Sufrida
Junto a él entiendo que en la vida, no todo lo que nos sucede es bueno, pero lo importante es levantarse, sacudir lo que no nos hará bien, quedarnos con lo aprendido y seguir adelante.
Con Adam, soy Amaia Leyva. La mujer, la madre, la bailarina. Todo.
«Y me enorgullezco de ello».
Avanzamos los pocos metros que tiene el muelle, hasta llegar al borde. Adam rodea mi cintura desde atrás, se pega a mi espalda y yo recuesto mi cabeza contra su pecho. Cubro sus manos con las mías, sobre mi vientre.
Y en silencio, miramos las aguas tranquilas.