Romper el guion, encontrar su luz
Solo sé que, si alguien lo desea, la opinión pública, con verdades y mentiras, puede moldearse a su antojo.
Un número desconocido me envió un mensaje:
“Lo siento, lo siento, de verdad ya sé que me equivoqué. En ese momento sabía que Diego tenía una prometida, ¡pero pensé que no se llevaban bien! Me arrepiento, me arrepiento, de verdad ya sé que me equivoqué. Lo siento, ¿puedes perdonarme? ¿Puedes hacer que Diego me perdone? ¡Yo soy inocente!”