Escapando del alfa Roan
Había varias versiones de lo que allí se construiría: que si otro campo de entrenamiento, una casa para guerreros, un parque, otro jardín, etcétera, etcétera, etcétera.
—¿Qué es? —pregunté con curiosidad.
—Es un sembrío de tulipanes rosados —respondió, dejándome atónita—. No es cualquier sembrío. Al parecer, el alfa mandó a importar tulipanes de las tierras sagradas, que fueron sembrados y regados con el elíxir de la vida y plenitud. Eso permitirá que los tulipanes no se mueran, sino que desprendan una semilla mágica que los haga reproducirse. ¿No es eso hermoso?