Un regalo del destino
Te he dicho que eres el regalo que me ha dado el destino, y los regalos no se desprecian- se abrazaron fuertemente- no creas nada de lo que diga esa mujerzuela, ten confianza en mí, no me creas tan estúpido para volver con una mujer como Rebeca, no podría ni que fuera la única mujer del mundo, después de haberte conocido a ti no deseo estar con ninguna otra, ninguna es comparable a ti y mucho menos una como Rebeca…
-Pero es la madre de David – insistió.
-Eso fue un accidente del destino y tú serás la madre de mis otros dos hijos, de los que vengan a continuación y de David a su vez. Así que, fin de esta discusión tan estúpida. Olvida tus resquemores y créeme, por favor. – suplicó nuevamente.