¡Eres mía, humana!
Hagamos como que la pedí, y olvida lo que acabo de decir, busca a esa poderosa loba que vi antes y tómala como tu compañera, eso resolverá el asunto de una vez y yo podre irme a encontrar el amor – le doy la espalda – espero que se mejore, Alfa Kaiven
– Amira – no me volteo a ver qué es lo que quiere, me siento demasiado dolida como para detenerme – Amira, por favor – me toma de la mano
– Deja que me vaya, solo vine a ver cómo te encontrabas, y creo que eso ya lo hice.
– ¿dije cosas que no te gustaron?
– Para nada Alfa, como una invitada en su casa se quejaría de su comportamiento, mucho menos una simple humana que no comprende nada – hago que suelte su mano de mí