TE AMO, PERO TAMBIEN LO AMO A EL
Por un segundo, Isabella sintió que la miraba a ella, a través de los kilómetros de cable y señal satelital, directamente a la sala de su madre.
— Mi corazón está pleno —respondió Bárbara, tocándose el pecho, justo donde brillaba el collar excesivo—. Me siento muy feliz, y sobre todo… me siento muy amada. Tengo a un hombre maravilloso que me apoya en todo, incluso en mis locuras de último minuto. Esta noche es para él también.
— ¿Podemos saber el nombre?
— Ya lo sabrán —dijo Bárbara con una guiñada—. Ahora tengo que entrar, mi amor me está esperando adentro.