PERFECTO IDIOTA
Niños.
Esa palabra bastó para recordar al bebé que crecía en su vientre y el miedo a que saliera herido le dio una valentía que jamás hubiera creído que tenía. Empujó a su padre con toda la fuerza que fue capaz de reunir y así, en pijama, salió huyendo de su casa.
Nova caminó por horas, se había ido sin su móvil, sin un centavo en el bolsillo y sin un bocado de comida en el estómago, pero eso no era lo importante. Solo esperaba que su mejor amiga pudiera ayudarla.