La Dulce Leche De Mi Suegra
Una mujer madura, con una figura envidiable y curveada, vino a buscarme para una consulta.
Ya dentro del consultorio, se acomodó de espaldas sobre la camilla. Sin dudarlo, se levantó la falda y me suplicó que le hiciera una revisión completa. En cuanto terminé de ajustarme los guantes médicos, ella se movió hacia mí con urgencia.
—Ayúdame, por favor... rápido, te lo ruego.