon. Su amiga de la infancia, Hattie, se ofreció a llevarme al Centro de Sanación de la manada para un chequeo de rutina. En el puente sobre el río, la loba no desaprovechó la oportunidad. Dio un volantazo hacia la barrera de contención oxidada. Cerré los ojos y recordé mi vida pasada. No luché contra ella por el volante como lo hice en mi anterior vida, porque, aunque en esa ocasión evité el choque, ella salió volando del auto hacia las corrientes rápidas del río. Nunca encontraron su cuerpo. Mi Alfa aseguró que no me culpaba. Incluso molía hierbas raras a mano todos los días para calmar a mi loba, con los ojos llenos de emoción por nuestro cachorro. Pero el día que di a luz al cachorro, nos obligó a subir a su auto, pisó el acelerador a fondo y nos condujo hacia el mar. —¡Ella no habría muerto si no te hubieras vuelto loca de envidia y hubieras agarrado el volante! ¿Creíste que hacerte la víctima me engañaría, maldita asesina? —Con los ojos inyectados en sangre mientras impactábamos en el agua, añadió—: Te gusta fingir «accidentes», ¿verdad? ¡Entonces veamos si te encantan las profundidades del océano! Cuando abrí los ojos y salí de mis recuerdos, estaba de vuelta en el auto deportivo fuera de control por culpa de Hattie.
El precio de sus pruebas fue mi hijo - undefined novela & novela
Summer
Mi novio es el heredero del clan mafioso más importante de Sicilia. Sin embargo, para poner a prueba mi lealtad, no gastó ni un solo centavo en mí durante los cinco años que estuvimos juntos; incluso cuando comprábamos condones, insistía en que dividiéramos la cuenta a partes iguales. La semana pasada sufrí un accidente automovilístico. Para salvar al bebé que llevaba en mi vientre, necesitaba con urgencia una cirugía de emergencia que costaba mil dólares. Lo llamé desde el hospital, suplicándole que me prestara el dinero, pero me acusó de ser una mentirosa que solo quería sacarle dinero y me colgó el teléfono. Desesperada, les rogué a todos mis conocidos que me ayudaran. Para cuando por fin logré reunir la cantidad, un dolor insoportable me atravesó el vientre: el corazón de mi bebé había dejado de latir. Luego de enterrarlo, volví a casa dispuesta a empacar mis cosas. Fue entonces cuando, por casualidad, encontré una lista de regalos de cumpleaños que él le había preparado a su vecina de la infancia, Nadia. Incluía un yate de lujo, una estrella bautizada con su nombre e infinidad de artículos de diseñador. En ese mismo instante, la voz de mi novio se filtró desde la otra habitación mientras hablaba por teléfono con uno de sus subordinados: —Oye, jefe, ¿es cierto que Elena le rogó por mil dólares? Dante Moretti se burló con absoluta arrogancia: —Ah, sí, inventó esa estupidez, pero me negué. Nadia tiene razón: Elena es solo una huérfana y jamás va a abandonarme. Si realmente quiere entrar a mi familia y dejar de ser una pobretona indefensa, tiene que demostrarme que es fiel. La prueba ya casi termina, pronto entenderá que todo lo que hice fue por su propio bien. Fue ahí cuando lo comprendí. Mis cinco años de devoción absoluta y la vida de mi hijo no habían sido más que el precio de una retorcida prueba para conseguir un repugnante título mafioso. En el momento en que el médico anunció la muerte de mi bebé, yo también decidí que Dante Moretti había muerto para mí. Me alejaría de él para siempre.
No Rogaré por un Alfa - undefined novela & novela
Serein M
Durante siete años, las conversaciones entre mi compañero destinado, el Alfa Julian, y yo se redujeron a dos palabras: «sí» y «no». «Sí» significaba que volvía a casa. «No» significaba que se largaba con Chloe, su amiguita de la infancia. Noventa y ocho veces. Cada vez que lo necesité, la eligió a ella. Esa noche era nuestra ceremonia de emparejamiento. Un solo mordisco en mi cuello y el vínculo quedaría sellado por el resto de la eternidad. El salón de banquetes resplandecía. Los ancianos y la élite alzaban sus copas, felicitándome por haber domado al Alfa Supremo. Pero su teléfono no dejaba de vibrar. Sabía que era Chloe. Su «espíritu de loba destrozado» estaba «perdiendo el control» otra vez. Sus músculos se tensaron. Estaba listo para salir huyendo de allí. Clavé mis uñas en su mano. —Es nuestra ceremonia. ¿De verdad tienes que irte? Él apretó mi agarre y su pulgar me acarició los nudillos. —La loba de Chloe está inestable. No sobrevivirá sin mí. Regresaré pronto. Confía en mí. Hundió el rostro en mi cuello, aspirando mi aroma. —Eres mi compañera destinada. Mi única Luna —me susurró. Luego se apartó de un tirón y caminó hacia la salida. Sin dudar por un momento, igual que las otras noventa y ocho veces. Pero el muy imbécil no lo sabía. En el instante en que cruzó esa puerta, no solo estaba abandonando la fiesta. Estaba saliendo de mi vida. Para siempre.
Ya No Quiero Tus Sobras - undefined novela & novela
Eternity
Al elegir las joyas para nuestra boda, Luca Moretti compró dos piezas y dejó que mi hermana gemela Bianca eligiera primero. Una era un brazalete de rubí adquirido en una subasta siciliana. La otra era una pulsera de ónix negro producida en serie, de esas que se venden en cualquier joyería de un centro comercial. Por primera vez, me adelanté a Bianca y señalé el brazalete de rubí. —¿Puedo elegir primero esta vez? Luca apoyó una mano sobre mi cabeza con ese gesto cariñoso del que se valía para hacerme obedecer. —Bianca siempre ha sido muy exigente con la calidad. Si una pieza no es de lo mejor, no se la queda. A ti no te importan estas cosas, Elena. La otra pieza no está mal. No respondí enseguida. Algo dentro de mí se apagó. En mi propia familia, Bianca siempre recibía la primera porción, el mejor asiento y la habitación con vista. Mi madre decía que Bianca necesitaba lo mejor porque era quien mejor representaba el apellido Bellini. A mi padre le parecía una decisión práctica. Con el matrimonio pasaba lo mismo. Las familias Bellini y Moretti habían acordado casar a una de las hijas Bellini con el heredero Moretti mucho antes de que alguna de las dos supiera qué era el amor. Todos daban por hecho que esa hija sería Bianca. En cambio, dejó clarísima su postura. Prefería conservar su libertad y su imagen pública intachable a convertirse en la señora Moretti. Así que Luca eligió a la otra hija de los Bellini. Conocía a Luca desde hacía veinte años, pero para él siempre quedaba detrás de Bianca. Miré la pulsera de ónix negro que estaba sobre la mesa y la aparté. —Bianca puede quedarse con las dos. No voy a elegir. No quería volver a conformarme con las sobras. Nunca más.
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