EL ALFA DE HIELO Y SU LUNA SIN LOBA
no sabía que doliera de esta forma
— Claro que no, esta es tu primera vez, eres solamente mía, solamente yo voy a tocarte y hacerte el amor
Cuando el dolor cedió y dió paso al placer, el Alfa se encargó de mostrarle este mundo desconocido para Elizabeth, la hizo correrse y gritar su nombre en medio del delirio del orgasmo, había sido celestial y única su primera entrega
Angelo y Dominic, al regresar de su cena, ella se desvistió y se puso una linda pijama, el Alfa se metió a dar una ducha, quería salir y hacerle el amor a su luna, pero grande fue su sorpresa cuando la encontró dormida, él bajó la mirada hacia su despierta polla
— Ahhh... ¿Y ahora que voy a hacer? está mujercita me va a hacer