Lo Ayudé a Triunfar y Lo Dejé
Empecé a salir con el desgraciado de Iker Díaz, y todos creían que lo amaba más que a mi propia vida.
Cuando se metía en peleas y faltaba a clases, yo le pasaba mis apuntes.
Cuando coqueteaba con otras, yo le cubría las espaldas.
Me pasé tres años arrastrándome por él. Me desviví ayudándolo hasta que consiguió entrar a una universidad de élite, pero justo antes de que comenzaran las clases, me dejó.
Del otro lado de la línea, con la arrogancia de siempre, soltó:
—Sé que llevas años enamorada de mí, pero no haces más que estudiar. Al lado de Alicia, eres demasiado aburrida. Mejor dejémoslo aquí. Quiero estar con ella.
Todos esperaban que me derrumbara.
Miré el saldo de mi cuenta bancaria, donde acababan de depositarme cinco millones de dólares, y respondí con toda sinceridad:
—Está bien. Felicidades.
Nadie más sabía que había aceptado aquel trato sin poner una sola objeción solo porque su madre me había ofrecido demasiado dinero.
Ahora que el dinero ya estaba en mi cuenta, aunque él no me hubiera dejado, yo habría terminado con él de todos modos.