Una luna, Un destino
Hizo algunas llamadas y se encaminó hacia el auto, donde lo esperaba el chófer para llevarlo a la empresa.
Debía dejar todo arreglado, pues estaba mayor y un tanto cansado, no sabía cuando daría el último adiós a los suyos. Al fin y al cabo, como dicen por ahí, “Hombre prevenido vale por dos”.
Lyam era el heredero de un imperio hecho de hombres lobos para humanos y, hasta para licántropos.
Mientras tanto, al otro lado del bosque espeso, en la mansión Luna Oscura, estaba el Alfa, sintiendo como el viento le traía un olor diferente, suave, sutil, noble, nada que ver con los que normalmente percibía.