Selene
Mientras se acercaba al lugar donde se encontraba la bestia, su corazón latía con fuerza, resonando como un tambor ceremonial.
Cuando Selene dio el primer paso hacia la imponente criatura, una oleada de adrenalina inundó su cuerpo, electrizando cada fibra de su ser. Frente a ella se erguía un mamut colossal, su figura majestuosa recortada contra el horizonte, y sus ojos, a la par feroces y desconcertantes, la miraban con una mezcla de desafío y curiosidad. Selene, consciente de la magnitud del momento, entendió que su misión no era simplemente dominar al animal, sino conectar con él a un nivel espiritual. Era un desafío que requería no solo valentía, sino tamb