La Amante.
Quiero ir a ver la casa para asegurarme de que todo esté en buenas condiciones y retirar unas cosas.
—No te preocupes yo ire por las cosas que llevaremos a la comarca, quédate en casa, descansa. Si quieres, llevo al niño.
—Bueno hija, cualquier cosa me llamas —respondió mamá, asentí para luego alistarme, me puse un vestido largo, amarré mi cabello y decidí tomar una ruta dirigiéndome a la casa. Cuando llegué, vi que no había nadie, así que fui a la casa de los vecinos y me entregaron la llave, converse un poco y luego entré y miré la casa con nostalgia. Todo estaba en orden, desconecté todo, revisé las estufas, la nevera, y todo estaba limpio. Entré a mi habitación, intacta como la dejé. Sus