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34
All
Mujer Poderosa
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Mafia
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Amigos de la Infancia
Rompehogares
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Sin Sentimientos
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Vampiro
Calculador/a
Protagonista Animal
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Identidades Múltiples
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Íncubo
Hombre Bestia
Elfo
Yerno
Forense
Estudiante Pobre
Piloto
Celebridad
Influencer
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Plot & Setting

31
Seducción×
All
Arrepentirse
Seducción
Liarse con alguien
18+
Encuentro Amoroso
Infidelidad
Cuenta Regresiva
Venganza
Matrimonio
Karma
Drama Familiar
Despertar
Desarrollo Femenino
Ambiente Laboral
Amor Prohibido
Reconciliación
Redención
Sistema
Acoso
Crimen
Telepatía
Transmisión en Vivo
Matrimonio por Contrato
Viaje en el Tiempo
Amor Forzado
Solidaridad
Aventura
Apocalipsis
Maldición
Mundo del Entretenimiento
Ventaja Especial
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Themes

12
Giro Inesperado×
All
Giro Inesperado
Melodramático
Renacido
Lazo Familiar
historia de la muerte
Dulce Romance
Obsesivo
Inspirador
Sanador
Crush
Múltiples Perspectivas
Apasionante
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Giro Inesperado Seducción Short Stories & Novels

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Un Tecito Para No Dormir - undefined novels & stories
Hombre Sucio
—No, no metas la lengua... En el reducido espacio del asiento del copiloto, aquel hombre fornido me sujetó firmemente por los tobillos y me dobló las piernas con facilidad hasta dejar expuesta mi intimidad empapada. Jadeaba; su aliento ardiente me hizo estremecerme toda: —Te lo suplico... No. Eres mi cuñado... Dominado por el deseo, ignoró mis súplicas; se pasó la lengua por los labios y bajó la cabeza...
Más que una Muñeca de Silicona - undefined novels & stories
Erosi
Entrada la noche, me encontré con la hija del dueño en la tienda de artículos eróticos, con la luz apenas encendida. Se estaba complaciendo a sí misma. Tenía los ojos vendados, las piernas abiertas sobre el sillón tántrico, cada una apoyada en un brazo del sillón, perdiéndose en el placer. Hasta que el sillón falló. Se retorció hasta ponerse colorada, incapaz de soltarse, y tuvo que pedir ayuda. —Ayúdame... Me agaché y pasé los dedos por sus muslos, sus pantorrillas y la cara interna de sus muslos. —No te muevas. Este sillón es complicado. Necesito revisarlo bien primero. —Por... por favor. La observé ir del pudor al deseo, hasta que se quebró y dejó de luchar. —Dámelo. Dame todo lo que tienes. En ese instante, desde afuera llegó el sonido del dueño al abrir la puerta. La empujé detrás de los estantes. Ahí descubrí una muñeca de silicona idéntica a ella.
La Cura A Mi Calentura - undefined novels & stories
Héctor Cerrajas
—Sé buena y ponte en cuatro. La terapia de apoyo ya no es suficiente; tengo que ayudarte yo mismo. Soy la más bonita de la universidad y tengo una adicción. Después de dejarlo seco, mi novio, Iván, empezó a temer que mi adicción me llevara a serle infiel, así que me mandó con el médico del campus para que me curara. Nunca imaginé que el tratamiento de ese médico fuera tan raro. Al final hasta se bajó los pantalones y sentí algo duro y caliente que se me clavaba por detrás...
Mi jefe frío es mi fan secreto - undefined novels & stories
Liora Z
El infeliz de mi jefe, Cassius, destrozó mi cuadro frente a todo el mundo y sin una pizca de piedad. Necesitaba desahogarme con urgencia, así que hice lo más sensato: me abrí de piernas luciendo mis medias de rejilla, me tomé una foto bien provocativa y se la mandé a mi sugar daddy por un sitio privado. El mensaje que le adjunté decía: «¿Tu ama tiene que ponerte el pie encima para que obedezcas? Tócate pensando en mí, ahora mismo». Al levantar la vista, me di cuenta de que Cassius —que siempre parecía un témpano de hielo incapaz de sentir nada— estaba tragando saliva con dificultad. Ya no tenía ni una gota de esa compostura impecable de hombre en traje; es más, ¡tenía las orejas completamente rojas! Movida por la curiosidad, le eché una mirada disimulada a su teléfono. Mierda. Ahí estaba mi foto. Mi maldita foto subida de tono iluminaba toda su pantalla. Un escalofrío helado me recorrió desde la punta de los pies hasta la columna. El pánico me paralizó tanto que no me di cuenta de que, en mi propio celular, mi pulgar acababa de presionar el botón de videollamada.
Dominado Por La Esposa De Mi Profesor - undefined novels & stories
Benito Camelier
—No pasa nada si no sabes... te enseño paso a paso. Fui de visita a casa del profesor Blanco, pero la esposa del profesor, guapa y coqueta, no podía dejar de coquetear conmigo con la mirada. Hasta se pegó a mí para enseñarme de la mano cómo cocinar. Su cuerpo suave y redondeado se pegó al mío, y casi sentí una reacción. Pero lo que no esperaba era que la señora Silvia sonriera de manera coqueta y, frente al mismísimo profesor Blanco, se atreviera a...
Inseminación Corporativa - undefined novels & stories
Leep
—Sigue, no pares. Hazla gritar, quiero escucharla. Esa noche, ya tarde, en la recámara, le hice trizas el fino y delicado camisón de seda a la esposa del jefe. No llevaba nada debajo. Ese cuerpazo de metro setenta se estremecía bajo mis manos, y sus piernas blancas y esbeltas se me enroscaban a la cintura con fuerza, casi sin querer, mientras seguía con el celular en la mano y la llamada del jefe en altavoz. Atrapada entre la vergüenza y un placer arrollador, se aferraba a las sábanas, indefensa, mientras gemía mi nombre sin darse cuenta. Justo cuando, con mi miembro tan duro que me dolía en la mano, lo alineaba con su sexo empapado, a punto de embestirla con fuerza, alguien abrió la puerta de la recámara.
Lechita Caliente - undefined novels & stories
Señor Calabazón
Fui al departamento de mi jefe, Brayan Quintanilla, para trabajar como nodriza, pero la leche que me goteaba de los pechos me dejó la blusa hecha un desastre. Me apresuré a intentar limpiarla, pero solo empeoré las cosas. Terminé con manchas de leche por todo el cuerpo y Brayan no podía apartar la mirada. Aquella mirada ardiente me provocó una reacción vergonzosa. Estaba sin fuerzas en el baño, tratando de aliviarme sin conseguir calmar el deseo, cuando Brayan apareció frente a mí y me agarró los pechos suaves entre sus manos. —El bebé no se terminó la leche, así que yo me encargo. Dicho eso, me tomó el pezón con la boca.
Un Polvo en Familia - undefined novels & stories
Señor Calabazón
Mi cuñada pensaba que yo estaba ciego y por eso nunca le importó mostrar su cuerpo delante de mí. Pero nunca imaginé que me pediría que la ayudara a sacarse algo que tenía dentro. Le palpé el cuerpo a mi cuñada y, al final, guiado por ella, terminé por hundir los dedos en su intimidad húmeda y caliente, hasta tocar el pedazo roto del pepino. Nadie lo sabía, pero yo ya había recuperado la vista.
La Deliciosa Amiga De Mi Hija - undefined novels & stories
Mangonel
—Papacito, ¿no tienes algo largo y duro por ahí? ¿Me lo prestas un ratito...? En pleno paseo de primavera con mi hija, su mejor amiga se me acercó de pronto, con las mejillas encendidas, a pedirme esa clase de cosa. Estaba sentada en el pasto frente a mí, y abrió las piernas de par en par. —Hay bichos en el pasto y se me metieron por la falda, qué picazón... Papacito, ¿no tienes un palito por ahí? Ráscame poquito, por favor. Al ver ese cuerpo voluminoso y tentador, esos muslos blancos como nieve, se me encendió la sangre. Aproveché que mi hija no estaba viendo y me bajé los pantalones. —¿De qué te va a servir un palito? Aquí te va algo mejor.
Construyendo Un Quinteto - undefined novels & stories
Mangonel
—¡N-no! ¡Cuatro son demasiados! ¡No voy a aguantar! En el autobús nocturno, los cuatro compañeros de obra de mi esposo me sujetaron contra el asiento y me abrieron las piernas a la fuerza. El compañero que estaba frente a mí sacó el cinturón y azotó con fuerza mis nalgas firmes. —¡Abre las piernas! Los cuatro nos vamos a dar gusto contigo. Después, me jaló las bragas empapadas.
La Ninfa de la Carretera Maldita - undefined novels & stories
Mangonel
—Déjeme ver quién la tiene más grande, usted o mi novio. Mientras manejaba el tráiler por la carretera de la sierra, una pareja joven me pidió que los llevara. La mujer se veía tan provocadora que no pude contenerme y se me marcó el bulto. Para mi sorpresa, resultó ser tan atrevida que quería medírmelo con la mano para ver qué tan grande la tenía. Y lo que más me encendió fue que el novio quería que ella me pagara el aventón con su cuerpo.
Bebiendo La Cura Viscosa De Mi Deformidad - undefined novels & stories
Mangonel
—¿Por qué tienes un bulto ahí abajo? No se parece en nada a lo mío. Lucy, mi vecina de dieciocho años, me miraba con curiosidad esa parte del cuerpo. Había algo en su mirada que delataba un deseo, aunque ella no entendiera lo que estaba sintiendo. Yo fingí no entender. —¿Dices que no se parece? Enséñame cómo es el tuyo. No esperaba que lo hiciera sin dudarlo; de pronto, se bajó su minifalda blanca y me mostró su piel blanquísima. —Mira, aquí yo estoy plana, no tengo nada.
Puse A Madre E Hija En Cuatro Ruedas - undefined novels & stories
Mangonel
—Hay algo duro aquí abajo que me está picando. En el auto de la escuela de manejo, para enseñarle a manejar a mi ahijada, hice que se sentara en mis piernas para guiarla personalmente. Pero apenas encendimos el motor, el auto se nos apagó y la carrocería dio un brinco muy fuerte. Esos amortiguadores de mi ahijada se hundieron profundamente en mi entrepierna. Lo que terminó por acelerarme el pulso fue notar que Camila solo llevaba puesta una minifalda cortísima que no le cubría nada.
El Cuidador De Maduras - undefined novels & stories
Nájera Testa
—Aaaaahhhh... Don Alejandro, mi vecino, tenía que irse de viaje de trabajo durante dos días y me encargó cuidar a su joven esposa, Martha Castañeda. Jamás imaginé que ella se descuidaría tanto conmigo. Vestida con un camisón ligero, dormía profundamente en la cama; su cuerpo desnudo y blanco quedaba a la vista y se movía al ritmo de su respiración. No pude contenerme. Extendí la mano hacia ella mientras dormía y acaricié su cuerpo sensual. Se estremeció ante mi contacto, pero no despertó del todo; en cambio, se fue excitando más y más con cada roce y arrimó su cuerpo al mío. Sin poder contener más las ganas, acerqué aquello que ya estaba duro y lo rocé entre sus piernas...
Conejita Fiu Fiu - undefined novels & stories
Don Bajo
—Ah... don José... Ayúdeme... Se aprovecharon de mí... Una noche, mientras hacía guardia en la caseta de vigilancia, me encontré por sorpresa con la mujer más bella de la fábrica, que venía con la ropa desarreglada. La mujer temblaba entre mis brazos mientras jadeaba, y me pidió que le sacara una cosa que tenía adentro. La parte baja de su cuerpo, suave y al descubierto, se rozaba una y otra vez contra mi pantalón mientras yo le manoseaba el cuerpo y le abría las piernas. Ese maravilloso espectáculo, que usualmente solo veía de noche a través de las cámaras de seguridad, ahora estaba frente a mis ojos. —Deja de usar esa cosa; aquí tengo algo que te va a encantar, ¿lo quieres?
El Hueco Que Dejó Papá - undefined novels & stories
Mangonel
—Me pica muchísimo. Mi papá salió, ayúdame a rascarme con la cuchara. En la mesa, la hija de mi amigo había comido demasiados ostiones; las hormonas se le alborotaron y el deseo se le desbordó. Llevaba una minifalda; sus piernas se abrieron hacia mí, dejando ver su tentador calzoncito blanco. Llevaba años sin estar con una mujer, y al ver la intimidad ligeramente hundida de la jovencita sentí que el cuerpo me traicionaba. Me desabroché el pantalón, saqué mi hombría y la agité frente a ella. —¿Qué tanto te va a ayudar una cuchara? Ráscate con esto.
Enferma con adicción al sexo - undefined novels & stories
Mangonel
—¡No, ahí ya no cabe más! Tirado en la cama de hospital, con las nalgas pálidas al aire, el doctor me examinaba por mi problema de adicción sexual. Pero parecía más bien estar jugando conmigo. Sus manos no paraban de acariciar mis glúteos, hasta que introdujo un dedo en mi interior. Cuanto más le suplicaba, más excitado parecía ponerse. No pudiendo soportarlo, volví la cabeza para mirar. ¡Ese no era el doctor, era mi profesor de la universidad! Al siguiente instante, sus movimientos se volvieron aún más violentos.
Curso de Perreo Intensivo - undefined novels & stories
Mangonel
—Profe, ¿todavía más rápido? Estaba a gatas sobre el tapete de yoga, sacudiendo el trasero como loca, mientras me amasaba los pechos sin parar con las manos. Las alumnas detrás de mí, todas a la vez, tenían los ojos clavados en mi trasero vibrante. —Muy bien, mantén ese ritmo. Ahora vamos a hacer una práctica en vivo. Entonces el profe se bajó los pantalones y se acostó debajo de mí.
Una Noche Con La Universitaria Del Vagón - undefined novels & stories
Mangonel
—Mm... me arde todo... cómo lo quiero... En el vagón de literas del tren que me llevaba de vuelta a casa para las vacaciones, la extraordinaria universitaria que dormía en la litera de abajo estaba teniendo uno de sus episodios de sonambulismo. Tenía las piernas abiertas y las caderas moviéndose sin parar, retorciéndose despacio. Hacía tiempo que quería saber qué se sentiría estar con ella. Aprovechando que en ese momento parecía perdida en un sueño erótico, me colé en su litera...
Mi Cremita Cuesta - undefined novels & stories
Mangonel
—Feli, ya no le hagas así... me estás volviendo loca... En el cuarto, Natalia tenía las piernas abiertas, con la cara encendida. El escote se le había abierto y dejaba ver una buena parte de su piel blanquita. Ya no pude soportar más y me subí encima de ella. —¿Te está volviendo loca? ¿Quieres que te ayude?
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