Esposa por despecho
Estoy vivo, y está mujer es mi esposa, ahora todos pueden entender que ella no puede casarse con ningún hombre, porque ya es mía, ahora quítate de mi camino.
—¡No lo harás! Si no te largas ahora, te juro que te mataré con mis propias manos, y también a tus hijos.
—¡Padre! ¿Qué dices? —exclamó Pablo atormentado, Alfredo bajó el rostro, estaba desesperado
—¡Trágate tus amenazas absurdas! No te preocupes por mis hijos, ellos ya están a mi lado, solo vine a recuperar a mi esposa, gracias por cuidarla Pablo, te estoy agradecido.