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50
Lahat
Egoísta
Mujer Poderosa
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Independiente
Mafia
Alfa
Canalla (Hombre)
POV masculino
CEO/Magnate
Amigos de la Infancia
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Kwento at Setting

52
Drama Familiar Total×
Lahat
Reconquista Desesperada
Arrepentirse
Dejar en ridículo
Cuenta Regresiva
Infidelidad
Matrimonio
Venganza
18+
Seducción
Karma
Castigo al Infiel
Liarse con alguien
Drama Familiar Total
Drama Familiar
Despertar
Encuentro Amoroso
Fingimientio de Muerte
Ambiente Laboral
Desarrollo Femenino
Embarazo
Persecución por Amor
Amor Prohibido
Sistema
Reconciliación
Redención
Origen de Familia
Diferencia de Edad
Acoso
Matrimonio por Sustitución
Crimen
Crush Mutuo
Viaje en el Tiempo
Dentro de la Novela
Telepatía
Matrimonio por Contrato
Aventura
Vida Escolar/Campus
Transmisión en Vivo
Amor Forzado
Descubrimiento de una Infidelidad
Apocalipsis
Solidaridad
Amigas Divorciadas
Desafiar Destino
Maldición
Matrimonio antes del Enamoramiento
Mundo del Entretenimiento
Romance Fantástico
Ventaja Especial
amado/a por todos
Misterio/Detective
Escape de la Boda
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Tema

20
Lahat
Giro Inesperado
Romance Amargo
Satisfacción/Poder
Melodramático
Renacido
De Perdedor a Ganador
Lazo Familiar
historia de la muerte
Dulce Romance
Dulce y Doloroso
Obsesivo
Inspirador
Sanador
Crush
Comedia
Bizarro/Peculiar
Múltiples Perspectivas
Complejo/Intrigante
Enfermizo/Retorcido
Apasionante
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Mga Maiikling Kuwento at Nobela Drama Familiar Total

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El cachorro equivocado - undefined nobela & mga-kwento
Ding
Llevé a Nico, mi cachorro de tres meses, a la manada de mi compañero para la Reunión de la Luna. La manada Blackwood vivía oculta entre los espesos pinares del norte, lejos de las miradas de los humanos. Margaret Bailey era la Luna de la manada Blackwood y la compañera del anciano Alfa, que apenas salía de su guarida. En la casa comunal, su palabra era ley. Mientras mi cachorro dormía, mi sobrina, Raven Blackwood, junto con sus amigas, se lo llevó al segundo piso de la casa comunal y lo arrojó por la ventana. Mi cachorro murió justo delante de mí. A causa de esto, perdí la razón, lo que me llevó a transformarme e intenté llevarlo con el sanador de la manada. Pero ya era demasiado tarde. La vida de mi pequeño se esfumó poco antes de que llegáramos. Como mi sobrina aún era menor de edad según las leyes de la manada, apenas tuvo que afrontar las consecuencias de sus actos. El Consejo ordenó a su familia pagar ochocientos mil dólares como compensación de sangre. Pero mi cuñada, Seraphine Stone, lloró, gritó y me acusó de querer destruir el futuro de su linaje. Ese día lloré hasta sentir que me habían arrancado el corazón a zarpazos. Lo único que quería era justicia. Pero mi compañero, Damien Blackwood, y la Luna, Margaret Bailey, solo me gruñeron: —¡Raven también es solo una cachorra! ¿De verdad vas a arruinar su futuro solo porque tu hijo murió? Nunca obtuve la venganza que buscaba y necesitaba. Por lo que, al final, el dolor y el odio me terminaron vaciando y, ese invierno… morí con el corazón destrozado. Cuando volví a abrir los ojos, estaba de regreso en el día de la Reunión de la Luna. Recordando todo lo que había sucedido, esta vez, llamé de inmediato a mi manada natal y les pedí que se llevaran a mi hijo. Sin embargo, mi sobrina volvió a arrojar a un cachorro por la ventana del segundo piso.
La Bolsa de Sangre de la Familia - undefined nobela & mga-kwento
Lara Dimson
La mañana en que cumplí dieciocho años, me desplomé en el centro de curación de la manada después de donar sangre por nonagésima novena vez a mi hermana gemela, Maeve. Maeve estaba bajo una maldición desde que nació, y mi sangre la mantenía bajo control. Nuestro vínculo desde antes de nacer había sido lo único capaz de contener aquella magia oscura. Cuando desperté, la sanadora me dijo que había desarrollado anemia aplásica, una enfermedad rara que impedía que mi médula ósea produjera suficientes células sanguíneas. Años de donaciones constantes terminaron por deteriorar mi organismo, y mi loba, Aurora, estaba demasiado débil para combatir la enfermedad. Fui a contárselo a mi familia con la esperanza de que esta vez todo fuera distinto, pero los encontré en la pastelería mientras encargaban un pastel de cumpleaños personalizado en el que solo aparecería el nombre de Maeve. Olvidaron mi cumpleaños, a pesar de que éramos gemelas y nacimos con apenas cinco minutos de diferencia. Al principio, recibía cariño y elogios por mi sacrificio. Con el tiempo, donar sangre se convirtió en una obligación que todos esperaban que cumpliera. Mi familia ya había elegido a Maeve en lugar de a mí una y otra vez. Esta vez decidí elegirme a mí misma. Me quedaban dos semanas para irme a escondidas de la casa de la manada y salir de sus vidas. Dos semanas para prepararlo todo en silencio mientras ellos seguían sin sospechar nada. Creerían que por fin había aprendido que mi lugar era ser la reserva de sangre de Maeve. Pero jamás sospecharían que contaba los días para desaparecer de sus vidas para siempre. Para entonces, ya sería demasiado tarde.
La boda que me arrebató - undefined nobela & mga-kwento
Michelle
Cuando sonaron las campanas de la boda, mi prometido, Adrian Moretti, había desaparecido. Era el Don de la familia Moretti y el hombre al que había amado durante siete años. Según la tradición de los Moretti, ese día debía ser reconocida como la esposa del Don. En cambio, estaba sola frente al altar. Al mismo tiempo, mi madre envió un video al chat familiar. En él, Adrian se arrodilló en el salón de banquetes contiguo y deslizó mi anillo en el dedo de mi hermana gemela, Livia Vale. Los familiares estallaron en aplausos. Mi padre sonreía a su lado. Livia lloraba apoyada en el hombro de Adrian, mientras él la consolaba como si siempre hubiera sido la novia. Me quité el velo, dispuesta a exigir una explicación, cuando mi madre me mencionó en el chat. "Elena, Livia es tu hermana. Siempre ha sido delicada y siempre ha cedido ante ti. Déjale esto solo por esta vez." La llamé con las manos temblorosas. —¿Por qué todos me ocultaron esto? —Porque tú y Livia han peleado desde que eran niñas. Si te lo hubiéramos dicho antes, habrías armado un escándalo. ¿Y si volvía a cortarse? —Tú estás sana. Más adelante podrás casarte. —Somos una familia. No armes un escándalo por un hombre. Sostuve el teléfono sin poder pronunciar una sola palabra. Así que no solo podían regalarle mi boda. También podían sacrificarme a mí por ella. En ese momento, rompí todo vínculo con ellos.
Siete días antes de perder a mi loba - undefined nobela & mga-kwento
Eirlys
Cuando la sanadora me diagnosticó una descomposición terminal de mi loba, un misterioso Sistema apareció en mi camino. Me prometió una salud de hierro y una segunda oportunidad si lograba conquistar el amor romántico o filial de tan solo cuatro poderosos machos de la manada. Sin embargo, durante cinco largos años, fracasé rotundamente. Todos ellos entregaron su ciega devoción a la misma Omega: la frágil y manipuladora Chloe. Tras ser incriminada injustamente de haber ordenado un brutal ataque de marginados en su contra, mis propios objetivos me miraron con repulsión absoluta y profundo desprecio. Caleb, mi hermano de sangre, me expulsó de casa con extrema crueldad. Julián, el sanador oficial, desestimó por completo mi agonía, y Víctor, mi compañero de la infancia, me deseó la muerte en absoluto silencio. Tal como ellos tanto anhelaron, el plazo se venció y mi loba comenzó a apagarse lentamente. Pero cuando la muerte finalmente vino a reclamarme y decidí marcharme hacia la verdadera libertad, fueron ellos quienes cayeron destrozados de rodillas, rogando desesperadamente entre lágrimas y lamentos que no los dejara atrás jamás.
La verdadera princesa de la mafia - undefined nobela & mga-kwento
Ginger
Era la hija de un Don de la mafia. El día que conocí a Ethan, él se enamoró de mí a primera vista. Cuando encontré en su bolsillo el recibo de una lujosa boutique, él se justificó: —Es un regalo para la esposa de otro capo. Hay que hacer las cosas bien en este negocio. Le creí. La segunda vez, encontré en su auto un arete que no me pertenecía. Su amigo me aseguró que era de su novia y que no debía darle tantas vueltas. Luego vino una tercera vez, una cuarta… Siempre que descubría algo, alguien tenía una explicación perfecta. Sin embargo, a la décima vez, saqué una caja de preservativos de debajo de la cama y se la agité frente a los ojos. —¿De quién es? Nosotros nunca hemos usado esta marca. Dejó de anudarse la corbata. Con un suspiro de cansancio, hizo una llamada. —Miller, ¿dejaste una caja de condones la última vez que te quedaste en el apartamento? Al otro lado de la línea, mi hermano respondió de inmediato: —Sí, me preguntaba dónde la había dejado. Lo siento por eso. ¿Mi hermana está dudando de ti otra vez? Enseguida, mi cuñada, quien además era mi mejor amiga, tomó el teléfono para sermonearme: —Michelle, la confianza es la base de cualquier relación. No puedes seguir dudando de Ethan. ¡Si no eres capaz de confiar, entonces no te cases! No des por sentado su amor. Al terminar la llamada, Ethan extendió las manos con gesto de fastidio. —Michelle, ¿podemos dar esto por terminado? Es la décima vez. Como dijo tu cuñada, si no puedes confiar en mí, entonces no... —Exacto —asentí—. No nos casemos. Él jamás habría podido adivinar que esa caja de condones no le pertenecía a nadie más; yo misma la había comprado y la había escondido ahí a propósito. Ese simple objeto expuso la vil podredumbre detrás de nuestro supuesto amor.
Le Dieron Mi Habitación A Su Hija Elegida. - undefined nobela & mga-kwento
Heliotropo
El día que nos mudamos a nuestra nueva casa y mi hermana adoptiva se quedó con mi habitación, decidí marcharme. Aquella mañana, mamá compartió el plano de la casa en nuestro chat familiar. Había tres dormitorios: uno para mis padres, otro para mi hermano mayor y el más amplio y luminoso llevaba la etiqueta «Cuarto de Sophie». Mi nombre no aparecía por ningún lado. Diez años antes, el padre de Sophie se había ahogado mientras intentaba salvar a mi hermano. Desde entonces, mi familia consideraba cada sacrificio como una deuda que yo estaba obligada a saldar con ella. Cuando pregunté dónde se suponía que dormiría, mi madre apenas dudó: —Pronto te irás a hacer un posgrado. Darte una habitación sería un desperdicio. De inmediato, volvió a centrar toda su atención en Sophie, ayudándola a elegir unas cortinas de color rosa. Mi hermano cargaba sus muebles nuevos, mientras mi novio, con quien llevaba tres años, armaba una estantería para sus libros. Me senté sobre una caja de mudanza y, finalmente, lo comprendí: no se habían olvidado de mí. Habían decidido que Sophie merecía mi habitación, mi familia e incluso al hombre que debía amarme. Como para ellos ya no había lugar para mí en aquella familia, opté por darles exactamente lo que querían. Abrí el contrato de investigación confidencial en mi teléfono y lo firmé. Diez años. Ni una sola visita a casa. Dentro de diez días, desaparecería de sus vidas para siempre.
La hija que nunca quisieron - undefined nobela & mga-kwento
Hyacinth
En la manada Moonstone, cada hija recibía dos piedras lunares tras su primera transformación. Cuando encontraba a su compañero, esas piedras se engarzaban en brazaletes de unión a juego. Dos semanas antes de que mi hermana gemela Selena y yo celebráramos nuestras ceremonias de unión, mi hermano llegó a casa con una caja de terciopelo negro. En su interior había un par de brazaletes de platino engarzados con cuatro piedras lunares. Las cuatro le pertenecían a Selena ahora. Ella rompió a llorar. Mamá la estrechó en un abrazo, mientras papá le advertía a Tyler que toda la familia Grey iría tras él si alguna vez lastimaba a su preciosa niña. Nadie vio ningún problema. Miré la mano vacía de mi hermano. —¿Dónde están las mías? Noah parpadeó. —El diseño de Selena necesitaba cuatro piedras, así que usé las tuyas. De todas formas, a ti no te importan las tradiciones. Mamá me interrumpió antes de que pudiera responder. —Solo son brazaletes. Tú ganas buen dinero, así que cómprate otro par. No le arruines el momento a tu hermana. Mientras se reunían alrededor de Selena, finalmente lo entendí: Cuando hablaban de su hija, nunca se habían referido a mí. Bien. Podían quedarse con la familia que habían elegido. Se acabó suplicar por un lugar en ella.
Entregué Mi Vida a Mi Hermano - undefined nobela & mga-kwento
Wayne Wyeth
Desde que nací, mis padres me mantuvieron conectado a un Sistema de Transferencia de Dolor. Por culpa de esa cosa, crecí con el cuerpo cubierto de cicatrices. Mi hermano mayor, Dylan Jeater, tenía albinismo e hidroa vacciniforme. Su enfermedad era tan grave que no podía exponerse a la luz. Los médicos aseguraron que solo viviría hasta los dieciséis años. Pero Dylan siempre había sido muy travieso. Se escapaba de casa para jugar afuera y, con el tiempo, las llagas terminaron cubriéndole el cuerpo. Mi padre, Robert Jeater, trabajó día y noche hasta reunir el dinero necesario. Después pagó una fortuna por dos brazaletes del Sistema de Transferencia del Dolor: uno para Dylan y otro para mí. Durante seis años, cada vez que mi hermano se exponía al sol, todo su dolor pasaba a mi cuerpo. Mi madre, May Jeater, solía abrazarme con cariño mientras me curaba las heridas. —Chester, perdóname —me pedía con dulzura—. Solo quiero que Dylan sea feliz durante el tiempo que le queda. Espero que puedas entenderlo. En la víspera de Año Nuevo, mis padres llevaron a Dylan a pasear. Aquel día el sol pegaba con fuerza. Apenas salimos de casa, me aparecieron ampollas por todo el cuerpo. El dolor fue tan intenso que no pude contener un grito. Dylan se arrancó el brazalete y empezó a llorar. —¿Te duele? ¡Está bien! Si tanto te duele, desactiva la transferencia y déjame morir del dolor —me gritó entre sollozos—. De todos modos, solo viviré hasta los dieciséis. Voy a morir tarde o temprano. Sin la protección del brazalete, su cuerpo sufrió quemaduras graves y perdió el conocimiento. Mamá me empujó con tanta fuerza que caí al suelo. —¡Dylan soportó todos esos años sin quejarse ni una sola vez! —me gritó, cegada por la rabia—. ¡Tú solo llevas seis años cargando con su dolor y ya no aguantas! ¡Él solo vivirá hasta los dieciséis! ¡¿Acaso está mal querer que sea feliz durante los pocos años que le quedan?! Papá cargó a Dylan en brazos. —Tampoco quiero verte sufrir —aseguró sin mirarme—, pero el dolor solo puede transferirse entre hermanos biológicos. Después, los dos corrieron con Dylan al hospital. Cuando se fueron, recogí del suelo el brazalete que mi hermano había tirado. Lo sostuve entre las manos y, en ese momento, el mío vibró en mi muñeca. Bajé la mirada. La pantalla se había encendido y mostraba un mensaje: «¿Desea transferir los años de vida que le quedan al usuario vinculado?». Sin dudarlo, presioné «Confirmar».
Prefirieron a mi hermana, y se arrepienten - undefined nobela & mga-kwento
Madam Fenghuo
El día en que la familia dividió sus negocios, todo cambió. Todos se reunieron alrededor de mi hermana gemela para ayudarla a elegir. Mi hermano tenía los ojos puestos en las operaciones portuarias de Cagliari. —Por supuesto que deberíamos ir primero a Cagliari. También tengo un club allí, así que puedo ayudarte. Umberto le ofreció el control de su red médica. —Ven a trabajar conmigo en el sector de la salud. Te enseñaré cómo funciona y, en dos años, tendremos el dinero de la familia circulando por negocios legítimos. Ellos discutieron de un lado a otro hasta que mis padres se rieron de la escena. —Beth, con ellos ayudándote, podemos estar tranquilos. Encargarte de los asuntos de la familia te queda perfecto. Yo permanecí a un lado, observándolos con los puños apretados. Nadie parecía darse cuenta de que mi hermana y yo acabábamos de terminar nuestros estudios en el extranjero. Umberto se acercó y me revolvió el cabello. —Adele, todavía tienes mucho que aprender. Cuando Beth haya tomado su decisión, solo tienes que seguirnos. Mi hermano añadió despreocupadamente: —Solo busca un trabajo que te permita pagar tus cuentas. Déjanos los negocios de la familia a nosotros. No dije nada. Sentía que el corazón me latía con fuerza. Siempre había sido así. Incluso cuando éramos pequeñas y repartían dulces, mi hermana siempre recibía el más grande y llamativo. Mi hermano le quitaba el envoltorio y Umberto corría a llevárselo a la boca. Yo era la que terminaba tirando el envoltorio. Nunca me tocaba ni una migaja. A estas alturas, ya debería estar acostumbrada. Como a ninguno de ellos le importaba, ya no iba a seguirles el juego. Reservé un vuelo al lugar más lejano que pude encontrar. Desde ese día, fuimos unos desconocidos. Como si nunca nos hubiéramos conocido.
Coronaron a mi gemela, así que me aparté de la mafia - undefined nobela & mga-kwento
TJ
Dentro de la familia Bellini, cada principessa recibía una piedra preciosa al nacer. Al cumplir dieciocho años, el Don la incrustaba en su corona de iniciación, lo que le otorgaba poder y protección del apellido Bellini. La semana pasada, mi hermana gemela, Bianca, y yo cumplimos dieciocho años, así que mi hermano nos trajo nuestras coronas. La corona de Bianca brillaba con dos diamantes. —¿Por qué ella tiene mi diamante? —pregunté. Marco se encogió de hombros. —Bianca quería más brillo. Luego, mi hermano me entregó una corona antigua de la bóveda familiar. Estaba ennegrecida y le faltaba la mitad de sus piedras. Mi madre suspiró. —Sigue siendo una corona Bellini, Elena. No eches a perder la iniciación solo por una pieza de joyería. Toda mi vida he cedido una y otra vez a beneficio de Bianca. Imaginé que la iniciación al fin demostraría que también pertenecía a esta familia. En cambio, me borraron del mapa una vez más. Mi celular vibró por un mensaje sobre el último plazo para solicitar el ingreso al MIT. Esta vez, le di a «Aceptar». Si los Bellini no tenían un lugar para mí, dejaría de sacrificarme por pertenecer a ellos.
Renací por la venganza de mi bebé - undefined nobela & mga-kwento
Peachy
Llevé a mi hijo recién nacido al complejo de la mafia de mi esposo para su bautizo, donde Bianca, su sobrina de diez años —la pequeña princesa mimada de la familia—, empujó el cochecito directamente hacia la zona más profunda de la piscina. Mi hijo se hundió hasta el fondo, mientras el tintineo de las copas de champán ahogó sus últimos intentos por sobrevivir. Me lancé al agua como una loca, pero no pude hacer más que sacar un cuerpecito frío, ya sin vida. Como Bianca era «sangre de la familia», el asesinato fue considerado un trágico accidente y mi suegro, el Don, me entregó una tarjeta negra sin límite a modo de «compensación» Pero yo no quería dinero. Quería a mi hijo. ¡Quería a mi Nico! Caí de rodillas y le supliqué a mi esposo, Matteo, que vengara a nuestro bebé. Pero él se limitó a abrazar a su sobrina, que lloraba con fingido desconsuelo, y me miró con unos ojos sin vida. —Mandy, ella solo es una niña. ¿Vas a destruir una vida por un error? Al negarme mi venganza, me consumí lentamente en nuestro ático durante aquel largo invierno, muriendo como una mujer destrozada. Cuando volví a abrir los ojos, había regresado al día del bautizo. El brazo de mi esposo rodeaba mi cintura y sus besos ardientes recorrían mi cuello. —Nuestro niño recibirá la bendición del sacerdote hoy. Lo aparté de inmediato y llamé a mis guardaespaldas personales, a quienes les ordené que llevaran a mi hijo, sano y salvo, a la finca de mi familia. Pero más tarde, ese mismo día, un pequeño cuerpo volvía a flotar en la piscina.
A tres mil millas de distancia - undefined nobela & mga-kwento
Eternity
Cuando mis padres se divorciaron, sus abogados redactaron un acuerdo de custodia. Mi hermana y yo viviríamos con cada uno de ellos por separado y cambiaríamos de casa al comienzo de cada año escolar. El cambio se hacía cada agosto en La Serata, el restaurante de la familia Moretti. Cada año, mis padres discutían por quién pasaría más tiempo con Sofía. —Ven conmigo a St. Barts para Día de Acción de Gracias —insistió mamá. El rostro de papá se endureció. —Sofía estará conmigo este año. Ella pasará las fiestas conmigo. Mamá sacó su calendario. —El año pasado me la dejaste diecinueve días más. Voy a recuperar esos días. Todos y cada uno de ellos. —Dos de esos días fueron noches de escuela. No cuentan. Sofía apoyó la barbilla en una mano y les dedicó una sonrisa indefensa, como la de una princesa abrumada por tanta devoción. —Si tan solo hubiera dos yo... Media hora después, mis padres llegaron a un acuerdo y reservaron el viaje juntos. Solo entonces Sofía me miró. —¿Y Emilia? Papá tomó su vaso de agua y desvió la mirada, como si yo no estuviera allí. —Ella no es mi responsabilidad este año. Mamá finalmente sostuvo mi mirada. —El grupo hotelero cerrará una adquisición el próximo mes. No tengo tiempo para esto. St. Gabriel todavía tiene habitaciones disponibles en el internado para estudiantes de último año. Te quedarás allí. Ellos acababan de contar cada hora que Sofía había pasado lejos de ellos. Cuando se trataba de mí, podían entregarse un año entero sin siquiera pestañear. Debajo de la mesa, alisé la servilleta que había estrujado entre el puño. Mi celular se iluminó. "Señorita Harper: Su expediente le permite optar por varias de las mejores universidades de la Costa Este. La beca de investigación del Instituto Westbridge también sería una excelente opción. ¿Cuál es su primera elección?" Miré California al otro lado del mapa y escribí mi respuesta. "Westbridge". Tres mil millas deberían ser suficientes para alejarme de mi familia para siempre.
Cuando al fin me extrañaron, yo ya no estaba - undefined nobela & mga-kwento
Michelle
La noche de las decisiones universitarias, toda mi familia se reunió alrededor de mi hermana gemela, Lily. Mi hermano Ethan abrió un mapa de Boston y comparó la distancia entre el dormitorio de ella y su campus. Ryan, mi mejor amigo de la infancia, renunció a su plaza en McGill porque Lily había admitido que le daba miedo empezar la universidad sin alguien conocido cerca. Mis padres no podían estar más felices. Ahora Lily siempre tendría a alguien dispuesto a cuidarla. Les tomó casi toda la noche recordar que yo también tenía una decisión que tomar. —Nora siempre ha sido la independiente de la familia —dijo mamá, tomando la decisión por mí sin siquiera levantar la vista—. Puede ir a UMass Boston. Está cerca de Lily, así que podrá ayudarla los fines de semana. Nadie preguntó qué universidades me habían aceptado. Nadie sabía que todavía tenía una oferta de Escocia esperándome en la bandeja de entrada. Si ellos nunca habían planeado dejarme tener una vida propia, entonces yo ya no les debía explicaciones sobre ella. Pensando en esto, aparté mi laptop de ellos y acepté mi plaza en la Universidad de Edimburgo. Por una vez, elegí el lugar más alejado de todos ellos.
Hizo que la manada le diera el Luna - undefined nobela & mga-kwento
Tangle H
Durante la ceremonia de coronación de la Luna, el Alfa Lucas anunció que había sentido la presencia de dos compañeras. Una era yo, mientras que la segunda era, nada más ni nada menos que: Mia, mi hermana gemela. Por ello, propuso que toda la manada votara para elegir quién sería la futura Luna. Él fue el primero en votar por Mia. Incluso mi madre, que votó justo después de él, también por ella. Cuando terminaron de contar los votos, yo tenía cero. Pero Lucas me llevó aparte. —Nora, mi amor, sigues siendo mi compañera destinada. Es solo que la loba de Mia es demasiado débil. Ella necesita el título de Luna más que tú. No armes una escena. Cuando ella se estabilice, tú seguirás siendo mi única compañera unida por el vínculo. Sonreí con frialdad y cerré nuestro vínculo de apareamiento. Ya ni él ni su manada valían la pena como para que me quedara.
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