La esposa traicionada por el CEO
Piénsalo, debes ser mi esposa, solo así, cuando haya muerto, serás también la única albacea de la herencia de mi hijo, la nueva CEO de mi empresa.
Ella le mirò perpleja, estaban tan cerca, se miraron fijamente, de pronto, él le dio un beso, fue un simple roce que la hizo sentir escalofríos, el olor a sangre inundó sus fosas nasales, la puerta se abrió
—¡Señor! —exclamó Kate, mirándolos con decepción, mientras interrumpió el beso.
Marbella se alejó, tocó sus labios, tenía la mirada asustada.