Por Infidelidades del Destino
Tras un motor que se apagó de golpe, me asomé por la ventana sin pensarlo, y dos siluetas conocidas surgieron en la oscuridad.
Sin duda, eran Esteban y Daniela.
Los dos, hambrientos el uno del otro, se abrazaron, y la mano de Esteban paseaba por su cuerpo sin orden ni control.
Pero ahora, al ver esa escena, ya no sentía nada.
Ya me había dado por vencido con Daniela. Después de esta noche, me daba lo mismo lo que ella anduviera haciendo.
En lo que pensaba todo eso, los dos ya habían entrado al cuarto. Abrí la transmisión en vivo en la computadora y presioné la barra espaciadora. En la pantalla aparecieron en el acto dos figuras enredadas.
Hot Chapters